En el reino del no se puede

No se pudo jugar. No se pudo ser coherente. No se pudo ser explosivo.
No se pudo establecer un registro de fútbol más o menos técnico o conceptual. Con el Salto de ayer a la noche jugando frente a Artigas, fue acaso ese reino del no se puede.
Y Salto no pudo.
Por eso ese empate, HOY POR HOY ES UN SALTO AL VACÍO, a despecho de los tres partidos que restan, dos de ellos de locales. Pero era imperativo vencer. Y vencer fue aventura siempre incierta, a despecho de la espléndida definición de Maycol Trindade cuando se iba muriendo el primer tiempo. La sintonía colectiva esta vez existente y el delantero con el castigo final para el grito del 1 a 0.
En el primer tiempo, del fútbol opacado siempre, porque al cabo, esta selección de Artigas tampoco mortificó demasiado. Alguna señal de tiempos idos, pero con el repertorio limitado de cancha para arriba, porque tampoco Sebastián Martínez alcanzó la dimensión más o menos presumida. Pero claro que Artigas fue traicionero. A veces agazapado. Pero también valiéndose del argumento clásico: salir en bloque, tocar en corto y pulverizar por afuera. Las dos situaciones más o menos salientes del primer tiempo.
En los 18’ cuando Coqui Paz obliga a un espléndida contención de Gabriel Ximeno y en los 35’, el remate libre del “Cunfi” Menoni que reventó el madero. Hasta que en los 44’ el desnivel, en esa obra que Maycol Trindade concluyó. La certera cuota del ejecutante vital.
Al fin de cuentas, por qué tampoco en las dos selecciones? Por qué tantas luces tenues a la hora de construir? La sorpresa sometida y el desencanto del toque anunciado.
El fútbol sitiado. Imperfecto.
UNA CERTEZA
A LA INTEMPERIE
Salto no dejó de traslucir la duda abierta, con volantes sin llegada. Sin atreverse.
Nadie supo bien cual fue el rol de Gustavo González, mientras Diego Medina fue irresoluto. ¿Qué le quedó a mano a Salto?: cuando Maycol explotó. Como a los 12’ de ese segundo tiempo. El enganche perfecto y apretando el remate después para desviar esa pelota, cuando a Andrés Paz se le venía la noche. Dos minutos después, el derechazo de Diego Medina y Andrés rechazando en el primer palo. Acaso, los minutos más o menos rescatables de Salto, que nunca soltó a nadie de la línea de cuatro por más que Artigas fue solo dos arriba.
En 16’, el golpe de cabeza de Coqui Paz y Ximeno para responder. Después, las expulsiones. Primero Medina, después Ramón Souza. De última Franco Da Silva, pero tras la violenta entrada de Medina sobre Bruno Lima, el lateral de Artigas no volvió y ya los fronterizos habían quemado las tres variantes.
CUANDO XIMENO
QUISO MORIR
Admitamos, Salto nunca ejerció control técnico y sicológico sobre el rival. Nunca se hizo propietario del trámite. Por eso, ese 1 a 0 pareció pender de un hilo.
Un hilo finito, delgado.
Hay equipos que van ganando y purifican la sangre de su fútbol, para que fluya más o menos vital. Lo de Salto fue denso siempre. Impreciso. Liviano. A contrapelo y rústico. Por sobre todo eso: liviano. El ingreso de Carlos Vera, sin gravitar. La exclusión de Maycol, sin entender la lógica misma y la gente menos.
Hasta que en los 42’, el hecho acaso impensado. Cuando Gabriel Ximeno sobre el vértice derecho de su área mayor, va reteniendo la pelelota con las manos. Es suya. Termina sin retener. Coqui Paz que lo va madrugando. Se la gana. Después la pelota al medio. Un zaguero de Salto que tampoco reacciona y de última, la estocada de Sebastián Martínez.
Arco desierto. Libertad para decidir.
Seguramente que Gabriel Ximeno no encontrará razones. ¿Cuántas maldiciones habrá echado al aire de su caldeada bronca? Fue el empate de Artigas, rumbo a ese final del inexorable 1 a 1.
En la noche del Salto al vacío. En ese reino del no se puede. En ese reino del no se pudo. Un frío se metió en el pecho “naranjero”. Casi congelante. O congelante a secas.
-ELEAZAR JOSÉ SILVA-

No se pudo jugar. No se pudo ser coherente. No se pudo ser explosivo.

No se pudo establecer un registro de fútbol más o menos técnico o conceptual. Con el Salto de ayer a la noche jugando frente a Artigas, fue acaso ese reino del no se puede.

Y Salto no pudo.

Por eso ese empate, HOY POR HOY ES UN SALTO AL VACÍO, a despecho de los tres partidos que restan, dos de ellos de20  1  13 015 locales. Pero era imperativo vencer. Y vencer fue aventura siempre incierta, a despecho de la espléndida definición de Maycol Trindade cuando se iba muriendo el primer tiempo. La sintonía colectiva esta vez existente y el delantero con el castigo final para el grito del 1 a 0.

