Ferro no puede ser menos de lo que Ferro puede ser

El 0 a 0 albinegro en Nueva Palmira. Un resultado a favor del futuro inmediato. El futuro, hoy, se transforma en presente. El presente lo obliga a descubrir al Ferro Carril que puede volver a ser, en la medida que tienda los argumentos y se impregne de las razones esenciales que lo encuadran

Cosa cierta es que la franja va consolidando su rendimiento, en los dos frentes de batalla. Ningún jugador y ni que hablar la Dirección Técnica que lidera Ramón Rivas, deja de admitir que la prioridad es el Torneo de Clubes.

Nunca un equipo salteño fue por dos veces Campeón del Interior. El año que viene, Ferro llega a los 100 en la historia. Volver a ser rey de OFI antes del 2012, una opción a la medida de lo estadístico, pero también de lo emotivo.

Vaivenes de Ferro en la actual disputa, que lo llevan a aproximarse hacia el objetivo supremo. Después de todo, si esta tarde produce la eliminación de Polancos de Nueva Palmira, será uno de los cuatro en la recta final. La condición de semifinalista. Una condición para nada despreciable. Ferro sabe que paladea ese fin vital.

SIN MÁRGENES

PARA LA DUDA

En partidos de ida y vuelta, la cuestión es simplemente esa. No dudar. Y por más que Ferro haya rescatado un punto con validez incluida, no hay quien en el ámbito de la franja deje de sostener “ninguna actitud triunfalista ni desmedida”.

Desde el propio Ramón Walter Rivas, la moderación del optimismo, “porque ellos aunque son rústicos, son fuertes para jugarse. No nos sentimos favoritos. Sentimos que podemos ganar”. La clave de ese equilibrio en el DT, mientras la figura táctica expulsa la interrogante: la búsqueda ofensiva, a partir de la misión de Iriarte-Quiroga-Vera-Ferreira, mientras que delante de la línea de cuatro, Sebastián Silveira, para que a Ferro no le falte balanceo entre defensa y ataque.

Por lo demás, en la medida que Vera-Ferreira planten bandera y resuelvan, el gol puede ser algo más que una pretensión. Más bien, la consecuencia de un equipo que refleje esa condición de semifinalista que lo perfila entre ceja y ceja.