Federico Herrmann Lorenzelli: un joven que asoma para inscribir su nombre entre los marcheros de Criollos

Un total de 46 caballos participaron de las cuatro etapas de la Marchita, prueba que está inscripta a nivel nacional dentro del calendario de Criollos. Las tres primeras jornadas fueron reguladas, dos a 20 y una a 15 km. la hora, y la última libre de ayer donde se vieron cuáles eran los buenos. Hay algunos que quedaron por el camino, pero otros ya tienen la capacidad de ser yeguas y caballos marcheros, están preparados para eso, y fueron los que dieron el “batacazo” final.

Allí estuvo en carrera Marcos Vandelli, con un montón de chasques en su historia, metido siempre en esta marcha y llegando en los primeros lugares. Se sabía que era el favorito a quedarse con la prueba; los demás, todos iban a pelear ese lugar. Por allí apareció Federico Herrmann Lorenzelli, con Cabaña El Laurel, de la zona de Laureles. Hace tiempo anda en las cruces de los criollos. El estudio en Montevideo lo llevó a apartarse un poco, pero sigue apegado y cada vez que tiene oportunidad viene porque tiene un experto que le maneja el caballo aquí, como es Fernando Vandelli, que realmente sabe muchísimo de esto y ha dado muestras de sobra en las competencias de lo que sabe y lo que es, y aquí, montado en un macho castrado, ayer Federico aprovechó la oportunidad de esa sangre que viene de La Cachila de Vandelli.

El domingo largaron y dijeron “vamos a ver”. El caballo de punta era la yegua de Marcos Vandelli, que corría un animal de Rodolfo Paiva, de la zona de Guaviyú de Arapey. Esta yegua era de las mejores que estaba participando. Pero Federico dijo “acá me pego a Marcos Vandelli y nos vamos juntos y tiramos un poco cada uno”, pero después que dejaron la ruta y entraron en Apolón, allí dijeron “hasta aquí somos amigos, de aquí en adelante somos contrincantes”.

Se desearon suerte y salieron a pelearla. Y salieron con una velocidad que no es propia del Criollo de antes sino de los de ahora, de la sangre “marchera”. Llegaron a hacer 60 kms./hora en la marcha, controlados por cronómetros de vehículos. No corren: vuelan los criollos. Cuando llegaron a la Avda. San Martín se vio que el caballo de Federico Herrmann tenía mucho más resto, que la yegua de Vandelli no iba a llegar con toda la fuerza que se esperaba. Al final, el caballo de Federico marcó una distancia de 35 mts. más o menos para llegar a la sentencia. Un poco más atrás llegó la yegua de Esteves, que eran los que se habían separado del grupo de vanguardia.

Esta marcha mostró la capacidad, la rusticidad, la recuperación, el andar y la velocidad del criollo de hoy, que ayer quedaron plasmados en el camino.

Felicitamos a Federico Herrmann y le preguntamos si cuando salió, lo hizo convencido de que se podía quedar con la marcha, y respondió: “Le teníamos mucha fe al caballo. Era una carrera brava. Había dos o tres yeguas que estaban en muy buenas condiciones, pero le teníamos mucha fe al caballo, que se portó como un pingo.

¿Qué historia tiene el caballo?

Es un caballo comprado a la familia Vandelli, un potrillo con dos años.  Es un caballo con mucho futuro. El año pasado tuvimos un percance muy poco antes de la Marchita y decidimos pararlo. Este año vinimos con él con muchas esperanzas.

Hay mucho nivel y muy buena cantidad de partici-pantes, lo que a veces hace difícil estar entre los primeros lugares, ¿no?

Sí, sobre todo con caballada del sur, como vino, y sobre todo de La Invernada, que vinieron dos yeguas.

Siempre decimos que estas pruebas van profe-sionalizándose de a poco, porque hay gente que realmente vive para esto.

Sí, es cierto, pero hoy se nos dio a nosotros y mañana se le dará a otro.

¿La mano de Fernando Vandelli estuvo en la colaboración?

Sí, es él quien está todos los días con el caballo. Uno viene de Montevideo solo a montarlo a veces, y realmente este triunfo fue merecido totalmente para él, porque es quien está día a día con el caballo y lo puso a punto para que hoy pueda hacer lo que hizo.

Cuando uno está en una prueba, mira a los que tienen más experiencia, más posibilidad y que la historia dice que pueden ganar. Marcos Vandelli es uno de ellos, no vamos a desconocer lo que signi-fica: una veteranía, una experiencia, unos conoci-mientos, buenos animales que siempre monta, no va a montar un animal que sea de cola. Hoy cuando saliste, ¿qué competencia le ibas a hacer a Marcos para poder llegar adonde llegaste?

La yegua de Marcos estaba muy bien. Antes de largar, con Fernando dijimos que la yegua era esa y la idea era seguirla y ver cómo se planteaba el desarrollo de la carrera. Pero cuando entramos a Apolón vi que mi caballo venía bien. Su yegua también venía bien, pero mi caballo respondió de forma excelente.

¿Cuándo largaste para adelante?

Como colegas que somos con Marcos, veníamos “cinchando” un rato cada uno. Cuando doblamos en el puente seco nos deseamos suerte y que gane el mejor.

Ahí sacaste unos cuantos metros de ventaja.

Sí, sacamos unos 30 o 40 metros.

Sabemos que estás estu-diando, que se te hace difícil, ¿pero esto da aliento para seguir participando en todas las actividades criollas en el futuro?

Cuando se dan estos triunfos empujan cada vez más para adelante. Pero hay que estudiar, no queda otra.

Felicitaciones, y segura-mente la familia se merece esto porque mucho te apoya.

Sí, es cierto. Este triunfo va dedicado a mis padres y a Fernando, que es quien cuida el caballo.