Estos muchachos ¿son o se hacen?

Aprender a convivir con una mentalidad distinta a la que tenemos actualmente, es acaso el gran desafío que nos imponen medidas tan drásticas para el país como las que adoptó el presidente Mujica, al traer a presuntos exterroristas que estaban en la cruel, salvaje e injusta mazmorra de Guantánamo, como refugiados a nuestro país, para liberarlos de la opresión y el yugo ejercido por el gobierno del Premio Nóbel de la Paz (aunque no lo crea), Barack Obama y su omnipotente ejército.
Los uruguayos tenemos que comenzar a tener una mentalidad más abierta y contar de un día para otro y a la fuerza, con un mayor grado de raciocinio que el que veníamos teniendo hasta ahora, si queremos entender cabalmente las transformaciones sociales, las leyes liberales y las medidas socialmente radicales que nos ha impuesto el presidente de la República, el mundialmente célebre por su impronta justiciera y aspecto de pobre “Pepe” Mujica (aunque entre él y la mujer ganan en la mano 150 mil pesos uruguayos mensuales, y si bien pueden ganar el triple apenas se quedan con esto, pero hay que considerar que no tienen hijos y no pagan alquiler y son ellos dos solos en su casa propia, entonces eso de ser el presidente más pobre del mundo tiene sus limitaciones, porque al grueso del pueblo uruguayo le entran 30 mil pesos promedio en la casa, entonces uno piensa, con esa realidad, qué autoridad tiene él para venir a hablar de austeridad con tanta plata en la mano, así cualquiera).
En fin, el hecho de haber traído familias sirias que viven entre las balas para rescatarlas de una muerte segura, a la que están expuestas esas poblaciones todos los días sin que la comunidad internacional se preocupe por ellos, es un hecho destacable, que enaltece la figura de una nación como la nuestra, porque con esto está dando un mensaje de colaboración entre los individuos, de paz y en definitiva de humanismo.
Pero resolverle el problema a un país que ha sido el único que ha atentado a lo largo de su historia contra la población civil con todo su poderío militar, como lo hicieron en Japón con Hiroshima y Nagasaki primero, dejando miles y miles de muertos en generación tras generación por la radiación de la bomba atómica, millones de muertos después en Asia, al atacar Vietnam, Camboya, Tailandia y todos los países que andaban en la vuelta en los años sesenta. E incluso, a quienes son los hacedores confesos de las dictaduras latinoamericanas para frenar la expansión del pensamiento comunista, derrocando gobiernos democráticos, asesinando personas, secuestrando niños, desterrando a hombres y mujeres, y vilipendiando el honor de naciones enteras, sin siquiera importarles nada, si a esta clase de gente como son los estadounidenses les compramos sus problemas, es porque estamos todos locos.
No estoy en contra de los presuntos exterroristas a los que fiel al estilo de los yanquis, nadie sabe si son o no son, qué es lo que son, ni cómo llegaron a ese estado de estar secuestrados en una mazmorra, con la peor de las torturas y el encierro perpetuo en nombre de la lucha por la libertad, algo tan paradójico, tragicómico, como vomitivo, porque que alguien haga todo esto de esclavizar personas, denigrarlos como seres humanos y someterlos a todo tipo de vejámenes, para defender la libertad, es un chiste de mal gusto. ¿Qué libertad? Es algo tan cómico como cuando los ridículos y cobardes militares de nuestra historia reciente que dieron el golpe de Estado en el 73, dijeron que socavaban a las instituciones democráticas para defenderlas y pelear por la Constitución. Una cosa de locos, que ni ellos se la creían, obviamente.
Yo veo todo esto y pienso, ¿cuánto valen las naranjas que queremos venderles a los gringos? ¿Cuánto vale tener un mercado común con esta gente? ¿Cuánto cuesta que nos llamen socios y amigos? ¿Cuál es el precio de poder tener un intercambio serio y responsable comercial, educativo, cultural, en ciencia y tecnología y de otras artes con los muchachos del norte? Pero encima, el peculiar Pepe Mujica, aclaró por las dudas en la radio para que su barra no se enoje tanto lo que le pidió a los gringos a cambio de los terroristas.
Dicho por él mismo, el Pepe dijo; “miren que le exigí al Premio Nóbel de la Paz (Hussein Obama de apellido el tipo) y máximo carcelero del mundo a la vez, que suelte a los tres cubanos que tiene como presos políticos sospechosos (porque ellos no prueban nada, son tan desconfiados que todos somos sospechosos) de ser espías y que levante el embargo económico a Cuba, a cambio de traer a los presos para acá, ¿tamo?”, dijo Mujica por la radio convencido de que así taparía el ojo a los muchachos de la calle Tristán Narvaja que de casualidad estaban mateando y comiendo galleta, escuchando la radio.
