El principio de eficacia y la verdad del que decide

Frente a San José en el Dickinson, cuando el juego de vuelta marcó para Salto, un terminante 4 a 2. Más allá de vaivenes, el poder de una resolución y el acceso a la final.
En el domingo que pasó, el 1 a 0 sobre Maldonado Interior, como para contemplar la cuestión esencial: vencer.
La diferencia de goles no cuenta, por lo que Salto fluyendo siempre, en ese fin que no se ocultó. Es cierto que la selección supone de bajantes y de evoluciones, pero no dejó de tener PROLIJIDAD TÁCTICA. No se desacomodó y ello implica un mérito a rajatabla.
Porque al fin de cuentas, más allá de los 15′ iniciales en la recta final, cuando el rival se propuso y fabricó desnivel, tampoco sitió y expuso razones de peso. Al contrario, en los metros finales, Maldonado Interior fue liviano, inconexo. Solo Pablo Abbadie, uno de los dos puntas produjo algún sofocón, pero desde el presumido arte del enganche por Diego Ramos, no fue selección de realce en el plano estratégico. Claramente: Maldonado Interior no supo cómo.
Salto le canceló vías.
DESDE LA EFICACIA
Partidos atrás, con este Salto de mayores en cartelera, se le podría plantear evaluaciones, postulados críticos, cuestionamientos, comprobaciones a favor, argumentos en pro de la idea, etc. Admitirle incluso, el valor esencial de su estructura. De un funcionamiento al que no le faltó contenido.
Pero a esta altura del torneo, una clave por sobre todas: eficacia.
Más allá de propuesta, el vencer como mandato. Por eso, en los dos últimos partidos, Salto expuso la verdad del que decide. 6 puntos en 6. Los 5 goles a favor y 2 goles en contra.
La historia no reconocerá la idea de Salto, si Salto en definitiva no es campeón, más allá por ejemplo, de esta copetuda condición de invicto. El resultado ejerce su propia dictadura. No importa tanto el cómo, si lo que se pueda.
Y lo bueno, es que Salto va pudiendo. Va despejando malezas y descubre la senada a favor.
ES LLOVER SOBRE MOJADO
¿Qué resultó ser Maldonado Interior? Por sobre todo, un equipo de laburantes, que tiende puentes a partir del instinto de reacción, más que sustento cerebral, donde la razón es capaz de distinguir su propio perfil. Este Maldonado perturbó por su riqueza temperamental, más que por la tendencia a un fútbol asociado. Con el doble «5» de Salto (Facio-Requelme), factores básicos,para que el rival la quedara en esa «aduana» inevitable.
Hasta el tiempo en que jugó Rondán porque después la lesión lo radio, dejó en claro toda su dinámica, con el ida y vuelta generoso. Fabio juega de lo que venga. Y lo que venga se convierte en acierto general, porque se prolongará desde la utilidad misma. Podrá anticipar. Pero también podrá crear.
Mientras que de última, es llover sobre mojado, con la clase goleadora de Dos Santos. La vuelta mortífera. Tres goles en dos partidos. Dos imposiciones en Salto. Un imprescindible.
En este caso, no hay que temerle a la expresión. La expresión de «imprescindible» se sustenta en la realidad.
Ese golazo en el primer tiempo y un remate en el palo en el segundo. A lo Dos Santos.
Pulveriza todo lo que se pone delante. Barre contenciones. Alcanza la plenitud del que prospera. Acaso Dos Santos, sintetiza ese principio de eficacia, porque además también, sabe de la verdad del que decide.
-ELEAZAR JOSÉ SILVA-

Frente a San José en el Dickinson, cuando el juego de vuelta marcó para Salto, un terminante 4 a 2. Más allá de vaivenes, el poder de una resolución y el acceso a la final.

En el domingo que pasó, el 1 a 0 sobre Maldonado Interior, como para contemplar la cuestión esencial: vencer.

La diferencia de goles no cuenta, por lo que Salto fluyendo siempre, en ese fin que no se ocultó. Es cierto que la selección supone de bajantes y de evoluciones, pero no dejó de tener PROLIJIDAD TÁCTICA. No se desacomodó y ello implica un mérito a rajatabla.

Porque al fin de cuentas, más allá de los 15′ iniciales en la recta final, cuando el rival se propuso y fabricó desnivel, tampoco sitió y expuso razones de peso. Al contrario, en los metros finales, Maldonado Interior fue liviano, inconexo. Solo Pablo Abbadie, uno de los dos puntas produjo algún sofocón, pero desde el presumido arte del enganche por Diego Ramos, no fue selección de realce en el plano estratégico. Claramente: Maldonado Interior no supo cómo.

Salto le canceló vías.

DESDE LA EFICACIA

Partidos atrás, con este Salto de mayores en cartelera, se le podría plantear evaluaciones, postulados críticos, cuestionamientos, comprobaciones a favor, argumentos en pro de la idea, etc. Admitirle incluso, el valor esencial de su estructura. De un funcionamiento al que no le faltó contenido.

Pero a esta altura del torneo, una clave por sobre todas: eficacia.

Más allá de propuesta, el vencer como mandato. Por eso, en los dos últimos partidos, Salto expuso la verdad del que decide. 6 puntos en 6. Los 5 goles a favor y 2 goles en contra.

La historia no reconocerá la idea de Salto, si Salto en definitiva no es campeón, más allá por ejemplo, de esta copetuda condición de invicto. El resultado ejerce su propia dictadura. No importa tanto el cómo, si lo que se pueda.

Y lo bueno, es que Salto va pudiendo. Va despejando malezas y descubre la senada a favor.

ES LLOVER SOBRE MOJADO

¿Qué resultó ser Maldonado Interior? Por sobre todo, un equipo de laburantes, que tiende puentes a partir del instinto de reacción, más que sustento cerebral, donde la razón es capaz de distinguir su propio perfil. Este Maldonado perturbó por su riqueza temperamental, más que por la tendencia a un fútbol asociado. Con el doble «5» de Salto (Facio-Requelme), factores básicos,para que el rival la quedara en esa «aduana» inevitable.

Hasta el tiempo en que jugó Rondán porque después la lesión lo radio, dejó en claro toda su dinámica, con el ida y vuelta generoso. Fabio juega de lo que venga. Y lo que venga se convierte en acierto general, porque se prolongará desde la utilidad misma. Podrá anticipar. Pero también podrá crear.

Mientras que de última, es llover sobre mojado, con la clase goleadora de Dos Santos. La vuelta mortífera. Tres goles en dos partidos. Dos imposiciones en Salto. Un imprescindible.

En este caso, no hay que temerle a la expresión. La expresión de «imprescindible» se sustenta en la realidad.

Ese golazo en el primer tiempo y un remate en el palo en el segundo. A lo Dos Santos.

Pulveriza todo lo que se pone delante. Barre contenciones. Alcanza la plenitud del que prospera. Acaso Dos Santos, sintetiza ese principio de eficacia, porque además también, sabe de la verdad del que decide.

-ELEAZAR JOSÉ SILVA-