En Argentina aseguran que existe un nuevo “nexo uruguayo” entre las causas Ciccone y Báez

Se trata de una firma domiciliada en Montevideo que fue el vehículo del “retorno” de parte de los fondos girados al exterior por el empresario kirchnerista Lázaro Báez.

Uno de sus titulares dirigía una empresa vinculada a Alejandro Vanderbroele, presunto testaferro del vicepresidente Amado Boudou y cuya extradición pidió la Justicia uruguaya.

En las últimas horas surgieron nuevos elementos que prueban que Uruguay y su sistema financiero tuvieron una participación preponderante en las maniobras de lavado de dinero que apuntan al empresario santacruceño Lázaro Báez, muy cercano a la familia Kirchner, y que indica además que algunos participantes en esta trama están vinculados directamente a otra causa, relacionada con la calcográfica Ciccone y que apunta al vicepresidente argentino, Amado Boudou.

Un informe publicado este domingo en Infobae señala a la firma Latin American Equity, cuyo principal accionista es Latin Americana Assets Managemente Group, en cuyo directorio figura Daniel García Belhot, quien fuera titular de Dusbel SA, una sociedad uruguaya accionista de Ciccone.

En determinado momento García Belhot fue sustituido al frente de Dusbel por Alejandro Vanderbroele, el presunto testaferro de Boudou y al que la Justicia uruguaya pidió extraditar.

Latin American Equity forma parte de Global Equity, una de las compañías bursátiles de las cuales se comprobó canalizaron el retorno a Argentina del dinero que en su momento fue girado al exterior por Báez. Concretamente esta firma se hizo cargo de “repatriar” casi 32 millones de pesos argentinos que retornaron mediante una cuenta corriente perteneciente a Financial Net, la firma emblema de Báez y que tenía sus oficinas en el mismo edificio de Buenos Aires donde funcionaba Global Equity.

Global Equity es además una sociedad de bolsa, cuyos titulares son Luis Andrés y Carlos Mornaghi, que en 2011 intentaron ingresar en la Bolsa de Valores de Montevideo a través de Latin American Equity Agente de Valores SA, solicitando autorización para funcionar en la plaza local. El Banco Central del Uruguay negó en forma rotunda la solicitud, por varias irregularidades, entre ellas la reticencia de los Mornaghi a aportar información sobre el origen de los fondos aportados y una sanción aplicada a Global Equity por el Mercado de Valores de Buenos Aires.

En su momento el BCU expresó: «La sociedad no demostró la debida seriedad y responsabilidad ante el requerimiento realizado por esta Superintendencia, siendo ello particularmente grave cuando se trata de declaraciones juradas de individuos que son quienes poseen el efectivo control de la empresa solicitante. Los Sres. Mornaghi no han brindado información suficiente a la fecha sobre el origen de los fondos aportados a la sociedad, habiéndosele requerido dicha justificación reiteradamente».

Garcia Belhot figura además en al menos ocho sociedades registradas en Panamá, varias de ellas mediante el bufete Mossack & Fonseca, pieza clave en la ruta del dinero investigada por la Justicia Federal argentina .

Esta persona declara domilicio en la calle Manuel Pagola, en Montevideo.

El informe señala que, además  de este nuevo nexo entre las causas Ciccone – Báez, todo parece indicar, una vez más, que Uruguay es el destino preferido también por la ruta del dinero sucio español, ya que una de las sociedades en donde figura García Belhot en Panamá es Keny Trading Inc, disuelta el año pasado.