¡Ah ta, Pepe!, menos mal que nos aclaraste que le dijiste al morocho de la Casa Blanca que le hacías el mandado con esas condiciones. Estoy seguro que el tipo aceptó encantado levantar un embargo que tiene contra la isla de los hermanos Castro, como una medida vital para los intereses de su país como erradicar el comunismo a costa del hambre de sus poblaciones igual y en Cuba casi lo consiguen durante tantas décadas que ahora, porque vos lo pedís, van a dar marcha atrás.
Seguramente que el tipo le dijo a su vicepresidente Biden “Mujica nos exige terminar con 60 años de política de seguridad y el fin del embargo contra Cuba, ya mismo lo hacemos, sino capaz que nos manda de vuelta a los terroristas para acá, o peor aún, a alguno de los PIT CNT con ganas de hacer una huelga y copar el Pentágono, y encima nos vuelan el edificio nuevo que hicimos en el lugar donde quedó el agujero del 11 de setiembre”, y llamó a su gabinete para anunciarles la histórica medida.
Y además, convocó al jefe del Ejército diciéndole “ché, sacale las pilas a la picana y soltá a los cubanos éstos que dice Mujica que son inocentes”. Y el militar condecorado por tantas muertes en batalla en su impecable uniforme verde le dice, “uy, Obama, ¿por qué no llamamos antes a Montevideo, sabes la de luz y agua que habríamos ahorrado en vez de tanta descarga eléctrica y tanto submarino que venimos haciéndole a estos pichones de Fidel Castro?
Todavía no sé cuál es el peor o mejor de los chistes que nos vienen haciendo. Si el hecho de que éstos muchachos son inocentes palomitas que cayeron por casualidad en las garras del mal, que sí existe y es el que está en Guantánamo. O si el chiste mayor es el hecho de haberlos traído, para rehabilitarlos en Uruguay y encima en manos del PIT CNT, que son él ejemplo de cordura, buenos modales y organizados y disciplinados trabajadores que buscan el bien común y sacar al país adelante, haciendo del uruguayo promedio un hombre de provecho que trabaje duro por lo que quiere, respetando al de al lado, sin importar que éste sea rico o pobre (escrito en clave de ironía por si no se dieron cuenta).
Pero los presuntos terroristas (porque en eso Estados Unidos es igual al Uruguay por más que a los sabelotodos del MPP no les guste, y el principio de presunción de inocencia allá tampoco se cumple como acá, donde todos somos culpables hasta que demostremos lo contrario y si no lo podés demostrar, a jodernos, y por las dudas nos chupamos unos cuántos años presos) ahora los presuntos terroristas caminan por la calle mejor vestidos que sus anfitriones, los del PIT CNT (bueno,  no precisan mucho) y para pasar desapercibidos, o para aprender a ser un sindicalista más, hasta toman mate y se ríen como si les gustara la infusión de agua caliente, como a Marcelo Abdala que duerme abrazado al termo y cuando Capusotto hace el sketch de James Bo, de la religión Adoradores del Termo, lo tomó como ejemplo a él.
Claro, los del PIT están chochos, ahora con una formación de nuevos dirigentes como éstos, con el prontuario que les endilga el gobierno de Estados Unidos, quizás para justificar en cierta medida el hecho de haberlos secuestrado y torturado durante tanto tiempo sin juicio ni condena, pavada de sindicalistas van a tener. Qué no van a cumplir las patronales si ahora con estos muchachos de huelga es de lo menos que vamos a hablar, sino que las próximas medidas ya van a ser un poco más drásticas y eso asegura acuerdos con las patronales en fija, por lo que el gobierno se espera que descenderá el índice de conflictividad sindical, al menos algo positivo entre tanto berrinche.
Más allá de todo, el hecho de refugiar personas que han venido al país luego de estar presos en las peores condiciones sin juicio justo y con acusaciones de todo tipo, que solamente injurian su nombre, es una buena causa que hay que saber llevar adelante, trabajando primero en clarificar la identidad de estas personas y segundo, en imponerles condiciones de paz, convivencia y buenas costumbres, para darles una segunda oportunidad en la vida y entonces así puedan volver a vivir. Porque todos nos merecemos ese derecho, pero tomémoslo con la seriedad que corresponde y en cuanto a los uruguayos, no prejuzguemos tanto y hagamos más para que las cosas cambien de verdad.

