El venezolano Juan Guaidó convoca a que haya más protestas y Maduro asegura estar dispuesto al diálogo

CARACAS — Juan Guaidó, líder opositor de Venezuela, realizó un mitin el viernes 25 de enero, pese al riesgo de ser arrestado; esta fue su primera aparición pública desde que se juramentó como presidente encargado del país. En el evento les dijo a sus simpatizantes: “Si se atreven a secuestrame de nuevo” que ejerzan presión pacífica sobre las autoridades. guaido

El mitin al este de Caracas, en la Plaza Simón Bolívar, donde se reunieron por lo menos quinientas personas que estaban rodeadas por policías, transcurrió de manera ordenada y pacífica y no hubo señales inmediatas de que Guaidó fuera a ser detenido, como muchos temían que sucediera.
Al mismo tiempo que sucedía ese mitin, el presidente Nicolás Maduro, quien había descrito a su adversario como un lacayo de un golpe de Estado respaldado por Estados Unidos, realizó una conferencia de prensa en la que adoptó un enfoque aparentemente conciliatorio y pidió que hubiera diálogo.
Mencionó que ha habido reuniones clandestinas entre integrantes de la oposición y personas cercanas a Maduro para indicar que él está dispuesto a participar en los supuestos encuentros. “Si tengo que ir con capucha o si tengo que ir desnudo, voy”, aseguró.
Su llamado a un diálogo podría indicar que el equilibrio en la lucha de poder entre el chavismo y Guaidó se estaría inclinando hacia el lado del líder de la oposición.
Tanto los legisladores de la oposición como los analistas dijeron que quizá Maduro siente que la lealtad hacia él entre las fuerzas armadas podría desaparecer a medida que aumenta el apoyo a Guaidó.
Al inicio del mitin, Guaidó pidió desde el podio un minuto de silencio por las “víctimas de la brutal represión”, en referencia a los manifestantes que han muerto o han resultado heridos en las protestas de la última semana en Venezuela.
“Cada venezolano que recorrió las calles, cada hermano y hermana, en todas partes del mundo, despertó de una pesadilla”, afirmó el político opositor de 35 años, quien es presidente de la Asamblea Nacional, la legislatura controlada por la oposición a la que el gobierno de Nicolás Maduro ha dejado casi sin poder alguno.
En las últimas semanas Guaidó ha surgido como el desafío más directo hacia Maduro, cuya gestión de Venezuela ha sumido al país en un deterioro económico en medio de varios episodios de represión.
En su pronunciamiento del viernes, Guaidó les pidió a sus partidarios que se manifiesten de manera pacífica y los instó a distribuir copias de una ley de amnistía, aprobada por la Asamblea Nacional, con la cual quieren promover que los integrantes de las fuerzas armadas le retiren su respaldo a Maduro.
También dijo que es muy posible que intenten arrestarlo. “Si se atreven a secuestrarme, les pido mantenernos en la ruta pacífica y de manera no violenta”, precisó.
El mitin del 25 de enero fue celebrado dos días después de que Guaidó se juramentó como presidente legítimo en un día de protestas masivas que dejaron iracundos y desafiaron a Maduro y a sus seguidores.
Maduro calificó a su rival de títere estadounidense y rompió relaciones diplomáticas con Estados Unidos: les dio 72 horas a los diplomáticos estadounidenses para salir del país y les ordenó a los representantes venezolanos en el país norteamericano que volvieran a casa este fin de semana.
El gobierno de Donald Trump, al igual que otras naciones latinoamericanas, reconocieron a Guaidó como líder legítimo y lo describen como un salvador democrático que intenta rescatar a su país; por el contrario, acusan a Maduro de haber sido electo para un segundo mandato de manera fraudulenta y exigen su renuncia.
Sin embargo, Maduro ha mantenido hasta ahora el respaldo de la alta comandancia militar; el ministro de Defensa Vladimir Padrino López refrendó su lealtad el jueves 24 de enero. También mantiene el apoyo de países aliados como Rusia.
