Ferro el guapo corazón

Entre los ocho mejores de OFI: 2-2

Cuando se venía la noche, la rebelión de Ferro, tan heroica como letal: 2-2

En el cuarto minuto adicionado por el árbitro central. Con Wanderers afincado en el 2 a 1 transitorio y Ferro Carril transformado en león herido, rebelde.

Empuñando la bandera del corazón, más allá de alguna mejoría en la sustancia de su fútbol. Hasta ese cañón desde la derecha que partiendo desde José María Di Nápoli, se fue a meter arriba. Casi contra el larguero.

Un «josemazo» de locura!.

La receta del atrevimiento: hay que pegarle desde afuera!. El 2 a 2.

La vía directa a la clasificación. Fue 2 a 2. Fue empate. Después de un partido durísimo, terrible, en que Ferro fue parte de la rústica y tibia expresión del primer tiempo, a tal punto que no provocó una sola situación ofensiva frente al arco bohemio. Wanderers fue 1 a 0 por el gol de Luis Martínez, tras la confusión defensiva de Ferro que no se terminó de acomodar nunca a la hora de la compaginación.

Cuando en 17′ del segundo tiempo, Rodolfo López llegó justo a la definición en contragolpe y asestó el segundo gol, la noche pareció venírsele a Ferro. Cinco minutos antes, la primera llegada albinegra a través de Nicolás Ferreira. Hasta que en los 30′, Malinovsky metió la bala de cabeza para descontar. Después, las expulsiones de Monge y Martínez en Wanderers, La aceleración albinegra en el trámite, el sentido de búsqueda sin pereza posible y el «josemazo» de antología!.

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Ahí está. El frentazo de Malinowsky. El descuento 

EL PRONUNCIAMIENTO DEL ALMA

En la semana, Ramón Rivas había recreado la sentencia del «Chumbo» De Souza, DT del Ferro campeón en los 70: «Cuando no se gana jugando, hay que ganar a lo Ferro». Casi una profecía. Porque ayer frente a Wanderers, justamente Ferro debió apelar más al corazón que razones.

Sobre todo, porque enfrente ese Wanderers, esencialmente equipo-equipo, se hizo gobierno en el primer tiempo y sabio manejado el trámite en la segunda, sobre todo cuando alcanzó el 2 a 0.

Y Ferro fue a buscar, sin márgenes para la convicción.

La verdad: empató empujando.

Empató metiendo.

Empató con el alma.

Del «Ruso» primero a «Josema» después. En la tarde del Ferro nublado en el plano futbolístico y al cabo íntegro en la dignidad de la entrega. Eso es «a lo Ferro»?.

Más o menos esa actitud o esa receta que no admite lo académico y que concluye admitiendo la razón del corazón?.

Después la violencia. Los puños. Las patadas. La alevosía. La vergüenza. El destrato a la esencia de un espectáculo llamado fútbol.

Ninguno de los dos merecieron ese final, pero fueron parte de ese final: amargo y condenable.

Por lo demás… cuando amenazaba la pesadilla, el león sacudió la melena y allá fue. Herido, rebelde. Hasta ese «josemazo» milagroso.

«Dinapolitanto»… en el nombre de él.

-ELEAZAR JOSÉ SILVA-

Uno por uno

Di Nápoli: ese todo

DIEGO BURGOS (3)- De los que vaciló en la maniobra previa al gol. Antes y después, sólido. JUAN VIERA (4)-Potencia de marca y constancia de salida. PABLO MALINOVSKY- Da todo. Busca siempre. Frentea al gol. Qué más?. JORGE ALVEZ (2)- Cuando Laca lo tomó a contramano, complicaciones. RODRIGO ROBAINA (2)- Sin continuidad en materia de rendimiento apto. Es más de lo que fue. RODRIGO QUIROGA (2)- Cuál punto?: despega a 50 metros del arco. Sin profundizar. JOSÉ MARÍA DI NÁPOLI (4)- Un todo de “Josema”. Y además, la bomba del empate. MATÍAS SUÁREZ (2)- Coraje siempre, pero sin criterio esta vez. JUAN ALBERTO IRIARTE (2)- Ferro lo extrañó. Jugó a media luz. CARLOS VERA (2)- Tarde al margen de la sintonía de siempre. Gravitación aislada. Incluso sin certeza en los remates libres. NICOLÁS FERREIRA (2)- La pelota le llegó dividida. Los espacios se limitaron. Uno o dos remates. No más. MATÍAS TRINIDAD (x)- Algunos minutos y el exceso en el uso de la fuerza: vio la roja sin apelaciones.. FABRICIO LAIRIHOY (2)- Entrega para el intento. ENZO ELGART (x)- Algunos minutos.

Así pasó

Campo de juego: Parque Ernesto Dickinson. Partido de segunda vuelta. Octavos de Finales del Campeonato del Interior de Clubes. Terna de Colonia Interior: Luis Fabregat (MAL), Gustavo Barca y Roberto Galizzi (Asistentes).  Público: 800 aficionados.

FERRO CARRIL (2)- Diego Sebastián Burgos; Juan Viera, Pablo Malinovsky, Jorge Luis Alves, Juan Rodrigo Robaina; Rodrigo Quiroga (Matías Trinidad), José María Di Nápoli, Sergio Matías Suárez (Fabricio Lairihoy), Juan Alberto Iriarte; Carlos Vera (Enzo Elgart), Nicolás Ferreira. Director Técnico: Ramón Walter Rivas.

WANDERERS DE ARTIGAS (2)- Andrés Paz; Luis Martínez, Gerardo Monge, Julio Martínez, Aníbal Ledesma; Cristian Paz (Marcos González), Germán Díaz, Gonzalo Paniagua, Rodolfo López; Elvis Ortiz (Confalonieri), Ernesto Laca (Sebastián Martínez). Director Técnico: Carlos Fernando Cabillón.

GOLES: 16’ Luis Martínez (W). Segundo tiempo: 17’ Rodolfo López (W); 30’ Pablo Malinovsky (F.C); 49’ José María Di Nápoli (F.C).

EXPULSADOS: ST- 34’ Monge y 37’ L. Martínez (W); 41’ Trinidad (F.C).

EL MEJOR DE LA CANCHA: José María Di Nápoli.

EL MEJOR DE WANDERERS: Germán Díaz-Ernesto Laca.

El lenguaje de los puños 

9-4

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Cuando finalizó el partido, la protesta masiva de los futbolistas de Wanderers a la terna, incluido el Cuerpo Técnico. Tras ello, un jugador bohemio salió disparado hacia la zona donde celebraba Ferro Carril. La primera patada voladora, generó el caos. La gresca fue generalizada. Hubo de todo y pasó de todo, en medio de la absoluta pasividad de la guardia policial.

No se puede hablar de fracaso del operativo de prevención, porque no hubo tal operativo. Mientras los jugadores se enfrascaron en la riña, la mayoría de los agentes alistados frente a la tribuna del este.

Recién después de algunos minutos, se aproximaron a la escena. Increíblemente después de la trifulca, los jugadores de Wanderers desembocaron en la zona del banco de suplente junto a la tribuna España. El contrapunto surgió con un sector de hinchas de Ferro e incluso más de una piedra lanzada. No es la primera vez que lo evitable se convierte en inevitable. Un caso de franca y decidida omisión policial.