Es la «B»que no duda, y ese acto de inteligencia

El domingo pasado, despuntó el Campeonato de la Divisional «B». El martes a la noche en la sesión no dejó de impactar la información: casi 1000 (mil) entradas vendidas. A la «B» no le importó el inicio de la Semana de Turismo: arrancó.
A la «B» no le importó que el domingo cierre la semana: jugará. Y no deja de ser accesible misión la de saber por qué el círculo de ascenso convocó lo que convocó.
1) Porque a esta altura del año (vamos metiéndonos en el cuarto mes), el aficionado tiene NECESIDAD DE FÚTBOL. Es el llamado desde la sangre por el hincha mismo.
2) En la «B» orillaron el mapa del tiempo y el pronóstico que iría a transformarse en realidad, con una máxima de 25 grados y sin amenaza de lluvia. Como anillo al dedo.
En definitiva, la divisional que preside el Dr. Hugo Ariel Guerra, transforma el inicio de su temporada, en un acto de inteligencia colectiva. Ganarle tiempo al tiempo. Capitalizar los días de este otoño-verano y evitar cualquier tipo de competencia que ande en la vista. La «B» puede desperezarse tranquila, que no hay opositor que pueda limitarle el plácido sueño primero y la refrescante realidad después. La misma realidad de casi mil entradas vendidas.
Pero el hecho es que la «B» también pega el portazo a la no acción. A la no presencia del fútbol. ¿Cómo puede entenderse que el fútbol salteño a nivel de clubes (torneos domésticos), se paralice por cinco o seis meses y no se juegue en los meses más generosos en materia de temperatura ambiente?
Lo de la «B» fue o es una lección para aprender, a partir de una decisión colectiva.
En tanto lo de la «A» seguirá incorporándose al tiempo de lo inentendible. El derecho de jugar si de las selecciones se trata, pero que ello NO ATE DE MANOS Y PIES el fútbol de todos quienes aguardan comenzando, por los propios jugadores de cada plantel de la divisional.
Una elemental puesta a punto para que la selección no deje de jugar y los equipos puedan jugar. ¿Es tan difícil conciliar los intereses? ¿No falta una elemental sintonía de partes?
Puede admitirse que la «A» despunte su torneo en la segunda quincena del quinto mes del año y ya en pleno invierno, hundiendo la doble opción de marzo y abril?
En tanto, para la «B» el horizonte aparece despejado. Juega sola. Recauda. Tiene disponible toda la clientela del fútbol. Es un acto de inteligencia: sí. Pero antes que nada también, la exposición del más terminante sentido común. El sentido común también es una consecuencia de la razón.
Y la razón en este caso, tiene todas las cartas del mazo. Y ganará por demolición.
-ELEAZAR JOSÉ SILVA-

El domingo pasado, despuntó el Campeonato de la Divisional «B». El martes a la noche en la sesión no dejó de impactar la información: casi 1000 (mil) entradas vendidas. A la «B» no le importó el inicio de la Semana de Turismo: arrancó.

A la «B» no le importó que el domingo cierre la semana: jugará. Y no deja de ser accesible misión la de saber por qué el círculo de ascenso convocó lo que convocó.

1) Porque a esta altura del año (vamos metiéndonos en el cuarto mes), el aficionado tiene NECESIDAD DE FÚTBOL. Es el llamado desde la sangre por el hincha mismo.

2) En la «B» orillaron el mapa del tiempo y el pronóstico que iría a transformarse en realidad, con una máxima de 25 grados y sin amenaza de lluvia. Como anillo al dedo.

En definitiva, la divisional que preside el Dr. Hugo Ariel Guerra, transforma el inicio de su temporada, en un acto de inteligencia colectiva. Ganarle tiempo al tiempo. Capitalizar los días de este otoño-verano y evitar cualquier tipo de competencia que ande en la vista. La «B» puede desperezarse tranquila, que no hay opositor que pueda limitarle el plácido sueño primero y la refrescante realidad después. La misma realidad de casi mil entradas vendidas.

Pero el hecho es que la «B» también pega el portazo a la no acción. A la no presencia del fútbol. ¿Cómo puede entenderse que el fútbol salteño a nivel de clubes (torneos domésticos), se paralice por cinco o seis meses y no se juegue en los meses más generosos en materia de temperatura ambiente?

Lo de la «B» fue o es una lección para aprender, a partir de una decisión colectiva.

En tanto lo de la «A» seguirá incorporándose al tiempo de lo inentendible. El derecho de jugar si de las selecciones se trata, pero que ello NO ATE DE MANOS Y PIES el fútbol de todos quienes aguardan comenzando, por los propios jugadores de cada plantel de la divisional.

Una elemental puesta a punto para que la selección no deje de jugar y los equipos puedan jugar. ¿Es tan difícil conciliar los intereses? ¿No falta una elemental sintonía de partes?

Puede admitirse que la «A» despunte su torneo en la segunda quincena del quinto mes del año y ya en pleno invierno, hundiendo la doble opción de marzo y abril?

En tanto, para la «B» el horizonte aparece despejado. Juega sola. Recauda. Tiene disponible toda la clientela del fútbol. Es un acto de inteligencia: sí. Pero antes que nada también, la exposición del más terminante sentido común. El sentido común también es una consecuencia de la razón.

Y la razón en este caso, tiene todas las cartas del mazo. Y ganará por demolición.

-ELEAZAR JOSÉ SILVA-