En 2018 las exportaciones lácteas crecieron 16 % respecto a 2017

En 2018 la facturación de leche en polvo entera acumuló ingresos por U$S 428. 400 millones, 24 % más que en 2017.

Durante 2018 las exportaciones de leche en polvo entera, leche en polvo descremada y manteca impulsaron el incremento de las exportaciones lácteas que fueron 16 % superiores a las de 2017, según el Instituto Nacional de la Leche (Inale); además el informe señala que los ingresos generados fueron por U$S 682.842 millones.
En 2018 la facturación de leche en polvo entera acumuló ingresos por U$S 428.400 millones, 24 % más que en 2017.
En quesos la venta alcanzó los U$S 121.041 millones, 5 % menos que en el mismo período.
En cuanto a la manteca, las exportaciones facturaron U$S 67.963 millones, 36 % más.
Respecto a la leche en polvo descremada no hubo variación al facturarse U$S 34.777 millones.
EXPORTACIONES EN VOLÚMEN
El Inale también informó sobre las exportaciones medidas en volumen.
En ese sentido puntualiza que se colocaron 144.154 toneladas de leche en polvo entera (34 % más que en 2017).
En leche en polvo descremada, fueron 16.442 toneladas (36 % más). La exportación de quesos fue de 28.502 toneladas (9 % menos que en 2017).Y la manteca exportada sumó 13.615 toneladas (41 % mayor a la de 2017).
Precio al productor lechero: se mantiene en diciembre
El precio al productor estimado para diciembre fue de $ 9,43 por litro (US$ 0,29 y $ 134 por kilo de sólidos) registrando un valor similar al de noviembre. El año cierra con un valor promedio de $ 9,87 que apenas supera al obtenido en 2017, +1% (US$ 0,32, valor -5% inferior al de 2017).
Poder de compra: diciembre mejoró levemente respecto al mes anterior
En diciembre 2018 el poder de compra mejoró un 1% respecto a noviembre dado por un aumento mínimo en el precio (+0,3%) mientras que el índice de costos registró una pequeña caída (-0,5%).
En el año 2018 el poder de compra descendió -11% respecto al valor obtenido en el año 2017, lo que respondió a un aumento del 13% en el índice de costos (muy influenciado por la variación del tipo de cambio) con precios al productor que practicamente se mantuvieron.

«Si no fuese por el peso que tiene el sistema cooperativo la desaparición de tamberos sería mucho mayor»
El presidente del INALE Ricardo de Izaguirre, dijo que una eventual venta de Conaprole sería algo “funesto” para la lechería.
El instituto que preside desde 2013 cumplió una década, ¿cómo ha cambiado la lechería en estos años?
Han sido años muy difíciles. Hubo otras crisis, como la de 2002 cuando la devaluación y la aftosa, pero uno estaba en otro lugar, como productor y gremialista. Ahora nos toca una responsabilidad diferente, tomar decisiones y eso nos da otra perspectiva. La lechería en todo el mundo afronta los mismos problemas. Genera un alimento básico que se produce con muchísimo sacrificio y donde con pocas vacas se puede tener un ingreso y eso es algo que a toda sociedad le interesa proteger, por el valor del sector como generador de sociedad, por su afincamiento rural. Además el tambo es una puerta vital para el ingreso de la tecnología. Pasó con la electricidad, pasa con el riego, con la maquinaria, con la tecnología para praderizar, con la granelización. Donde hay tambos hay escuelas, policlínica, policía, caminos, un cuadro de fútbol, una capilla. Lo que mueve la lechería es tremendo y en años como estos todos debemos poner lo máximo para sostener a un sector tan valioso.
En tanto persiste el cierre de tambos, la producción aumenta y a la vez hay más facturación por la exportación. Cada vez se necesita producir más para cubrir los mismos costos y vivir. Eso significa que sobre el recurso tierra hay que ser más intensivo, pensar en más pasturas, más agua y más tecnología. Eso demanda más capital y no todos están en condiciones de recorrer ese camino. La base de nuestros tamberos viene de inmigrantes que llegaban con el valor de sus manos para trabajar, con gran empuje, pero sin tierra. Acá hay un instituto de Colonización, que es espectacular y hace lo que puede, pero quienes producen leche en campo propio no pasan del 30%. En superficies chicas, compiten tu nivel de vida con la empresa, compite darle de comer a las vacas con darle de comer a tu familia. Cuando se trata de una empresa grande, con capital, se puede pasar mejor por años como estos porque cuando vienen los años buenos hay como recuperarse, pero los chicos cuando pasan por estos momentos si logran pasarlos no se recuperan porque, por ejemplo, el hijo se fue. Hoy en una lechería que es 70% familiar los tamberos son gente mayor y no se puede dar aquello que se soñaba de venderle o arrendarle el campo al hijo y comprar la casa en el pueblo para descansar.
La producción se concentra en menos productores, y eso pasa también a nivel de la industria.
El negocio lechero está complicado. Menos mal que existe el sistema cooperativo, si no fuese por el peso que tiene el sistema cooperativo la desaparición de tamberos sería mucho mayor. La industria privada se maneja de otra manera, llena la cisterna en un solo tambo sin andar con el camión por caminos difíciles entrando a 10 tambos para llenarla. El sistema cooperativo paga lo mismo a todos, es una fortaleza. Acá vinieron empresas cuando hubo un negocio que les sirvió y cuando no les sirvió se retiraron y las cooperativas siguen, con mil dificultades, con algún tropiezo que duele como el de PILI. Schreiber Foods mientras tuvo un contrato interesante para colocación de productos para pizzas se mantuvo, pero cuando el contrato no estuvo cerró y los productores quedaron. Nuestra cadena lechera está bien encadenada, es completa y eso es lo que nos da esperanzas en estos momentos.
¿Qué opina de la posibilidad de venta de Conaprole, manejada por algunos cooperativistas?
En crisis anteriores hasta había compradores. Cada tanto aparecen esos rumores de venta. Para la lechería sería funesto que se venda Conaprole. Como sería funesto que no estén CLALDY , Calcar o Coleme. Como es funesto que no esté PILI.
Esta semana se sumó una cuarta suba al hilo en el promedio de la venta de lácteos en el mercado de referencia en lo internacional. Hay que estar viendo el mercado internacional porque exportamos el 70% de lo que se produce. China entró en 2013 y los precios se dispararon y cuando se fue el mercado cayó a la mitad. Este último año, por suerte, vimos que las variaciones en las ventas de Fonterra son leves, hay estabilidad y vemos que oferentes y compradores están buscando un punto de equilibrio que suponemos debe estar cerca de US$ 3.500 por tonelada. Aquellos bandazos pasaron y eso para Uruguay es muy bueno porque, por ejemplo, tenemos inversiones proyectadas a muy corto plazo por miedo a esas variaciones bruscas que teníamos en un sector que debería poder invertir a más largo plazo.