Estamos superados

“Estamos superados”, esa fue la frase que se escuchó en varios centros turísticos y comercios dedicados al rubro de la gastronomía de Salto durante la Semana de Turismo, para justificar la mala atención que estaban brindando tanto a visitantes como a lugareños, los que además son clientes todo el año, los que estaban consumiendo sus productos y tratando de disfrutar de sus servicios, aunque no lo hicieron así por las falencias que presentaron en todos los aspectos, dejando un sabor amargo por esta situación.
Es que todo pasa por lo mismo, queremos ser una ciudad turística, un lugar en el que la gente se sienta a gusto, consuma tranquilo, concurra con ilusiones pensando que los productos y servicios no van a faltar, por más que venga mucha gente, más allá de que ya se prevea para alegría del comercio local de que todos los lugares van a estar que explotan, pero no es así. Entonces, los responsables de que todos los servicios funcionen, después de lo ocurrido esta semana, tendrán que estar preocupados y trabajando arduamente para que la cantidad de gente que vino, que por otro lado es lo que tanto reclaman, no los vuelva a sorprender y a generarles un problema de no saber cómo enfrentar la demanda brindado al final, un mal servicio.
Pasó en distintos rubros, tanto en el gastronómico, como en uno de los parques acuáticos en los que se llegó a anunciar por altoparlante a los concurrentes que “no se tomaban más pedidos en la cantina, porque no daban abasto y estaban superados”, una situación para nada atinada si lo que se pretende es tener un centro turístico y que por ende, el turista se sienta cómodo, servido y tranquilo de que puede disfrutar como quiere del lugar.
No estaría nada bien que le indicaran por altoparlante que no puede meterse en las piscinas porque están repletas y son un asco, con el agua sucia a la vista o que le anuncien que no puede ir al baño porque los mismos están llenos de gente. Esa situación es contraproducente contra sí mismos, lo cual hace que deberían reformular la política de trabajo y prepararse mejor para una futura temporada turística, si es a eso a lo que se quieren dedicar.
Parece que los operadores turísticos quieren vender un producto que termina siendo de cuarta y que después no tiene sentido que pretenda mostrarse en otros puntos del país o en ferias del ramo, porque en realidad lo que se está haciendo es decirle a la gente que venga, pero no en bandada porque si lo hace las piscinas quedarán en mal estado, los baños no podrán usarse con comodidad y que ni se les ocurra querer comprarse un refresco porque no habrá para todos.
¿Entonces para qué hablan todo el tiempo de la ciudad turística y promocionan sus respectivos centros termales públicos y privados, si el que va desde la ciudad, o llega para hacerlo desde cualquier punto del país, o cruza el puente de Salto Grande, no tendrá comodidad y habrá que decirle que se turnen porque no hay lugar para todos?
Como el caso de una conocida pizzería local que trabaja todo el año y que cuando llegaron algunos autos más de los que habitualmente arriban al lugar, se sintieron “superados” y sirvieron mal, no pudieron atender los pedidos de delivery correctamente y a quienes estaban en sus mesas los hacían esperar entre 30 y 40 minutos por un chivito o una pizza. La respuesta fue la misma que la del parque acuático: “estamos superados”. Los clientes locales que concurren todo el año exigían respuestas azorados con la pésima atención que estaban recibiendo. Los responsables de la misma se excusaron diciendo que “no sabían cómo atender a tanta gente”. Habría preferido no haberlo escuchado decir semejante pavada, porque después son los primeros que piden que vengan más turistas a Salto, aunque ahora ya sé, cuando lo hagan habrá que mandarlos a hacer un curso de cómo invertir en recursos para tener capacidad de respuesta ante la llegada de un aluvión de turistas mayor al esperado.
En otro caso pasó lo mismo, un joven concurrió con su familia y su hermano que estaba de visita con su respectiva esposa e hijo a una conocida parrillada de nuestro medio. ¿Coincidencia? A cada uno le iban sirviendo en momentos distintos, el mozo se repartía como podía, la última en comer fue su cuñada, la que estaba de visita, a la que le sirvieron el plato de Viernes Santo con una merluza que solo le faltaba aletear. El servicio despreciable, lamentable y malo. La queja no se hizo esperar, la respuesta fue la misma, “estamos superados”.
Entonces uno ya no solo se pregunta, sino que exige respuestas, ¿estamos preparados para ser una ciudad turística? Claramente no. Si bien vamos a ofrecer nuestras termas que siguen siendo cinco piscinas de agua caliente y no otra cosa, tenemos que hacer una transformación profunda que vaya más allá de mejorar la infraestructura. Pero otra vez ante esta realidad que nos tocó vivir en semana de turismo sobreviene la pregunta ¿qué empresario quiere invertir en un mejor producto termal? Si en la primera de cambio, uno de los parques termales no tenía un servicio acorde a la situación, contaba con un solo funcionario para recorrer el lugar, carecía de guardavidas, el agua de las piscinas estaba sucia y hasta son capaces de decirte que no quieras pedir un agua mineral porque no pueden atenderte.
¿Qué va a pasar con todo esto? ¿Los empresarios se van a juntar para invertir más y ponerse a tiro de las exigencias de los turistas? ¿Transformarán sus locales al menos en la temporada alta para poder atender a la demanda y dejarán de hacer el papelón de decirle a sus clientes, sobre todo a los salteños que los visitan todo el año, la fracasada frase de ‘estamos superados’?
Necesitan juntarse urgente, darse cuenta del mal servicio que prestan, sacarse el chip de querer hacerse la América en una sola semana levantando los precios y brindando un producto lamentable, y buscar entre todos soluciones para posicionar a Salto como un lugar turístico en serio, donde no importa que vengan 10, 15 ó 20 mil personas, que en términos globales son números ínfimos y si Durazno que no tiene nada y es tres veces más chico que nosotros, podía hacer un evento como el Pilsen Rock donde asistían 120 mil personas, nosotros si estamos superados con 15 mil tipos dando vueltas, y ni tanto, de ciudad turística no tenemos ni la T.
Así que ojalá el empresariado y las autoridades del ramo se den cuenta que no pueden hacer agua de esa manera y a los lugareños no solo no nos vendan más el verso, sino que además no nos hagan pasar vergüenza.

