El terror más angustiante

El caso de la niña que mató a su padre de varios disparos como consecuencia de un drama familias signado por la violencia, debe alarmar a las autoridades sobre los fallos del sistema.

Una tragedia familiar enlutó el fin de año la zona sur de la ciudad. Se trató del desenlace menos esperado en un drama de violencia intrafamiliar que se venía registrando desde hace mucho tiempo. Un padre alcohólico, una madre golpeada y una niña que creció siendo víctima del abuso de su padre, de la falta de protección de su madre y de las carencias de un sistema que más allá de leyes y unidades especializadas creadas para tal fin, dejan más dudas que certezas.
¿Qué fue lo que falló? Es la pregunta que se formuló la opinión pública, una vez conocidos los pormenores del hecho. ¿Cómo se permitió tal cosa? El hecho que una adolescente de 13 años, hastiada de tanta violencia, conmocionada por tanto abuso físico y psicológico, llegara a perder el equilibrio de manera tal que para defenderse, para decir basta, para elegir entre seguir viviendo o empezar a hacerlo y continuar soportando el calvario de la violencia, enfrentó a su padre, le quitó el arma con el que la amenazaba a ella y a su madre y le disparó tres balazos con los que lo mató en forma instantánea, disparó la alarma en todos los niveles.
Hasta la policía está hurgando ahora entre sus papeles para saber si ya existía algún tipo de denuncia hechas por las víctimas con anterioridad a este trágico desenlace, ya que no se explican cómo fue que el departamento de Violencia Doméstica no había tomado cartas en el asunto.
El drama ya está instalado en distintos hogares de Salto, el terror lo siguen viviendo algunos, el horror por ahora se ve en pocos casos, aunque este hecho, más allá de lo trágico, fue el disparador para que la Policía afine la puntería y trate de evitar que hechos aberrantes como éste, no sigan sucediendo.
Pero ¿cómo funciona el sistema de amparo a las víctimas de violencia doméstica? ¿Funciona? ¿A quién atiende la Policía en estos casos? ¿A quién protege el marco legal? Esto, en el siguiente informe de EL PUEBLO.

El desenlace menos esperado

Mientras todos esperábamos el advenimiento del año nuevo. Cuando cada muchos de nosotros contaba las horas para celebrar junto a sus seres queridos la finalización de un tramo de sus vidas y el inicio de un tiempo nuevo, algunos hogares padecían actos aberrantes como abusos, violencia, y el maltrato cruel que hostiga a muchos y lo peor es cuando pasa y queda en silencio.
Un terrible caso de violencia intrafamiliar que estaba dejando a una familia prácticamente desarticulada, terminó con un fatal desenlace y si bien las consecuencias mortales las llevó el padre de familia, una adolescente deberá enfrentar ahora todo el peso emocional de este hecho el que seguramente lo cargará de por vida.
El hecho informativo se remitió a contar que el caso pasó en los últimos minutos del miércoles 30 de diciembre del pasado año 2009, cuando una adolescente de apenas 13 años de edad, mató de cuatro disparos a su padre, un hombre de 52 años, tras enfrentarse a él, al cual responsabilizaba de propinar reiterados abusos físicos contra ella y su madre.
El drama, sacudió a la ciudad, cuando la adolescente, cansada de enfrentar estos hechos de violencia en el hogar, según se presume, abatió de varios disparos a su padre, luego de quitarle el arma con el que las amenazaba, el que murió en el lugar.
Ese día, según pudo saber EL PUEBLO desde fuentes policiales, en la Seccional Tercera ya existían denuncias por lesiones personales sufridas por la madre de la adolescente, a raíz de hechos de violencia que el fallecido propinaba a su cónyuge.
Sin embargo, las denuncias habían quedado en el archivo de la comisaría, ya que no volvieron a formularse, aunque se supo tras esta situación, que estos casos en el hogar de estas personas, eran reiterados.
Esa noche, la situación se puso difícil. Según declararon las detenidas, el hombre, que además de violento era alcohólico, habría generado una discusión que llevó a un maltrato físico hacia su esposa con la que llevaba casado 14 años.
Fue entonces cuando la hija de ambos, ya hastiada de tanta violencia, y encontrándose en un estado emocional bastante vulnerable, pues hacía pocos días había sido objeto de abuso físico por parte de su padre, decidió en un momento irascible, enfrentarse a éste, le sacó el arma que el hombre siempre portaba consigo y le efectuó varios disparos, causándole la muerte en forma instantánea.
Ellos mismos dieron aviso a la policía los que concurrieron hasta el lugar. Mientras tanto, el personal policial de la Seccional Tercera de Policía constató en el lugar la muerte de Luis Martínez de 52 años de edad, e incautó el arma con la que fue abatido.
También se detuvo a la madre y su hija adolescente de 13 años de edad la que fue llevada en ese momento hasta una dependencia del INAU, pero a los pocos días permitió que regresara a su hogar junto a su madre. En este momento, ambas están siendo asistidas por profesionales de la salud, quienes están tratando de mitigar el drama, ayudando a madre e hija a salir adelante. Y a sobrellevar un hecho dramático para que no opaque el resto de sus días en este mundo.

