Entrevista a Manuel Flores Silva

El gobierno del F.A. “todos los días generan una
noticia y al día siguiente su desmentido…”

PERFIL DE MANUEL FLORES SILVA
Su madre es salteña.
Está casado hace 39 años y medio, tiene tres hijos.
Es del signo de Leo.
Es profesor de literatura e hincha de Nacional, “pero con la mitad en Wanderers, porque mi padre era de Wanderers y mi primo, Toto Da Silveira, una vez que mi padre viajó me llevó tres meses a ver a Nacional, cuando mi padre vino ya no era más de Wanderers sino de Nacional, culpa del Toto”.
¿Una comida? Los camarones.
¿Un hobby? Leer.
¿Una película?Sigo a Harrison Ford, Denzel Washington, Matt Damon y a Michelle Pfeifer.
¿Qué le gusta de la gente? “Con los años he aprendido que la sensibilidad hace más inteligente a la inteligencia, y que la inteligencia hace más sensible a la sensibilidad, y que ambas hacen más buena a la bondad, entonces a mí me gusta la gente que sabe administrar estas cosas y es suficientemente sensible, suficientemente inteligente y suficientemente buena”.

Hace 23 años que el ex senador Manuel Flores Silva no es candidato a ningún cargo electivo, en los gobiernos colorados le ofrecieron ocupar cargos pero no aceptó. Tuvo una rica experiencia dentro del periodismo con el semanario Jaque durante la dictadura y posteriormente con la revista Posdata desde cuyas páginas denunció la corrupción en la política. Hoy se encuentra dispuesto a dar batalla en la interna colorada, dice que viene para disputar no solo el liderazgo del “ala batllista” sino del Partido Colorado.
- Hace tiempo que se lo ve alejado de la política, ¿cambió su manera de pensar?
– Para nada, mire, durante 23 años no he sido candidato a ningún cargo estatal. Durante 23 años he recibido no pocas invitaciones para hacer política de los principales sectores y líderes del partido y de otros partidos. Pienso que un republicano, que es lo que soy yo, es alguien que sabe que puede servir al país un par de veces, tal vez una tercera vez si la vida es muy generosa, y que mientras tanto no tiene que estar colgado al presupuesto a cambio de sostener cosas de las que no está convencido. Eso lo aprendí de mi padre (Manuel Flores Mora) y esa es la tradición de mi familia, lo que pasa es que creo que en el país están pasando cosas suficientemente graves como para darme la impresión de que hay que colaborar sí o sí. Entonces, con un núcleo de amigos –en este viaje a Salto me acompaña mi amigo José Pablo Franzini Batlle- hemos lanzado con mucho entusiasmo el “Ala Batllista”. El “Ala Batllista” me hace acordar, por el entusiasmo que veo en la gente, al año 84…
- ¿Cómo es eso?
– Pasa que es muy grande la demanda de que haya un ala batllista en el Partido Colorado. Seré más claro. El sistema histórico de partidos blanco y colorado tenían en realidad cuatro pies, uno era el de los blancos wilsonistas, antes eran blancos independientes, otros eran los herreristas, otros eran los colorados conservadores y otros eran los batllistas. A su vez los batllistas eran el eje del sistema en la construcción del Estado de Bienestar que el país conoció, el país del éxito del pasado.
Después de la crisis del 2002, el batllismo cayó mucho, bien o mal, hoy todo el mundo reconoce que lo que hizo el doctor (Jorge) Batlle para salvar al país del default (cesación de pagos) fue muy bueno, pero en aquel momento se sufrió mucho. La pobreza pasó de 400 mil pobres a un millón, eso tuvo consecuencias políticas, y el batllismo quedó lastimado. Entonces, el sistema histórico en tres patas, con un batllismo chico, herreristas, wilsonistas sin Wilson y colorados conservadores, no le van a ganar nunca al Frente Amplio. Es obvio que la pata batllista no solo es una pata que convoca mucho, sino que le aporta al país la sensibilidad social del sistema histórico que no tiene.
- ¿Qué es ser batllista hoy en día?
– Un batllista primero que nada es un republicano. Por ejemplo, estas cosas que hace el Frente Amplio no son republicanas.
- ¿Qué es para usted ser republicano entonces?