En el acta de disolución, figura un inmueble (un departamento de 160 m2 en el edificio Cibeles de Montevideo) que la sociedad le cede a Francisco Serrano Alberca, un español ligado al partido de la UCD española y que a principios de los años 90 fue procesado junto a su hermano por una operación sospechada de corrupción con una venta de terrenos de su propiedad al RenFe (Red Nacional de Ferrocarriles Españoles) en un precio 58 veces más elevado del que él había pagado.

e trata de una firma domiciliada en Montevideo que fue el vehículo del “retorno” de parte de los fondos girados al exterior por el empresario kirchnerista Lázaro Báez.
Uno de sus titulares dirigía una empresa vinculada a Alejandro Vanderbroele, presunto testaferro del vicepresidente Amado Boudou y cuya extradición pidió la Justicia uruguaya.
En las últimas horas surgieron nuevos elementos que prueban que Uruguay y su sistema financiero tuvieron una participación preponderante en las maniobras de lavado de dinero que apuntan al empresario santacruceño Lázaro Báez, muy cercano a la familia Kirchner, y que indica además que algunos participantes en esta trama están vinculados directamente a otra causa, relacionada con la calcográfica Ciccone y que apunta al vicepresidente argentino, Amado Boudou.
Un informe publicado este domingo en Infobae señala a la firma Latin American Equity, cuyo principal accionista es Latin Americana Assets Managemente Group, en cuyo directorio figura Daniel García Belhot, quien fuera titular de Dusbel SA, una sociedad uruguaya accionista de Ciccone.
En determinado momento García Belhot fue sustituido al frente de Dusbel por Alejandro Vanderbroele, el presunto testaferro de Boudou y al que la Justicia uruguaya pidió extraditar.
Latin American Equity forma parte de Global Equity, una de las compañías bursátiles de las cuales se comprobó canalizaron el retorno a Argentina del dinero que en su momento fue girado al exterior por Báez. Concretamente esta firma se hizo cargo de “repatriar” casi 32 millones de pesos argentinos que retornaron mediante una cuenta corriente perteneciente a Financial Net, la firma emblema de Báez y que tenía sus oficinas en el mismo edificio de Buenos Aires donde funcionaba Global Equity.
Global Equity es además una sociedad de bolsa, cuyos titulares son Luis Andrés y Carlos Mornaghi, que en 2011 intentaron ingresar en la Bolsa de Valores de Montevideo a través de Latin American Equity Agente de Valores SA, solicitando autorización para funcionar en la plaza local. El Banco Central del Uruguay negó en forma rotunda la solicitud, por varias irregularidades, entre ellas la reticencia de los Mornaghi a aportar información sobre el origen de los fondos aportados y una sanción aplicada a Global Equity por el Mercado de Valores de Buenos Aires.
En su momento el BCU expresó: «La sociedad no demostró la debida seriedad y responsabilidad ante el requerimiento realizado por esta Superintendencia, siendo ello particularmente grave cuando se trata de declaraciones juradas de individuos que son quienes poseen el efectivo control de la empresa solicitante. Los Sres. Mornaghi no han brindado información suficiente a la fecha sobre el origen de los fondos aportados a la sociedad, habiéndosele requerido dicha justificación reiteradamente».
Garcia Belhot figura además en al menos ocho sociedades registradas en Panamá, varias de ellas mediante el bufete Mossack & Fonseca, pieza clave en la ruta del dinero investigada por la Justicia Federal argentina .
Esta persona declara domilicio en la calle Manuel Pagola, en Montevideo.
El informe señala que, además  de este nuevo nexo entre las causas Ciccone – Báez, todo parece indicar, una vez más, que Uruguay es el destino preferido también por la ruta del dinero sucio español, ya que una de las sociedades en donde figura García Belhot en Panamá es Keny Trading Inc, disuelta el año pasado.
En el acta de disolución, figura un inmueble (un departamento de 160 m2 en el edificio Cibeles de Montevideo) que la sociedad le cede a Francisco Serrano Alberca, un español ligado al partido de la UCD española y que a principios de los años 90 fue procesado junto a su hermano por una operación sospechada de corrupción con una venta de terrenos de su propiedad al RenFe (Red Nacional de Ferrocarriles Españoles) en un precio 58 veces más elevado del que él había pagado.