“Estamos superados”, esa fue la frase que se escuchó en varios centros turísticos y comercios dedicados al rubro de la gastronomía de Salto durante la Semana de Turismo, para justificar la mala atención que estaban brindando tanto a visitantes como a lugareños, los que además son clientes todo el año, los que estaban consumiendo sus productos y tratando de disfrutar de sus servicios, aunque no lo hicieron así por las falencias que presentaron en todos los aspectos, dejando un sabor amargo por esta situación.

Es que todo pasa por lo mismo, queremos ser una ciudad turística, un lugar en el que la gente se sienta a gusto, consumaturistas tranquilo, concurra con ilusiones pensando que los productos y servicios no van a faltar, por más que venga mucha gente, más allá de que ya se prevea para alegría del comercio local de que todos los lugares van a estar que explotan, pero no es así. Entonces, los responsables de que todos los servicios funcionen, después de lo ocurrido esta semana, tendrán que estar preocupados y trabajando arduamente para que la cantidad de gente que vino, que por otro lado es lo que tanto reclaman, no los vuelva a sorprender y a generarles un problema de no saber cómo enfrentar la demanda brindado al final, un mal servicio.

Pasó en distintos rubros, tanto en el gastronómico, como en uno de los parques acuáticos en los que se llegó a anunciar por altoparlante a los concurrentes que “no se tomaban más pedidos en la cantina, porque no daban abasto y estaban superados”, una situación para nada atinada si lo que se pretende es tener un centro turístico y que por ende, el turista se sienta cómodo, servido y tranquilo de que puede disfrutar como quiere del lugar.

No estaría nada bien que le indicaran por altoparlante que no puede meterse en las piscinas porque están repletas y son un asco, con el agua sucia a la vista o que le anuncien que no puede ir al baño porque los mismos están llenos de gente. Esa situación es contraproducente contra sí mismos, lo cual hace que deberían reformular la política de trabajo y prepararse mejor para una futura temporada turística, si es a eso a lo que se quieren dedicar.