Comisario Inspector, Juan Pintado
“Ni la Policía ni la Justicia tienen la bola de cristal
para saber que es lo que pasa en cada caso”, dijo

El comisario inspector Juan Pintado, integrante del Comando de la Jefatura de Policía de Salto, explicó a EL PUEBLO algunos detalles de este trágico episodio. Y adujo que la policía no tiene la “bola de cristal” para saber qué está sucediendo en cada casa. Pero que “sí se trata de actuar para disuadir este tipo de hechos”. Pintado indicó que al parecer en este caso específico, ocurrían “abusos reiterados por parte del fallecido hacia su esposa, con la que llevaba 14 años de casado. Pero en la unidad especializada de Violencia Doméstica nunca hubo ninguna denuncia por parte de las víctimas que haya sido registrada, algo que pudo ser comprobado porque allí los registros son computarizados”. Explicó que cuando opera una denuncia de violencia doméstica y se trata de un hecho leve, la misma es recepcionada por parte de la Seccional Policial de la zona y en esos casos “automáticamente la comisaría lleva a la persona a la unidad de violencia doméstica para que radique la denuncia y ya desde un primer momentos se toman las medidas pertinentes”. Con respecto al hecho de que en este caso concreto las víctimas hayan formulado una denuncia ante la Seccional Tercera por lesiones, Pintado indicó que el oficial encargado de esa unidad, Pablo Minguta, “no halló revisando los libros de registros denuncia alguna”. Empero, exculpó a la Seccional Tercera aduciendo que la misma mantuvo un proceso de mudanzas que podría haber “traspapelado” alguna denuncia.
Aunque no descartó que en alguna oportunidad haya existido un llamado de escasa entidad y que no se repitió con posterioridad, “lo que dificulta un seguimiento de la situación en estos casos. Por ahí la hubo, porque pudo haber un llamado, pero quizás no una denuncia concreta”. Informó que si bien la niña fue entregada a la madre se dispuso una serie de medidas de asistencia psicológica y psiquiátrica, con los cuales deberá rendir informes posteriores a la sede judicial que entendió en este hecho.
El jerarca policial dijo que cuando se denuncia un hecho de violencia doméstica, la Policía asiste al lugar, disuade a las partes y comunica al juez de la gravedad del asunto. Y es ahí cuando el magistrado dispone los pasos a seguir. Que por lo general, solicita prohibiciones de acercamientos, o de comunicaciones entre las partes. Aunque también cuando la persona que debe retirarse aduce que no tiene adonde ir, que no puede pagar una pensión ni alquilar ningún lugar para vivir, “la Justicia ha permitido en alguna medida que la persona quede en el hogar, pero bajo apercibimiento de no agresiones ni verbales”. Reveló que en este caso concreto la niña había sido castigada en alguna oportunidad por su padre y que el arma con la que le dio muerte, era con la que él las amenazaba. Pero afirmó que cuando ocurren estos casos, “la Policía indaga y el juez resuelve”. Pero argumentó que “obviamente ni la Policía ni el juez tienen la bola de cristal para saber lo que pasa en cada casa y en cada caso, nosotros estamos sujetos a las declaraciones de cada uno y a las pruebas que se puedan aportar”.
Y advirtió que en este caso concreto “si la mujer hubiese denunciado y hubiese hecho la denuncia, ya hace años la situación capaz hubiese sido diferente”. Y agregó que en estos casos “los que más sufren son los menores, porque el problema psicológico lo arrastran de por vida. Porque esta pobre niña sufrió castigos al punto de tomar esta determinación con el papá, y demuestra una situación bastante compleja. Pero repito la Policía indaga y se está a lo que la justicia resuelva”. Sin embargo, en este caso específico, queda la duda si la denuncia fue radicada por las víctimas. En caso de haberlo hecho y si la seccional no diera cuenta a la unidad especializada del caso, podría configurarse una omisión. Aunque este hecho debe ser un disparador para que las autoridades al menos se pregunten, si el sistema que instrumentaron a tales efectos, realmente está funcionando.