En el primer tiempo, del fútbol opacado siempre, porque al cabo, esta selección de Artigas tampoco mortificó demasiado. Alguna señal de tiempos idos, pero con el repertorio limitado de cancha para arriba, porque tampoco Sebastián Martínez alcanzó la dimensión más o menos presumida. Pero claro que Artigas fue traicionero. A veces agazapado. Pero también valiéndose del argumento clásico: salir en bloque, tocar en corto y pulverizar por afuera. Las dos situaciones más o menos salientes del primer tiempo.

En los 18’ cuando Coqui Paz obliga a un espléndida contención de Gabriel Ximeno y en los 35’, el remate libre del “Cunfi” Menoni que reventó el madero. Hasta que en los 44’ el desnivel, en esa obra que Maycol Trindade concluyó. La certera cuota del ejecutante vital.

Al fin de cuentas, por qué tampoco en las dos selecciones? Por qué tantas luces tenues a la hora de construir? La sorpresa sometida y el desencanto del toque anunciado.

El fútbol sitiado. Imperfecto.

UNA CERTEZA A LA INTEMPERIE

Salto no dejó de traslucir la duda abierta, con volantes sin llegada. Sin atreverse.

Nadie supo bien cual fue el rol de Gustavo González, mientras Diego Medina fue irresoluto. ¿Qué le quedó a mano a Salto?: cuando Maycol explotó. Como a los 12’ de ese segundo tiempo. El enganche perfecto y apretando el remate después para desviar esa pelota, cuando a Andrés Paz se le venía la noche. Dos minutos después, el derechazo de Diego Medina y Andrés rechazando en el primer palo. Acaso, los minutos más o menos rescatables de Salto, que nunca soltó a nadie de la línea de cuatro por más que Artigas fue solo dos arriba.

En 16’, el golpe de cabeza de Coqui Paz y Ximeno para responder. Después, las expulsiones. Primero Medina, después Ramón Souza. De última Franco Da Silva, pero tras la violenta entrada de Medina sobre Bruno Lima, el lateral de Artigas no volvió y ya los fronterizos habían quemado las tres variantes.

CUANDO XIMENO QUISO MORIR

Admitamos, Salto nunca ejerció control técnico y sicológico sobre el rival. Nunca se hizo propietario del trámite. Por eso, ese 1 a 0 pareció pender de un hilo.

Un hilo finito, delgado.

Hay equipos que van ganando y purifican la sangre de su fútbol, para que fluya más o menos vital. Lo de Salto fue denso siempre. Impreciso. Liviano. A contrapelo y rústico. Por sobre todo eso: liviano. El ingreso de Carlos Vera, sin gravitar. La exclusión de Maycol, sin entender la lógica misma y la gente menos.

Hasta que en los 42’, el hecho acaso impensado. Cuando Gabriel Ximeno sobre el vértice derecho de su área mayor, va reteniendo la pelelota con las manos. Es suya. Termina sin retener. Coqui Paz que lo va madrugando. Se la gana. Después la pelota al medio. Un zaguero de Salto que tampoco reacciona y de última, la estocada de Sebastián Martínez.

Arco desierto. Libertad para decidir.

Seguramente que Gabriel Ximeno no encontrará razones. ¿Cuántas maldiciones habrá echado al aire de su caldeada bronca? Fue el empate de Artigas, rumbo a ese final del inexorable 1 a 1.

En la noche del Salto al vacío. En ese reino del no se puede. En ese reino del no se pudo. Un frío se metió en el pecho “naranjero”. Casi congelante. O congelante a secas.

-ELEAZAR JOSÉ SILVA-

Campo de juego: Parque Ernesto Dickinson. Partido correspondiente a la tercera fecha de la primera rueda. Categoría de Mayores. Serie “A”. Campeonato Nacional de Selecciones. Domingo 20 Enero. Arbitros  de Flores: Fernando Di Maggio (Muy Bien), Federico Núñez y Carlos Martínez (Asistentes), Veedor Sr. Rodolfo Galluzzo.

Asistencia: 1.200 personas.

SALTO (1)- Gabriel Ximeno; Fabio Rondán, Jorge Dalmao, Matías Flores, Franco Da Silva; Marcelo Alexander Menoni, Luis Eduardo Facio, Charly Cabrera; Gustavo Martín González (Carlos Alberto Vera); Maycol Trindade (Juan Darío Rondán).

Director Técnico: Gabriel Pedro Paique.

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ARTIGAS (1)- Ruben Andrés Paz; Bruno Lima, Washington Rivero, Carlos Paz, Aníbal Ledesma; Carlos Damián Paz (Enzo Pérez). Germán Díaz, Rony Paz (Ramón Souza), Sebastián Martínez; Coqui Paz, Anderson Márquez.

Director Técnico: Jorge Pintos.

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GOLES: 44’ Maycol Trindade (S). Segundo tiempo:  42’ Sebastián Martínez (A).

EXPULSADOS.: ST- 26- Diego Medina (S); 40’ Ramón Souza (A); 50’ Franco Da Silva (S).

EL MEJOR DE LA CANCHA: Germán Díaz.

EL MEJOR DE SALTO: Maycol Trindade