– Ser republicano es el paso siguiente a ser demócrata, que implica un sistema de representación de los ciudadanos, los que votan eligen representantes que gobiernan. Eso es la democracia. Pero luego hay otro concepto que hace que los derechos de los individuos se respeten, ese sistema distribuye el poder, porque el poder por sí solo, sin control, sin fiscalización, sin divisiones, tiende a acrecentarse. El poder económico tiende a ser más grande, el poder político tiende a ser más grande, el poder ilegal, cualquiera que sea, tiende a ser más grande. Entonces, la república controla que el poder se mantenga en sus fueros.

El republicano sabe que allí donde se concentra poder en otro lado de la sociedad está faltando. Si yo tengo un poder empresarial que para ganar más me sube el precio del pan, estoy debilitando a todos los que compran pan. El stock del poder es siempre el mismo, donde lo concentre en un lado me faltará en otro, y yo tengo que distribuirlo. Entonces, ser republicano es un tipo que desconfía del poder. Hay una definición de un francés que dice que es “la organización de la desconfianza”, así que al poder lo fiscalizo, lo controlo.
Ahora, fíjese. En la actual Rendición de Cuentas se le saca potestades de contralor al Tribunal de Cuentas. El Tribunal de Cuentas está azorado porque le sacan poder de contralor…
- ¿No ocurre lo mismo con la Suprema Corte de Justicia al limitarle la potestad de liberar presos en manos del Ministerio del Interior?
– Es así. Vía Rendición de Cuentas le sacan poder a dos entidades importantes del contralor, a la Justicia y al Tribunal de Cuentas. Un Tribunal que además viene muy debilitado porque tiene tres mil dictámenes por año de ilegalidad en los gastos que nos los trata ni siquiera la Asamblea General. Pueden encontrarse algunas observaciones simples, como las que pueden verse en un acto administrativo donde tienen que ir tres firmas y de pronto aparecen solo dos. Pero ahora mandaron, por ejemplo, que estaba mal el gasto de la concesión del Casino Carrasco. Es decir, nunca se había dado que cosas de 200 millones de dólares reiteraran el gasto, algo absolutamente ilegal.
- ¿Por eso dice que el Frente Amplio no es republicano?
– Bueno, naturalmente que mucha gente allí es republicana, pero el pensamiento en su conjunto no lo es. Un republicano respeta al soberano, que es el pronunciamiento del pueblo, ellos a los plebiscitos no lo respetan y el Frente cambia lo que dice la gente. Segundo, arrancan contra el Poder Judicial, un Poder que ha sido respetado siempre que hubo democracia, lo invaden, lo presionan, pasan los ministros de Estado a ver a sus ministros a presionarlos, ¡una locura!
Otro principio republicano, la autonomía de las Fuerzas Armadas. La mujer del presidente, la senadora (Lucía) Topolansky declara que el ejército tiene que ser frentista. ¡Eso es muy grave! Está diciendo a los oficiales que quieren ascender que el único modo de hacerlo es siendo frentista. Luego declara muy feliz este gobierno que lo político está por encima de lo jurídico. Vayamos a Artigas, la norma antes que la veleidad de los hombres. ¿Cómo va a haber algo por encima de lo jurídico, que es la garantía de todos? Así que es una máquina de pensamiento que como tiene origen en su idea de que piensen lo que piensen y hagan lo que hagan, son buenos y los demás piensen lo que piensen y hagan lo que hagan, son malos, es un prejuicio, no importa lo que se haga.
Estamos además en esta situación en que el presidente habla de la marihuana, se aprueba la ley y dice que irá a presentar este asunto en la Asamblea de la ONU. Al día siguiente se dice que el presidente no va a ir a presentar el tema a la ONU, y salen con otra cosa, con que el presidente quiere que esto sea sometido a referéndum, al día siguiente se desmiente y se dice que el presidente no quiere que se vaya a referéndum sobre esto. Ahora sale (Tabaré) Vázquez, que se había pronunciado en contra de la marihuana diciendo que era 28 veces más cancerígena que el cigarro a decir que ahora no solo es partidario de la liberalización de la marihuana sino también de la cocaína. Todos los días generan una noticia y al día siguiente su desmentido, uno tiene la impresión que se está en la improvisación más absoluta.
