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«En el Carro de Elías» se presentó el viernes

La novela del Esc. Enrique Cesio titulada «En el Carro de Elías» fue presentada en la tardecita de este viernes en Casa Quiroga. Presidió la mesa el Presidente de la Asociación Marosa di Giorgio (organizadora del acto) y de la Comisión de Casa Quiroga, Mtro. Nuilbar Alves. Lo que sigue es un breve fragmento de las palabras dichas en la ocasión por quien esto escribe. Es una novela compuesta por 61 capítulos, que si analizamos al protagonista (a quien se le llama «El Patriota» y su nombre es «Tomás Félix De las Casas Iturria» y su apodo familiar «Jerry») podemos reconocer algo de lo que se conoce como Novela de Aprendizaje (al estilo de la emblemática «Cándido», de Voltaire) es decir aquella en la que el protagonista llega a adquirir aprendizajes en la vida y a moverse en la sociedad recorriendo sus estratos Present [1]gracias a los aprendizajes de la vida, de la calle, del deambular. Y se podría reconocer también, incluso, algo de ese otro tipo llamado Novela Picaresca, no por el origen humilde que caracteriza al pícaro, porque el protagonista de esta novela, al contrario, supo ser en un origen un muy adinerado hacendado y profesional con título universitario, pero sí por la ironía en la narración, por ciertos toques de humor, por los cuestionamientos a determinadas formas de funcionamiento de la sociedad, y porque por momentos el protagonista es un marginal, un vagabundo en lucha contra el hambre y la miseria, como un pícaro. Es una novela que nos enfrenta a nuestro tiempo y a nuestro país, más allá de que existan circunstancias que puedan extrapolarse a un contexto más amplio. Pero es una novela ambientada en Uruguay y en el Uruguay de estos tiempos. Comienza hablando de «gente en situación de calle, expresión políticamente correcta, para la común de linyera o vagabundo». Y se habla a partir de allí, del MIDES y su ayuda a los indigentes, de la Intendencia y los asistentes sociales, de la tarea en conjunto entre Intendencia y ASSE, del hospital Maciel, del Vilardebó… entre tantas otras referencias que aparecen a este Uruguay de hoy. Sucede que Jerry es recogido de la calle por estos equipos de asistencia social (abajo de un puente estaba, envuelto en el pabellón nacional estaba –de ahí que lo llaman El Patriota-, y en medio de «un aroma mezcla de alcohol, mugre, heces y otros componentes»). Lo llevan al hospital y entonces comienza a partir de allí a describirse ese mundo «de la calle», de la marginación, durante varios de los primeros capítulos ese es el tema, pero vinculado a la labor asistencialista del Estado y al mundo de la medicina, del funcionamiento de un hospital: el trabajo del médico, de la nurse… Justamente, un personaje, la nurse Miguelina, comienza a partir de que Jerry es recogido de la calle, a investigar sobre él, sobre su familia, sobre su historia toda: busca familiares en la guía telefónica, se reúne con una persona y con otra, a modo de investigación periodística. Y por eso el «Periodista Cesio» está también, claramente, por detrás. Y así como allí se evidencia el periodista y el investigador, en el capítulo 4 (por mencionar solo un pasaje) se evidencia el «Cesio Profesor de Historia»: «Por esas cosas de los destinos, en la Banda Oriental, a principios de la presencia española tardía, cuando había pocos ibéricos en busca de propiedad y muchos indios sin noción de ella, ambas partes convivían en la inmensa pradera…». Pero la parte medular de esta novela comienza después de todo esto: cuando el lector se adentra en la vida del protagonista. Y conoce su infancia, su fortuna, sus amores… Es decir que hay un salto en el tiempo importante, pues ya se lo presentó a Jerry como indigente bajo el puente, ahora retrocede para contarnos muchas cosas de su vida anterior a esa situación y que lo empujaron a ella. Va al pasado y también vuelve en algunos párrafos al presente del personaje, va y viene en el tiempo, al estilo de una novela moderna, de una novela bien siglo XX. Y así la historia del protagonista va atrapando al lector al mismo tiempo que va atrapando a los demás personajes que de forma obsesiva comienzan a interesarse en él, en ese adinerado hombre que terminó en la calle, que pasó de la gloria a la miseria. Una historia que logró obsesionar incluso al psiquiatra (el Dr. Eugenio) que en un momento lo atiende. Una historia que tienen muchos de sus días, por ejemplo, transcurridos en una iglesia, con Jerry como ayudante del cura, «Don Giuseppe, gringo adaptado a la condición de oriental de pura cepa». Es que algo del «Cesio cristiano y descendiente de italianos» hay también en estas páginas; a todo esto (la vida del cura italiano, la vida de la iglesia) lo cuenta alguien que conoce estas cosas. Y que hay decir también que en páginas donde toma el lugar central el casamiento del protagonista, hay un lenguaje en el que cualquier Escribano andaría como pez en el agua: firma de cheques, bonos del tesoro, préstamos hipotecarios, retención de títulos de la casa, garantía familiar. Los conocimientos del «Cesio Escribano no escapan a esta trama».