Filosofía, imagen y lenguaje (en la democracia mediática contemporánea)

Bajo este título se presentó el pasado sábado en Casa de Gobierno, en el marco de la X Bienal de Arte de Salto, la conferencia dictada por el filósofo uruguayo Sandino Núñez (Tacuarembó, 1961).
La conferencia contó con una buena cantidad de público con diversos intereses, desde tomar mate y cuchichear alto, pasando por retirarse antes del final de la conferencia besando a otros asistentes como si se tratara de una mera reunión social, hasta los que escucharon atentamente y plantearon al final preguntas relacionadas al objeto de la misma.
Profunda, sería el adjetivo acertado para describir la conferencia.
Los temas: Verdad, Imagen, Sujeto, Vida, Idea, Íconos, Cuerpo, Alma, entre otros, los que fueron abordados por Núñez basándose en textos de Platón, Heiddeger, Kant, Baudrillard, San Agustín y otros importantes filósofos de la cultura occidental.  Pero lo hizo con una impronta propia, en su estilo.
Dictó una conferencia basada en esos pensadores pero dando su propia visión, apoyándose en ellos para construir un pensamiento propio, lo que resultó por demás refrescante, teniendo en cuenta, además, la poca difusión que hay actualmente del pensamiento contemporáneo en nuestro país.
El discurso de Sandino Núñez creemos que fue accesible a todos, además de ameno. Para explicar un concepto, puede pasar de citar un verso de Góngora a dar el ejemplo de una mala película como Avatar o un reclame de televisión, o a la calificación de la película Matrix (mencionada en el momento de la conferencia por el Director de Cultura Mario Kroeff) como “un Heiddeger ilustrado”.
La elaboración del razonamiento de Núñez, como lo hace habitualmente en sus intervenciones en medios de comunicación, tuvo puntos de apoyo sobre los que estructuró el discurso, a los que volvió una y otra vez, y entre los cuales “paseó” al público por diferentes sitios del mundo y del pensamiento.
En definitiva, fue un muy buen aporte de la Bienal de Salto, que obligó al público salteño a pensar, de ahí lo valioso. Fue una instancia generadora de ideas y líneas de pensamiento, una invitación a leer y pensar.

Bajo este título se presentó el pasado sábado en Casa de Gobierno, en el marco de la X Bienal de Arte de Salto, la conferencia dictada por el filósofo uruguayo Sandino Núñez (Tacuarembó, 1961).

La conferencia contó con una buena cantidad de público con diversos intereses, desde tomar mate y cuchichear alto, pasando porSandino Núñezretirarse antes del final de la conferencia besando a otros asistentes como si se tratara de una mera reunión social, hasta los que escucharon atentamente y plantearon al final preguntas relacionadas al objeto de la misma.

Profunda, sería el adjetivo acertado para describir la conferencia.

Los temas: Verdad, Imagen, Sujeto, Vida, Idea, Íconos, Cuerpo, Alma, entre otros, los que fueron abordados por Núñez basándose en textos de Platón, Heiddeger, Kant, Baudrillard, San Agustín y otros importantes filósofos de la cultura occidental.  Pero lo hizo con una impronta propia, en su estilo.

Dictó una conferencia basada en esos pensadores pero dando su propia visión, apoyándose en ellos para construir un pensamiento propio, lo que resultó por demás refrescante, teniendo en cuenta, además, la poca difusión que hay actualmente del pensamiento contemporáneo en nuestro país.

El discurso de Sandino Núñez creemos que fue accesible a todos, además de ameno. Para explicar un concepto, puede pasar de citar un verso de Góngora a dar el ejemplo de una mala película como Avatar o un reclame de televisión, o a la calificación de la película Matrix (mencionada en el momento de la conferencia por el Director de Cultura Mario Kroeff) como “un Heiddeger ilustrado”.

La elaboración del razonamiento de Núñez, como lo hace habitualmente en sus intervenciones en medios de comunicación, tuvo puntos de apoyo sobre los que estructuró el discurso, a los que volvió una y otra vez, y entre los cuales “paseó” al público por diferentes sitios del mundo y del pensamiento.

En definitiva, fue un muy buen aporte de la Bienal de Salto, que obligó al público salteño a pensar, de ahí lo valioso. Fue una instancia generadora de ideas y líneas de pensamiento, una invitación a leer y pensar.