Guaidó no había aparecido en público desde el miércoles, cuando se juramentó, entre rumores de que había sido detenido o de que las fuerzas de seguridad leales a Maduro buscaban arrestarlo.
“Podemos esperar todo de ellos”, dijo al respecto Milagros Valera, legisladora de la oposición que respalda a Guaidó. “Pero la gente lo va a defender”.
Valera indicó que los políticos de oposición han sostenido conversaciones discretas con líderes militares y que mantienen la esperanza de que pronto conseguirán suficientes apoyos y deserciones.
Naciones Unidas reportó el viernes que los enfrentamientos en las manifestaciones de los últimos días contra el gobierno de Maduro han provocado la muerte de veinte personas y que haya muchas heridas también.
Algunos grupos con presencia en Venezuela han reportado un número mayor.
La alta comisionada, Michelle Bachelet, condenó los asesinatos cometidos por fuerzas leales al presidente Nicolás Maduro, que está bajo presión nacional e internacional para renunciar a su cargo mientras su país se hunde cada vez más en una crisis política y económica.
Bachelet, quien fue presidenta de Chile en dos periodos, dijo: “Estoy extremadamente preocupada de que la situación en Venezuela pueda escalar rápidamente en una espiral sin control y con consecuencias catastróficas”.
En Caracas y en otras ciudades, multitudes de manifestantes se enfrentaron a la policía y a grupos armados esta semana —confrontaciones que estuvieron marcadas por disparos con armas de fuego— en medio de la desesperación cada vez más profunda sobre la escasez de alimentos y un colapso económico que ha causado que tres millones de venezolanos abandonen el país.
El caos político escaló esta semana cuando un líder opositor, Juan Guaidó, se juramentó como el presidente encargado de Venezuela. La acción rápidamente atrajo el apoyo y las promesas de ayuda de parte del gobierno del presidente estadounidense Donald Trump y de parte de varios otros gobiernos.
Altos mandos militares proclamaron su lealtad a Maduro el 24 de enero y advirtieron sobre una guerra civil. En un impulso adicional a Maduro, el presidente ruso, Vladimir Putin, lo llamó por teléfono para mostrar su respaldo y advirtió a Estados Unidos en contra de intervenir en asuntos venezolanos.
Después de permanecer fuera de la mirada pública el jueves, Guaidó dijo que ofrecería una conferencia de prensa a las 11:00 del viernes para hablar sobre los próximos pasos de la oposición.
Durante una entrevista en un programa de radio la mañana del viernes, Guaidó exhortó a los diplomáticos venezolanos en Estados Unidos a seguir trabajando y a rechazar las órdenes de regresar a casa durante el fin de semana, en un desafío a la decisión del gobierno de Maduro de romper relaciones diplomáticas con Washington.
Guaidó dijo que el equipo de transición había estado ocupado los dos días en el desarrollo de planes para traer ayuda humanitaria a Venezuela y comenzar a arreglar la economía. Sin embargo, al hablar sobre una ubicación que no fue dada a conocer, reconoció su situación precaria.
“Pudieran meterme preso hoy”, dijo. “No descartamos absolutamente nada”.
Las fuerzas de seguridad venezolanas han usado mano dura contra la oposición, al allanar hogares y hacer cientos de arrestos, de acuerdo con la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, ubicada en Ginebra, la cual reportó 320 arrestos tan solo el 23 de enero.
“Esto es, en el fondo, una crisis de gobernabilidad, y es responsabilidad de los líderes del país poner fin a esta situación desastrosa”, dijo Bachelet, al exhortar a los líderes políticos de Venezuela a reunirse para resolver la crisis.
“¿Qué más se necesita antes de que los líderes políticos antepongan el bienestar de su pueblo a sus propios intereses?”, preguntó.
Ana Vanessa Herrero reportó desde Caracas y Nick Cumming-Bruce, desde Ginebra. Rick Gladstone colaboró con el reportaje desde Nueva York.

JUAN GUAIDÓ, MICHELLE BACHELET, NICOLÁS MADURO, OFICINA DEL ALTO COMISIONA

(The New York Times)