“Éramos de la otra banda en tiempos de jugadores: los desamparados de “Paco”

“Es una manera de seguir andando y seguir respondiendo a lo que uno pretende del fútbol. A tal punto que vamos a jugar el segundo partido de cuartos de final del campeonato de la segunda división del fútbol salvadoreño con nuestro equipo, el club deportivo San Pablo municipal. Hablamos de la ciudad de Tacachico, departamento de la Libertad. Terminamos primeros en nuestro grupo y ahora ya estamos en la etapa decisiva del torneo. Desde el 2009 que me vine a estudiar y comenzar mi carrera de entrenador. Hace cinco años que no voy por nuestro paisito”.
AQUELLA BOMBA DE LA CONSAGRACIÓN

El diálogo a distancia con PABLO ENRIQUE QUIÑONES. Después de todo con EL PUEBLO, los puentes se han tendido en el tiempo, cuando en los años 90 emigró para insertarse en el fútbol rentado, y pasar entre otros equipo, por Peñarol y Rampla Juniors. Con Peñarol incluso, jugó Copa Libertadores.
El 25 de marzo de 1995, Pablo se metió en la historia del fútbol salteño. Su gol ante Artigas en el Dickinson, implicó la última consagración de Salto a nivel del Litoral. El Litoral a secas. El de antes. Porque después, la Organización del Fútbol del Interior, fue pasando la barredora y las viejas confederaciones, sometiéndose a la nostalgia y el olvido. En el arco sur del estadio, aquella bomba que el volante central disparó sobre el arco de Walter Favale. Inolvidablemente, Pablo.
**********
“El tema es que aquí se abren las puertas de laburo. Ser parte del fútbol es más fácil que en nuestro país. Y realmente amo lo que hago. Así que por ahora veremos que nos depara el futuro. Aunque en nuestro pensar siempre está el retorno. Pero hay que pensar en el futuro de la familia también y comenzar de cero en Salto es bravo.
Por eso, tengo claro que en los ámbitos del fútbol profesional uruguayo, si uno no pertenece a ciertos representantes, nunca se consigue dirigir.
Pasaba lo mismo cuando jugabámos. Éramos de la otra banda de los desamparados de “Paco” (alusión al empresario Francisco Casal), que aun hoy sigue manejando gran parte de nuestro fútbol. Por eso les digo que acá se abren las puertas más fácilmente y se que hay que prepararse para cuando llegue la oportunidad de dirigir en cualquier equipo de Primera División en El Salvador”.
“JUGANDO EN EL ESTADIO MÁS GRANDE”
En la década pasada, la vuelta de Pablo a Salto, resultó fugaz.
A Nacional lo orientaba Alcides Edgardo Nieto y se integró a los tricolores, siendo parte del plantel que afrontó la disputa del Campeonato del Interior de Clubes. Después sí, la mira elevándose y en El Salvador labrando el destino, con vivencias humanas que se van sumando a su historia personal, intransferible.
“Desde hace dos semanas estoy complementando mis conocimientos en el idioma ingles, así que quiero estar bien preparado en todos los aspectos.
Esta foto que les envío es reciente. Fue hace una semana atrás que jugamos en el estadio mas grande de aquí (como el Centenario salvadoreño) donde logramos la clasificación a cuartos de final”.
Y aunque el tiempo transcurra, los afectos no se nublan. Por eso, Pablo Enrique Quiñones, evocará a Salto, a quienes permanecemos por estos lares. A quienes fueron parte de su tiempo.
Aquel tiempo, que a veces desde la añoranza, siente la ocurrencia de volver…