La nueva ley protege incluso a quienes denuncian
un hecho para promover a que lo hagan

En Uruguay la ley 17.514 de Violencia Doméstica, asumió una postura más efectiva sobre estos casos brindando un abanico más amplio, para poder sancionar los hechos de esta naturaleza que habían pasado a ser más comunes en la sociedad actual.
Ya que anteriormente a la sanción de la norma, una persona afectada por este tipo de casos, tenía un margen de acción más acotado, porque debía apelar a la denuncia por violencia privada o lesiones personales.
Además, esta ley creó mecanismos especiales, como la denuncia por parte de un tercero sobre la verificación de un hecho de violencia doméstica, sin tener responsabilidad alguna ante la justicia por su denuncia. Rescatamos algunos aspectos de esta norma.
COMO SE CONFIGURA
Sin embargo, esta norma prevé en su artículo 2º que “constituye violencia doméstica toda acción u omisión, directa o indirecta, que por cualquier medio menoscabe, limitando ilegítimamente el libre ejercicio o goce de los derechos humanos de una persona, causada por otra con la cual tenga o haya tenido una relación de noviazgo o con la cual tenga o haya tenido una relación afectiva basada en la cohabitación y originada por parentesco, por matrimonio o por unión de hecho”.
Es decir, todo hecho que violente el libre accionar de una persona con la que se tenga un vínculo, sea una violencia ejercida emocional o físicamente.
Por eso el artículo 3º específica que son manifestaciones de violencia doméstica, constituyan o no delito A) Violencia física. Acción, omisión o patrón de conducta que dañe la integridad corporal de una persona.
B) Violencia psicológica o emocional. Toda acción u omisión dirigida a perturbar, degradar o controlar la conducta, el comportamiento, las creencias o las decisiones de una persona, mediante la humillación, intimidación, aislamiento o cualquier otro medio que afecte la estabilidad psicológica o emocional.
C) Violencia sexual. Toda acción que imponga o induzca comportamientos sexuales a una persona mediante el uso de: fuerza, intimidación, coerción, manipulación, amenaza o cualquier otro medio que anule o limite la libertad sexual.
D) Violencia patrimonial. Toda acción u omisión que con ilegitimidad manifiesta implique daño, pérdida, transformación, sustracción, destrucción, distracción, ocultamiento o retención de bienes, instrumentos de trabajo, documentos o recursos económicos, destinada a coaccionar la autodeterminación de otra persona.
Mientras que el artículo 8º de la presente ley dice que “cualquier persona que tome conocimiento de un hecho de violencia doméstica, podrá dar noticia al Juez competente en la materia, quien deberá adoptar las medidas que estime pertinentes de acuerdo a lo previsto en esta ley.
Siempre que la noticia presente verosimilitud, no le cabrá responsabilidad de tipo alguno a quien la hubiere dado”.







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