Aprender a convivir con una mentalidad distinta a la que tenemos actualmente, es acaso el gran desafío que nos imponen medidas tan drásticas para el país como las que adoptó el presidente Mujica, al traer a presuntos exterroristas que estaban en la cruel, salvaje e injusta mazmorra de Guantánamo, como refugiados a nuestro país, para liberarlos de la opresión y el yugo ejercido por el gobierno del Premio Nóbel de la Paz (aunque no lo crea), Barack Obama y su omnipotente ejército.

Los uruguayos tenemos que comenzar a tener una mentalidad más abierta y contar de un día para otro y a la fuerza, conterrorismo un mayor grado de raciocinio que el que veníamos teniendo hasta ahora, si queremos entender cabalmente las transformaciones sociales, las leyes liberales y las medidas socialmente radicales que nos ha impuesto el presidente de la República, el mundialmente célebre por su impronta justiciera y aspecto de pobre “Pepe” Mujica (aunque entre él y la mujer ganan en la mano 150 mil pesos uruguayos mensuales, y si bien pueden ganar el triple apenas se quedan con esto, pero hay que considerar que no tienen hijos y no pagan alquiler y son ellos dos solos en su casa propia, entonces eso de ser el presidente más pobre del mundo tiene sus limitaciones, porque al grueso del pueblo uruguayo le entran 30 mil pesos promedio en la casa, entonces uno piensa, con esa realidad, qué autoridad tiene él para venir a hablar de austeridad con tanta plata en la mano, así cualquiera).

En fin, el hecho de haber traído familias sirias que viven entre las balas para rescatarlas de una muerte segura, a la que están expuestas esas poblaciones todos los días sin que la comunidad internacional se preocupe por ellos, es un hecho destacable, que enaltece la figura de una nación como la nuestra, porque con esto está dando un mensaje de colaboración entre los individuos, de paz y en definitiva de humanismo.

Pero resolverle el problema a un país que ha sido el único que ha atentado a lo largo de su historia contra la población civil con todo su poderío militar, como lo hicieron en Japón con Hiroshima y Nagasaki primero, dejando miles y miles de muertos en generación tras generación por la radiación de la bomba atómica, millones de muertos después en Asia, al atacar Vietnam, Camboya, Tailandia y todos los países que andaban en la vuelta en los años sesenta. E incluso, a quienes son los hacedores confesos de las dictaduras latinoamericanas para frenar la expansión del pensamiento comunista, derrocando gobiernos democráticos, asesinando personas, secuestrando niños, desterrando a hombres y mujeres, y vilipendiando el honor de naciones enteras, sin siquiera importarles nada, si a esta clase de gente como son los estadounidenses les compramos sus problemas, es porque estamos todos locos.

No estoy en contra de los presuntos exterroristas a los que fiel al estilo de los yanquis, nadie sabe si son o no son, qué es lo que son, ni cómo llegaron a ese estado de estar secuestrados en una mazmorra, con la peor de las torturas y el encierro perpetuo en nombre de la lucha por la libertad, algo tan paradójico, tragicómico, como vomitivo, porque que alguien haga todo esto de esclavizar personas, denigrarlos como seres humanos y someterlos a todo tipo de vejámenes, para defender la libertad, es un chiste de mal gusto. ¿Qué libertad? Es algo tan cómico como cuando los ridículos y cobardes militares de nuestra historia reciente que dieron el golpe de Estado en el 73, dijeron que socavaban a las instituciones democráticas para defenderlas y pelear por la Constitución. Una cosa de locos, que ni ellos se la creían, obviamente.

Yo veo todo esto y pienso, ¿cuánto valen las naranjas que queremos venderles a los gringos? ¿Cuánto vale tener un mercado común con esta gente? ¿Cuánto cuesta que nos llamen socios y amigos? ¿Cuál es el precio de poder tener un intercambio serio y responsable comercial, educativo, cultural, en ciencia y tecnología y de otras artes con los muchachos del norte? Pero encima, el peculiar Pepe Mujica, aclaró por las dudas en la radio para que su barra no se enoje tanto lo que le pidió a los gringos a cambio de los terroristas.

Dicho por él mismo, el Pepe dijo; “miren que le exigí al Premio Nóbel de la Paz (Hussein Obama de apellido el tipo) y máximo carcelero del mundo a la vez, que suelte a los tres cubanos que tiene como presos políticos sospechosos (porque ellos no prueban nada, son tan desconfiados que todos somos sospechosos) de ser espías y que levante el embargo económico a Cuba, a cambio de traer a los presos para acá, ¿tamo?”, dijo Mujica por la radio convencido de que así taparía el ojo a los muchachos de la calle Tristán Narvaja que de casualidad estaban mateando y comiendo galleta, escuchando la radio.

