En el Hotel Horacio Quiroga Marcello Figueredo y «Uruguay 200 Años, 200 Preguntas»

7El próximo sábado 25, a las 19 horas, en el Salón de Conferencias del Hotel Horacio Quiroga (edificio central), el periodista Marcello Figueredo presenta su último libro  “Uruguay 200 años, doscientas preguntas”.

Trayectoria

Figueredo se graduó como licenciado en Ciencias de la Comunicación en 1989 y desde 1990 se desempeña como periodista. Ha trabajado en prensa, radio y televisión. Entre otros cargos, ha sido productor de “En vivo y en directo” en radio Sarandí, co-conductor de “Agenda confidencial” en Canal 12 y columnista de opinión en el diario “El País”. En 2010 publicó “Una forma de viajar. Placeres mundanos”, libro que da cuenta de su vocación por los viajes y la literatura.

200 años de historia

“Uruguay 200 años, doscientas preguntas” recopila 76  entrevistas a personas públicas vinculadas a distintas áreas del quehacer nacional. Incluye a gobernantes, políticos, politólogos, sindicalistas, educadores, historiadores, sociólogos, antropólogos, deportistas, artistas, periodistas y escritores abordando una reflexión colectiva sobre el pasado,  el presente y el futuro e inspirada en el balance que impone el Bicentenario.

Identidad

¿Somos haraganes o trabajadores? ¿Estudiosos o incultos? ¿Tristes o alegres? ¿Generosos o egoístas? Hay quienes dicen que somos duales y seguramente –como humanos que somos- haya mucho de ello.

Se nos acusa de que somos proclives a opinar de todo, pero cierto es que difícilmente en una reunión de uruguayos no se hable de fútbol y política. Es notorio que Figueredo tuvo en cuenta este elemento para confeccionar su lista de entrevistados. Destacamos algunas de las doscientas preguntas abordadas en “Uruguay 200 años, doscientas preguntas”

José Mújica

(Presidente de la  República)

Pregunta:  “En su discurso de asunción del mando, el 1 de marzo de 2010, usted dijo: “somos un país que ama los fines de semana largos tanto como la libertad”. ¿Podría abundar algo más en esa singular definición del Uruguay?”

Respuesta: “Quise decir que los uruguayos somos igualmente intensos para procurar los disfrutes de la vida material como para defender algunas cosas que solo gratifican el alma. Para nosotros, la calidad de vida no está hecha solo de consumos, sino también de libertad y dignidad. Que lo digan si no los militares, que en 1980, cuando parecía que podían conducir al Uruguay a la prosperidad, osaron proponerle una Constitución liberticida y se llevaron un enorme chasco. Los uruguayos que dijeron NO en el plebiscito del 80 valoraban el bienestar pero no estaban dispuestos a pagarlo con restricciones  a la libertad. A la inversa, tampoco tenemos un espíritu de cruzados ni ambicionamos construir sociedades perfectas y utópicas. Amamos nuestra vida chica, la serenidad y los afectos.”

César Aguiar 

(Sociólogo, Director de  Equipos Mori)

Pregunta: “¿Qué quiere decir cuando afirma que Uruguay solo tiene futuro como país combo?”

Respuesta: “Lo digo en el sentido de Mc Donald´s. Ya no tiene sentido seguir pensando en un país basado solo en uno o dos productos, en uno o dos rubros económicos principales. En el pasado se hablaba del país ganadero, algún loco hablaba del país industrial…. hoy está claro que el país funciona y es viable si encuentra un combo adecuado, una combinación de varios rubros que lo hagan competitivo. Y la evidencia empírica indica que hay muchos más de los que un uruguayo se hubiera imaginado en los años 80. Ese combo incluye la ganadería, la agricultura, la forestación, algún tipo de actividad industrial, algunos rubros de servicio, el turismo, el desarrollo inmobiliario, la logística, la tecnología…. Hay que pensar en un país con múltiples sectores y no solo con uno o dos predominantes.”

China Zorrilla (Actriz)

Pregunta: “Usted siempre ha dicho, medio en broma, medio en serio, que en Uruguay, todos somos descendientes de alguno de los 33 Orientales. ¿Qué tiene de bueno y qué tiene de malo un país en que todos nos conocemos?”

Respuesta: “ No lo digo porque soy uruguaya, o a lo mejor sí, pero mi recuerdo del Uruguay es, casi, como el de un país de fantasía. Cuando mi abuelo se fundió y tuvimos que irnos de su casa, ¿sabe quiénes le ofrecieron ayuda económica? ¡Los mucamos! Si uno lo lee en una novela cree que es mentira, pero es verdad. Somos tan pocos. A veces nos olvidamos del encanto que eso tiene. Cuando voy a Montevideo, de cada diez personas que me cruzo por la calle, ocho me saludan como si me conocieran de toda la vida y me dicen: “China, ¿cuándo llegó? ¿Cómo anda?¿Hace tanto que no la vemos!” No exagero. Uruguay abre las puertas de su casa como ningún otro país del mundo.”

Aldo Mazzucchelli (Escritor)

Pregunta: “¿Cómo se lleva el Uruguay de hoy con la obsesión por la excelencia que caracterizó a Julio Herrera y Reissig, cuya vida y obra usted ha estudiado en profundidad”

Respuesta: “Esquivar, olvidar los errores propios, solidarizarse con el que hace algo mal, sacarle el culo a la jeringa, no evaluar, no dejarse evaluar, mentir en las categorías que se exhiben como trabajo hecho, maquillar cifras, inflar los currículos de hazañas irrisorias, engañosas, o directamente falsas; hacer como que se trabaja, poner la seguridad por encima de todo, cuestionar en privado y ser sumiso en público; malentender la laicidad como la práctica de no discutir lo importante, lo que conduce a una hipocresía existencial y estructural; hacer lo mínimo, contentarse con planes y proyectos, no cumplir los compromisos asumidos de buena fe siempre que sean lo suficientemente abstractos como para ser inevaluables; dejarse estar, compararse con los peores; buscar el aplauso de lo mediocre; hacerse amigo de lo mediocre para que lo aplaudan a uno; elogiar a cambio de elogios; negociar el alma; confundir los valores; soñar por un segundo que Arévalo está a la altura de Forlán, o incluso que es mejor; premiar la humildad como si fuese suficiente; negarse a estándares mundiales; tenerse lástima; buscar siempre culpables para tranquilizarse; cultivar el victimismo; recurrir a creencias viejas y conocidas para rechazar cualquier crítica incómoda; acolchonarse en un igualitarismo estéril; jugar al empate; no comprometerse; no jugarse; inventar justificaciones para no jugarse; creer que todo es relativo cuando se trata de mí, y ser el más ultra de los ultras al juzgar al otro; hacer como que se concursa; hacer como que se compite; hacer como que se gana; hacer como que se pierde; simular conocimientos que no se tienen; payar; actuar como un genio a los 25 años; no tener interés por los hechos; rechazar lo que no se conoce; ser recalcitrante, municipal, barrial; emitir juicios solo válidos para el fondo de mi casa; proponer para otros lo que no se desea para uno.”

Cita ineludible.

Como desde sus comienzos, el Ciclo Cultural del Hotel Horacio Quiroga es con entrada libre. Estamos seguros que el próximo sábado, a las 19 horas, muchos serán los uruguayos que se harán presentes acudiendo a la cita y aportando seguramente  sus preguntas y respuestas.