EL PUEBLO con el Dr. Luis Paiz, Director de la Oficina de Médicos Sin Fronteras en Buenos Aires

La organización Médicos Sin Fronteras desde larga data tiene como objetivo intervenir a nivel mundial en la atención a las poblaciones víctimas de diversas catástrofes y desastres.
Con la intención de ahondar en la temática EL PUEBLO entrevistó al Dr. Luis Paiz Bekker, diplomado en Medicina Social por la Universidad Autónoma Metropolitana de Xochimilco (México), quien ha realizado una Maestría en Medicina Tropical, Salud Pública y Epidemiología, en la Escuela de Medicina Tropical de Liverpool, Reino Unido.
Cuenta con 15 años de experiencia en coordinación y gestión del diseño, implementación y evaluación de intervenciones en salud pública y emergencias.
La mayor parte de esta experiencia la desarrolló con Médicos Sin Fronteras en África, Europa del Este y principalmente América Latina.
– ¿Cómo y donde nació la organización Médicos sin Fronteras y cómo se ha dado su evolución a través del tiempo?.
«Médicos Sin Fronteras (MSF) fue creada en 1971 y, desde entonces, se ha convertido en una de las principales organizaciones humanitarias independientes del mundo.
Nuestro objetivo es asistir a poblaciones a las que nadie puede o quiere llegar: víctimas de conflictos olvidados, de enfermedades que no afectan a los países desarrollados pero que se cobran millones de vidas en otras partes del mundo, personas invisibles para una amplia mayoría y que nosotros no estamos dispuestos a ignorar».
– ¿Cuáles son las principales características de su mecánica de trabajo?
«MSF son las siglas por las que se conoce a Médicos Sin Fronteras, una organización médico-humanitaria de carácter internacional que brinda asistencia a poblaciones en situación precaria y a víctimas de catástrofes de origen natural o humano y de conflictos armados, sin discriminación por raza, religión o ideología política.
Además, cuando la asistencia médica no es suficiente, informamos sobre las situaciones que presenciamos en escenarios de crisis y denunciamos violaciones graves de derechos humanos o del Derecho Internacional Humanitario, como medida de protección de las poblaciones a las que asistimos.
Más del 90% de nuestros ingresos provienen de las aportaciones de más de 3,7 millones de socios y colaboradores en todo el mundo.
Esto nos permite decidir dónde y cuándo intervenir, en función de las necesidades humanitarias y no de intereses políticos, económicos o militares».
– ¿Qué perfil deben tener los profesionales interesados en integrar a la organización?
«Trabajan profesionales sanitarios y no sanitarios. Entendemos por profesiones sanitarias a los médicos y también enfermeras, obstétricas, psicólogos.
Si bien las postulaciones se estudian caso por caso, es verdad que los médicos que mejor encajan en nuestro perfil son generalistas, de familia, internistas y pediatras.
Además en algunos proyectos se precisan especialistas como cirujanos, anestesistas, infectólogos, obstetras, etc.
Para que los sanitarios puedan desarrollar sus actividades médicas es necesario contar con un buen soporte logístico y organizativo, por eso también trabajan en la organización logistas.
Estos profesionales son los que realizan el mantenimiento de las estructuras y organizan el abastecimiento para las misiones.
A ellos se les suman profesionales del ámbito financiero, administradores, contables y economistas.
Todos tienen que cumplir con ciertos requisitos formales: entre ellos, el contar con dos años mínimo de experiencia profesional, hablar una lengua extranjera (inglés o francés), y tener disponibilidad de un año para ir al terreno.
Además valoramos aspectos de la personalidad, como la flexibilidad, la madurez, el sentido de la responsabilidad y las motivaciones.
Asimismo evaluamos su capacidad de trabajar y convivir en equipo, elementos claves para poder llevar adelante un proyecto en MSF».