¡Ah ta, Pepe!, menos mal que nos aclaraste que le dijiste al morocho de la Casa Blanca que le hacías el mandado con esas condiciones. Estoy seguro que el tipo aceptó encantado levantar un embargo que tiene contra la isla de los hermanos Castro, como una medida vital para los intereses de su país como erradicar el comunismo a costa del hambre de sus poblaciones igual y en Cuba casi lo consiguen durante tantas décadas que ahora, porque vos lo pedís, van a dar marcha atrás.

Seguramente que el tipo le dijo a su vicepresidente Biden “Mujica nos exige terminar con 60 años de política de seguridad y el fin del embargo contra Cuba, ya mismo lo hacemos, sino capaz que nos manda de vuelta a los terroristas para acá, o peor aún, a alguno de los PIT CNT con ganas de hacer una huelga y copar el Pentágono, y encima nos vuelan el edificio nuevo que hicimos en el lugar donde quedó el agujero del 11 de setiembre”, y llamó a su gabinete para anunciarles la histórica medida.

Y además, convocó al jefe del Ejército diciéndole “ché, sacale las pilas a la picana y soltá a los cubanos éstos que dice Mujica que son inocentes”. Y el militar condecorado por tantas muertes en batalla en su impecable uniforme verde le dice, “uy, Obama, ¿por qué no llamamos antes a Montevideo, sabes la de luz y agua que habríamos ahorrado en vez de tanta descarga eléctrica y tanto submarino que venimos haciéndole a estos pichones de Fidel Castro?

Todavía no sé cuál es el peor o mejor de los chistes que nos vienen haciendo. Si el hecho de que éstos muchachos son inocentes palomitas que cayeron por casualidad en las garras del mal, que sí existe y es el que está en Guantánamo. O si el chiste mayor es el hecho de haberlos traído, para rehabilitarlos en Uruguay y encima en manos del PIT CNT, que son él ejemplo de cordura, buenos modales y organizados y disciplinados trabajadores que buscan el bien común y sacar al país adelante, haciendo del uruguayo promedio un hombre de provecho que trabaje duro por lo que quiere, respetando al de al lado, sin importar que éste sea rico o pobre (escrito en clave de ironía por si no se dieron cuenta).

Pero los presuntos terroristas (porque en eso Estados Unidos es igual al Uruguay por más que a los sabelotodos del MPP no les guste, y el principio de presunción de inocencia allá tampoco se cumple como acá, donde todos somos culpables hasta que demostremos lo contrario y si no lo podés demostrar, a jodernos, y por las dudas nos chupamos unos cuántos años presos) ahora los presuntos terroristas caminan por la calle mejor vestidos que sus anfitriones, los del PIT CNT (bueno,  no precisan mucho) y para pasar desapercibidos, o para aprender a ser un sindicalista más, hasta toman mate y se ríen como si les gustara la infusión de agua caliente, como a Marcelo Abdala que duerme abrazado al termo y cuando Capusotto hace el sketch de James Bo, de la religión Adoradores del Termo, lo tomó como ejemplo a él.

Claro, los del PIT están chochos, ahora con una formación de nuevos dirigentes como éstos, con el prontuario que les endilga el gobierno de Estados Unidos, quizás para justificar en cierta medida el hecho de haberlos secuestrado y torturado durante tanto tiempo sin juicio ni condena, pavada de sindicalistas van a tener. Qué no van a cumplir las patronales si ahora con estos muchachos de huelga es de lo menos que vamos a hablar, sino que las próximas medidas ya van a ser un poco más drásticas y eso asegura acuerdos con las patronales en fija, por lo que el gobierno se espera que descenderá el índice de conflictividad sindical, al menos algo positivo entre tanto berrinche.

Más allá de todo, el hecho de refugiar personas que han venido al país luego de estar presos en las peores condiciones sin juicio justo y con acusaciones de todo tipo, que solamente injurian su nombre, es una buena causa que hay que saber llevar adelante, trabajando primero en clarificar la identidad de estas personas y segundo, en imponerles condiciones de paz, convivencia y buenas costumbres, para darles una segunda oportunidad en la vida y entonces así puedan volver a vivir. Porque todos nos merecemos ese derecho, pero tomémoslo con la seriedad que corresponde y en cuanto a los uruguayos, no prejuzguemos tanto y hagamos más para que las cosas cambien de verdad.

Hugo Lemos