¿En qué hay que fijarse para tomar un crédito de consumo?, informe periodístico revela el secreto

Según el diario El País no hay que fijarse solo en la tasa de interés.

Para cambiar la heladera, comprar un auto o irse de vacaciones. Los motivos por los que una persona puede tomar un crédito al consumo son innumerables. Pero más allá de este sinfín de razones, hay ciertos aspectos clave a los que todo aquel que recurra a esta herramienta debe prestar atención.
¿Para qué saca un préstamo la mayoría de los uruguayos? Según el último Monitor trimestral del Mercado de Crédito al Consumo que elabora la firma Pronto!, tres de cada diez personas que piensan contraer un préstamo en el futuro tienen como destino principal del dinero la refacción del hogar (31,5% del total consultado). La compra de materiales para el trabajo (con 12,5%) es la segunda respuesta más popular, mientras que compra de electrodomésticos o muebles (9,4%) quedó tercero.
Cuando se tiene el préstamo como objetivo y se sale a la caza de la mejor opción de financiación, la oferta es amplia. Basta con prender la televisión o entrar a la web para recibir diferentes propuestas, tanto de bancos como de administradoras de crédito o cooperativas.
Entonces, ¿qué hay que mirar antes de decidirse por una opción u otra? El Banco Central (BCU) recomienda una serie de puntos a considerar. En primer lugar, la tasa de interés, a la que define como el «precio» que cada agente cobra por prestar el dinero que el cliente pide.
Sin embargo, el regulador lanza una advertencia: no hay que mirar solamente el tipo de interés nominal sino también la tasa implícita. «Se trata de un cálculo, algo complejo, que incluye la tasa de interés y todas las erogaciones que quien recibe el préstamo debe realizar como comisiones y seguros, entre otros», indica. Para definir a cuánto asciende, agrega, también se debe tener en cuenta el monto recibido y a cuánto tiempo es el préstamo.
Antes de tomar el crédito, quien lo otorga está obligado a brindar cierta información a aquel que lo solicita. Dentro de estos datos está qué tasa de interés se aplicará, y si tendrá cargos, gastos, comisiones, tarifas, seguros, multas, entre otros.
Otro punto a considerar: las comisiones. Ciertos préstamos, señala el BCU, pueden promocionar tener una tasa de interés baja, pero detrás de ese «gancho» hay una cantidad significativa de comisiones (entre otras, por apertura, cancelación, amortización parcial). Así, un préstamo A que se elige por tener una comisión menor a la de un préstamo B puede terminar siendo más caro por, justamente, las comisiones que tiene asociadas.
También hay que prestar especial atención a otros gastos que puedan estar vinculados al préstamo, así como también al plazo de amortización (es decir, en cuánto tiempo se deberá devolver el dinero recibido) y el importe de la cuota mensual.

(EL PAIS)