Ese es un ejemplo

Parecería que pegarle al sistema es una cosa fácil, es como un cliché que utilizamos todos los días para culpar a los demás de lo que nosotros no sabemos hacer bien. La semana pasada me encargué de atender a las elecciones del BPS porque entendía que de los actos de gobierno, ese había sido el más sin sentido de los últimos tiempos.
Por lejos, había sido un gastadero de plata que bien podría haberse utilizado en cosas que realmente se necesitan, o desembarcodirectamente no haberlo tocado y guardar para cuando las papas quemen, que a decir del propio presidente Tabaré Vázquez, no falta mucho porque la hornalla ya está prendida.
Pero más allá de esto, culpamos siempre al sistema de lo que está mal y en realidad muchas veces ni siquiera sabemos qué es el sistema, a qué nos estamos refiriendo, hasta puede llegar a ser una frase hecha, un sin sentido, la nada conceptual en su máxima expresión. Porque si existe algo llamado sistema, cuya lógica nos perjudica como conjunto, pues cambiémoslo, movilicémonos y exijamos que las cosas sean diferentes.
Algo así parece que es lo que pasará por estas horas en Cuba, un pueblo aletargado que ha permitido una historia de abuso de poder y violación sistemática a los derechos humanos más elementales como el de la libertad de expresión y por consiguiente, la privación de fundar corrientes de pensamiento e ideas que puedan plasmarse en un partido político que enfrente al poder de turno.
Pero la visita del presidente de Estados Unidos, Barack Obama que ostenta el récord de haber obtenido el Premio Nóbel de la Paz con tan solo haber hecho una promesa, ha sacudido la modorra de una isla que como dijo el célebre uruguayo José “Pepe” Mujica, “se caía a pedazos” y si bien todavía se sigue cayendo, al menos levantó una mano y reconoce que por ese camino tarde o temprano, deberá sacar una banderita blanca y pedir ayuda.
Pero lo más importante de todo esto, es el mensaje que le da el gobierno de Cuba a los partidos de izquierda en Latinoamérica. Les están dando una cachetada, una bofetada pero inmensa y les están diciendo que ellos les enseñaron que había que animarse a ser transgresores y esto no significa otra cosa que hacer lo que uno cree sin importarle cómo lo ve el resto.
Y algo de eso es lo que está haciendo Raúl Castro, quien hasta cuando reciba a Obama, verá cómo su Ejército, el de un país fuertemente militarista, entonará el Himno Nacional de Estados Unidos (algo que estaba prohibido hace algunos años) y le rendirá honores al presunto “culpable” de los males que tiene su propio país.
Porque volviendo al principio, cada uno es arquitecto de su propio destino (frase masónica si las hay) y si nosotros declaramos culpable de todos nuestros males a otras personas, es porque no aceptamos nuestro fracaso y por ende no sabemos cómo hacer las cosas bien para que nos vaya mejor. Por lo tanto Cuba ahora está buscando su camino y si nos ponemos a pensar bien, creo que en Cuba entienden que deben dejar de lado la torpeza del idioma de la guerra, para extender la mano, abrir las puertas de la casa y pedir cooperación para su desarrollo.
Por eso, es que con todo este tema de Obama y Raúl Castro, lo más importante es el mensaje que se le da a los dirigentes de izquierda de nuestro país. A ellos se les dice que hay que vivir en el mundo actual, que hay que aggiornarse, deben saber que el idioma que hablan ya no existe en el mundo y como hizo la propia Cuba, buscará saber dónde está parado para tomar resoluciones y para permitirse pensar mejor.
Cuando muchos de los dirigentes del Frente Amplio salen a los medios o a la calle a criticar a los Estados Unidos y a defender a Cuba, un cubano residente en nuestro departamento me dijo: yo los mandaría un día allá, para que sepan cómo funciona el régimen a ver si luego lo defienden tanto. Y eso es justamente lo que nos pasa a nosotros, no escuchamos el mensaje y nos cerramos en nuestros dogmas, después reclamamos lo irreclamable a una persona o a un sistema que no es el adecuado.
Todo el ejemplo de Estados Unidos y Cuba es extrapolable a cualquier país. Porque lo que está pasando con Cuba hoy, es producto de saber que estaban hechadas las condiciones para iniciar un proceso de diálogo con el enemigo histórico, “que los termine fortaleciendo” y quizás esa estrategia lleva muchos años y solo esperaba al presidente adecuado para hacerlo.
En Uruguay en este momento miramos quién hizo qué, para pasarle facturas y eso es lo que nos ha tirado para atrás en muchos aspectos. Por esa razón, es que no podemos ponernos a hablar de que el sistema tiene la culpa o de que tal o cual país tienen una política contra nosotros, porque en realidad seremos nosotros mismos los que estamos haciendo las cosas para que así funcionen.
En Salto se debe cambiar de mentalidad y dejar de pensar que como las uvas están verdes, nunca las vamos a alcanzar. Eso suena a doble trabajo, pero más trabajo nos va a generar a nosotros la desidia de no querer reconocer que estamos haciendo algo mal y que eso es lo que realmente nos estanca.
El otro día iba por la ciudad y para llegar a destino tuve que sortear varios pozos, la persona que iba conmigo me dijo ‘estamos en el horno con tanto pozo, la culpa es de …’ y yo le repliqué no podemos culpar a nadie para decir que esos pozos están ahí. Tenemos que saber que mientras los mismos se hacían, nosotros estábamos muy ocupados con nuestras vidas como para denunciar la situación y mirar para otro lado.
Ahora que los sentimos queremos dejar en claro que somos los responsables de que se hubieran hecho, porque no actuamos en consecuencia. Pero con todo así es la vida, le pasa a Cuba y es el ejemplo más claro, nos pasa a nosotros con la vida misma y le seguirá pasando a los demás si no se dan cuenta que nadie puede seguir buscando culpables por no ayudarnos, sino que los únicos culpables somos los que portamos nuestra mochila cada día. Y así estamos.

Hugo Lemos







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