- Volviendo a lo del comienzo, cuando se aprecia a un Partido Colorado donde es mayoría el sector de Vamos Uruguay en una relación de 7 a 3, ¿qué espacio piensa que le queda a su propuesta para fortalecer esa pata batllista?
– Usted se refiere concretamente a la viabilidad de este proyecto, que tiene contenidos, pero que además deben ser viables. Hoy el Partido Colorado tiene el 14%, mientras que los indecisos son el 20%, los indecisos son muchos ex batllistas que no quieren venir a votar a un partido conservador, así que hay un espacio muy grande de gente que fue colorada, se fue del partido en medio de la crisis, lo que tiene cierta lógica, la gente quería probar cosas nuevas, ahora quiere volver y pasa una cosa brutal, las dos ofertas que hay, que ojalá crezcan, no tengo nada contra ellas, en realidad hace muchos años que tienen al partido en 14%. Uno ve la encuesta siguiente, espera que la cosa mejore y de nuevo 14% o 16%, siempre estamos en eso. Es decir, el partido está manco.
- ¿Qué es hacer un ala batllista?
– Bueno, esos indecisos que básicamente tienen un pasado batllista y que en uso de su libertad votaron al Frente Amplio y que en uso de la misma libertad hoy están en el bando de los indecisos pensando su voto, no se trata de apelar a su pasado recordándole su pasado batllista sino que se trata de decirles a todos que el futuro es éste.
Mire, cuando el Frente Amplio llega al gobierno en el 2005, una tonelada de carne se exportaba en 1.050 dólares. A los dos años una tonelada de carne se exportaba en 4 mil dólares. El Frente Amplio no hizo nada, depende del mercado internacional. Sucede que empezó a pesar el tema chino, aumentó la demanda, los chinos son 1.200 millones, estaban agregando 50 millones de personas al mercado que consumía carne, arroz, metales, cemento, entonces subieron los precios agrícolas, cárnicos. China se transformó en el gran factor que subió los precios internacionales. ¿Qué pasó? Si uno vende carne a 4 mil dólares en vez de a mil, la tierra en la que produce esa carne pasa a valer más. En Salto una hectárea que costaba 500 dólares en el 2005, pasó a costar 5 mil dólares, lo cual aumentó el PBI (Producto Bruto Interno), y sea por lo que se exporta o por el valor del patrimonio, lo cierto es que el Estado comenzó a recaudar el doble.
A ver si nos ubicamos. El Estado, por razones que no tiene nada que ver con la Administración, pasó de recaudar 5 mil millones de dólares a 10 mil millones anuales. ¿Qué hizo el gobierno? En vez de gastar 10 mil gastó 3 mil más de deuda (externa), y todavía tiene un déficit fiscal de 1.500. Entonces, ¿uno qué dice? “Caramba, yo tenía que pagar todo con 5 mil millones, ahora gasto 15 entre deuda, déficit y duplicación del presupuesto, así que voy a andar en un país brutal”. ¿Y qué pasa en el país? ¿Tenemos un país brutal?
El país no está bien pese a haber tenido 15 mil millones de dólares por año para gastar durante todos estos años. Entonces, no se trata de apelar al pasado, nosotros venimos a hablar de nuestro ADN que lo que hace es fabricar con nuestros principios de racionalismo en políticas sociales propuestas para arreglar el tema. Y si usted me permite, en 3 minutos le arreglo la Educación, en un minuto y medio le arreglo la Salud y en otro minuto le digo el modelo de políticas sociales…
- ¿Pero si fuera tan fácil no cree que ya se hubieran solucionado los problemas que tiene el país?
– ¡Ah mi amigo, lo que pasa es que hay que estudiar! Yo soy de la política vieja, ¿vio? Hay que estudiar y hacer equipos de trabajo…

Entrevista de Leonardo Silva Pinasco