Parece que los operadores turísticos quieren vender un producto que termina siendo de cuarta y que después no tiene sentido que pretenda mostrarse en otros puntos del país o en ferias del ramo, porque en realidad lo que se está haciendo es decirle a la gente que venga, pero no en bandada porque si lo hace las piscinas quedarán en mal estado, los baños no podrán usarse con comodidad y que ni se les ocurra querer comprarse un refresco porque no habrá para todos.

¿Entonces para qué hablan todo el tiempo de la ciudad turística y promocionan sus respectivos centros termales públicos y privados, si el que va desde la ciudad, o llega para hacerlo desde cualquier punto del país, o cruza el puente de Salto Grande, no tendrá comodidad y habrá que decirle que se turnen porque no hay lugar para todos?

Como el caso de una conocida pizzería local que trabaja todo el año y que cuando llegaron algunos autos más de los que habitualmente arriban al lugar, se sintieron “superados” y sirvieron mal, no pudieron atender los pedidos de delivery correctamente y a quienes estaban en sus mesas los hacían esperar entre 30 y 40 minutos por un chivito o una pizza. La respuesta fue la misma que la del parque acuático: “estamos superados”. Los clientes locales que concurren todo el año exigían respuestas azorados con la pésima atención que estaban recibiendo. Los responsables de la misma se excusaron diciendo que “no sabían cómo atender a tanta gente”. Habría preferido no haberlo escuchado decir semejante pavada, porque después son los primeros que piden que vengan más turistas a Salto, aunque ahora ya sé, cuando lo hagan habrá que mandarlos a hacer un curso de cómo invertir en recursos para tener capacidad de respuesta ante la llegada de un aluvión de turistas mayor al esperado.

En otro caso pasó lo mismo, un joven concurrió con su familia y su hermano que estaba de visita con su respectiva esposa e hijo a una conocida parrillada de nuestro medio. ¿Coincidencia? A cada uno le iban sirviendo en momentos distintos, el mozo se repartía como podía, la última en comer fue su cuñada, la que estaba de visita, a la que le sirvieron el plato de Viernes Santo con una merluza que solo le faltaba aletear. El servicio despreciable, lamentable y malo. La queja no se hizo esperar, la respuesta fue la misma, “estamos superados”.

Entonces uno ya no solo se pregunta, sino que exige respuestas, ¿estamos preparados para ser una ciudad turística? Claramente no. Si bien vamos a ofrecer nuestras termas que siguen siendo cinco piscinas de agua caliente y no otra cosa, tenemos que hacer una transformación profunda que vaya más allá de mejorar la infraestructura. Pero otra vez ante esta realidad que nos tocó vivir en semana de turismo sobreviene la pregunta ¿qué empresario quiere invertir en un mejor producto termal? Si en la primera de cambio, uno de los parques termales no tenía un servicio acorde a la situación, contaba con un solo funcionario para recorrer el lugar, carecía de guardavidas, el agua de las piscinas estaba sucia y hasta son capaces de decirte que no quieras pedir un agua mineral porque no pueden atenderte.

¿Qué va a pasar con todo esto? ¿Los empresarios se van a juntar para invertir más y ponerse a tiro de las exigencias de los turistas? ¿Transformarán sus locales al menos en la temporada alta para poder atender a la demanda y dejarán de hacer el papelón de decirle a sus clientes, sobre todo a los salteños que los visitan todo el año, la fracasada frase de ‘estamos superados’?

Necesitan juntarse urgente, darse cuenta del mal servicio que prestan, sacarse el chip de querer hacerse la América en una sola semana levantando los precios y brindando un producto lamentable, y buscar entre todos soluciones para posicionar a Salto como un lugar turístico en serio, donde no importa que vengan 10, 15 ó 20 mil personas, que en términos globales son números ínfimos y si Durazno que no tiene nada y es tres veces más chico que nosotros, podía hacer un evento como el Pilsen Rock donde asistían 120 mil personas, nosotros si estamos superados con 15 mil tipos dando vueltas, y ni tanto, de ciudad turística no tenemos ni la T.

Así que ojalá el empresariado y las autoridades del ramo se den cuenta que no pueden hacer agua de esa manera y a los lugareños no solo no nos vendan más el verso, sino que además no nos hagan pasar vergüenza.