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La capacitación previa

En referencia a la capacitación que se proporciona a los integrantes de «Médicos sin Fronteras», para desempeñar su función, el Dr. Paiz señaló
«Antes de salir hacia su primera misión, los profesionales seleccionados participan de un curso preparatorio que cubre los diversos aspectos de lo que implica trabajar en terreno con MSF.
A priori de concurrir a cada destino específico, reciben además la información necesaria sobre los puestos que ocuparán y la misión en la que estarán trabajando»
– ¿Hay profesionales uruguayos trabajando junto a la organización?.
«Sí, ya que la oficina de Médicos Sin Fronteras en Buenos Aires es la encargada del reclutamiento de profesionales en todos los países de América del Sur de habla hispana, incluido Uruguay».
– Desde el punto de vista del desempeño médico ¿Cuál es la situación actual en Haití?.
«Por supuesto, el escenario en una catástrofe natural como el terremoto que sufrió Haití va modificándose día a día. MSF llevaba 19 años trabajando en este país. Últimamente, operaba tres hospitales de emergencia que han quedado severamente dañados por el terremoto.
Esta presencia ha permitido que los equipos de MSF reaccionaran rápidamente tras el terremoto y pudieran prestar asistencia médica inmediata a centenares de heridos.
Además de la ayuda llegada en las primeras 48 horas, más equipos humanos de MSF y nuevos cargamentos de material médico y de ayuda llegaron a Puerto Príncipe, con el objetivo de mejorar nuestra respuesta a las necesidades de la población.
Para el viernes 22 de enero, diez días después del terremoto, los equipos de MSF ya habían tratado a unos 5.000 pacientes y habían realizado alrededor de 1.000 operaciones quirúrgicas. En los primeros días luego del terremoto, los equipos trabajaron arduamente atendiendo a pacientes en hospitales abarrotados, buscando más estructuras para llevar a cabo cirugías urgentes y tratando de hacer llegar nuevos suministros médicos.
– ¿De qué manera las persona o empresas de relieve nacional o internacional pueden colaborar con Médicos sin Fronteras?
«Las personas que quieran colaborar con nuestra organización pueden hacerlo asociándose y realizando una donación a través de su tarjeta de crédito.
Para más información, pueden visitar  al sitio www.
También pueden colaborar difundiendo entre sus conocidos la labor de la organización y las situaciones que atraviesan las poblaciones -muchas veces olvidadas – con las que trabajamos alrededor del mundo».

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Reivindicando en nombre de la ética
médica, el derecho universal a la salud

La asistencia médica y humanitaria de MSF se basa en el compromiso con las poblaciones, y reúne dos aspectos indisociables:
Asistencia. El objetivo es aliviar el sufrimiento y contribuir a la supervivencia de las poblaciones más vulnerables, reivindicando, en nombre de la ética médica, el derecho universal de todas las personas a la asistencia humanitaria y a la salud.
Protección. La presencia y el contacto directo con las poblaciones los convierten en testigos de posibles transgresiones de sus derechos más básicos.
En caso de violaciones graves, se hace la denuncia ante la comunidad internacional como medida de protección de las personas a las que se asiste.
MSF entra en acción ante situaciones que ponen en peligro la salud o la supervivencia de poblaciones que se encuentran desatendidas.
Conflictos armados, desplazamientos de población y catástrofes naturales – Intervenciones de emergencia y a corto plazo destinadas a paliar el deterioro brusco de las condiciones médico-humanitarias de las poblaciones afectadas, con atención especial a quienes no reciben ningún tipo de asistencia.
Epidemias, hambrunas y enfermedades olvidadas. Intervenciones de emergencia y proyectos estables enfocados a proporcionar atención médica en casos de cólera, sarampión, desnutrición, VIH/SIDA, malaria, tuberculosis, enfermedad de Chagas, leishmaniasis, y enfermedad del sueño.
Situaciones de exclusión. Intervenciones orientadas a prestar asistencia médico-humanitaria a poblaciones deliberadamente excluidas de los servicios básicos: inmigrantes en situación irregular, minorías étnicas o colectivos marginados.

– ¿Cómo se da el intercambio entre especialistas de todas las naciones?
«MSF es una organización internacional que brinda asistencia médico-humanitaria en 65 países en todo el mundo, y que, cada año, envía al terreno a más de 2.000 profesionales, que colaboran con 24.000 trabajadores locales también contratados por la organización.
Así, en cada uno de nuestros proyectos, profesionales provenientes de distintas partes del mundo trabajan conjuntamente con personal local del país en el que se desarrolla esa misión.»

– A nivel profesional, ¿Se está preparado para enfrentar cualquier situación de la magnitud de Haití o mayor?
«Es una organización internacional que, desde hace más de 35 años, presta asistencia médico-humanitaria de emergencia, tanto a poblaciones víctimas de catástrofes naturales, conflictos armados, pandemias y epidemias, sin discriminación por nacionalidad, raza, sexo, creencia religiosa o ideología política. Por lo tanto, estamos preparados para responder y brindar asistencia médica inmediata ante emergencias como en el caso del terremoto de Haití.
La rapidez y eficacia de nuestra asistencia en emergencias es posible gracias a los fondos de nuestros socios, y a los donativos que recibimos en el Fondo de Emergencias, que nos permite estar preparados de antemano y actuar de inmediato ante cualquier emergencia, sea cual sea su impacto en los medios de comunicación.
En el caso de Haití, esto nos ha permitido enviar ayuda en las 24 horas siguientes al terremoto desde nuestra base de emergencias en Panamá».
– Cuénteme de su experiencia… cuando llegó a médicos sin fronteras.
– «Estudiando la carrera de Medicina encontré mi verdadera vocación al final de ésta, cuando llevé a cabo mi servicio social comunitario. Fue en este contexto en donde supe que lo que quería hacer era salud pública. Recibí mi diploma en Medicina Social por la Universidad Autónoma Metropolitana de Xochimilco, en México, y cursé también una Maestría en Medicina Tropical. Cuando estaba finalizando la maestría llegaron los colegas de MSF a hablar sobre la organización y su trabajo, e inmediatamente encontré el lugar para poder desarrollar lo que mas me gusta.  Es por esto que desde 1993, vengo trabajando principalmente para MSF.
La mayor parte de mi experiencia laboral la he desarrollado con Médicos Sin Fronteras en África, Europa del Este y principalmente América Latina. He participado como jefe de misión, coordinador médico y de proyectos en misiones de MSF en Kenya, Georgia, Guatemala, Colombia, Brasil y México.

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Indignación ante el sufrimiento

Nuevas epidemias: un reto extremo

Invitado a efectuar una reflexión personal, acerca de la realidad del mundo, en cuanto a pandemias, pobreza vinculada a la salud y la terrible problemática del hambre, el entrevistado señaló:
«Primeramente es oportuno mencionar que tenemos ante nosotros un reto extremo representado por las nuevas epidemias que azotan al mundo, cuya expansión y virulencia han puesto en vilo hasta los sistemas más sofisticados de control.
Creo que a todos los que trabajamos con MSF nos motiva principalmente la indignación ante el sufrimiento de muchas poblaciones que sufren enfermedades, son víctimas de conflictos armados, catástrofes naturales, sufren de desnutrición y sin embargo permanecen olvidadas y sus derechos humanos se encuentran profundamente violentados.
Es esta indignación la que nos moviliza por un lado, para hacer algo, para unirnos a la organización y poder aportar nuestra pequeña contribución para intentar aliviar parte de ese sufrimiento.
También nos motiva, como seres humanos, la profunda resiliencia de los diferentes pueblos y culturas, así como su enorme conocimiento milenario, e inteligencia emocional, que, a pesar de estar en medio de una crisis humanitaria, resisten y trabajan codo a codo, sin importar lo remoto de su vivienda, su raza, religión, credo político, o forma de percibir el mundo».