Foto de expertos en Meteorología indican heladas intensas para el próximo invierno

Perspectivas agroclimáticas y panorama de riesgos para el 2011

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Dado que la emergencia del episodio de “La Niña” que afectará a la campaña agrícola 2010/2011, recién está comenzando a producirse, por el momento sólo pueden indicarse los rasgos generales de su desarrollo.

Es posible que la acción residual de “El Niño” produzca algunas lluvias adicionales durante Junio, las cuales podrían llegar a beneficiar las zonas del oeste del área triguera, proveyéndoles la humedad necesaria para llevar a cabo las siembras en buenas condiciones.

No obstante, puede señalarse que, a partir de mediados de junio, el régimen hídrico irá disminuyendo gradualmente en abundancia, dando inicio a un lapso con precipitaciones bajo lo normal, que responderán al desarrollo de un episodio de “La Niña.

Por el momento, puede suponerse que la intensidad del fenómeno será baja pero esto podría ir variando a medida que avance la temporada y se disponga de indicadores más precisos.

Teniendo en cuenta estas suposiciones se presenta la distribución relativa de las precipitaciones que se espera durante la campaña agrícola 2010/2011, expresada como el porcentaje con respecto al valor medio normal de cada zona.

Puede observarse que la mayor parte del área agrícola nacional observaría precipitaciones levemente bajo lo normal, entre el 75 % y el 100 % del promedio.

Es posible que llame la atención que la mayor disminución relativa de las precipitaciones afecte a buena parte de la zona núcleo. Sin embargo, cabe aclarar que esto es también usual en los episodios de “La Niña” pero, como en la zona núcleo las precipitaciones promedio son abundantes, los efectos de la disminución relativa no son tan notorios como en otras zonas de menor promedio pluviométrico.

Un proceso similar suele darse en el sur de La Pampa y el norte de Río Negro.
EL RÉGIMEN TÉRMICO
En lo referente al régimen térmico, debe tenerse en cuenta que, debido a que el área ecuatorial sudamericana se encuentra afectada por un proceso de calentamiento, lo vientos del norte provocarán lapsos prolongados con temperaturas superiores a lo normal, generando una elevada evapotranspiración que, de no tomarse medidas efectivas, consumirá rápidamente las reservas de humedad de los suelos.

Los lapsos con temperaturas superiores a lo normal serán interrumpidos periódicamente por irrupciones de aire frío, procedentes del sudoeste, que provocarán fuertes nevadas sobre el área cordillerana, siendo probable que los episodios más vigorosos logren hacer sentir sus efectos hasta el ángulo sudoeste del área agrícola nacional.

Estas entradas de aire frío provocarán heladas invernales intensas.

Este proceso provocará cierto atraso en el momento de ocurrencia de las heladas primaverales  que podrá poner en riesgo a la etapa final de los cultivos de invierno y a la etapa inicial de los de veranos. Es muy probable que el retorno de las precipitaciones primaverales se atrase un tanto, y llegue con vigor algo inferior a lo normal.

A lo largo de la primavera las precipitaciones se irán activando gradualmente, pero manteniéndose entre leve y moderadamente por debajo de lo normal. Dado que las temperaturas promedio se mantendrán por encima de sus valores usuales, la evapotranspiración será elevada, por lo que será aconsejable llevar a cabo un cuidadoso manejo de las reservas de humedad de los suelos.

Será también probable que las precipitaciones estivales se mantengan algo por debajo de lo normal, siendo acompañadas por temperaturas muy elevadas.

Durante el mes de enero debe esperarse una pausa en las precipitaciones, que será acompañada por una intensa ola de calor, generando un período crítico para la evolución de los cultivos estivales.

Por lo tanto, será necesario arribar al inicio de este mes contando con buenas reservas hídricas que permitan superar la sequía atmosférica y edáfica que se presentará durante su transcurso.

Es probable que, hacia comienzos de febrero, las precipitaciones retornen con un poco menos de vigor que lo usual, dándose el mismo comportamiento durante marzo y la primera quincena de abril.

Dado que las temperaturas de fines de verano y comienzos de otoño persistirán algo por encima de lo normal, las demandas de humedad serán elevadas, haciendo necesario un riguroso manejo del agua suelo a fin de evitar que las reservas se agoten.

Asimismo, es probable que las heladas otoñales experimenten cierto adelanto, aunque sin llegar a igualar lo observado en los anteriores episodios de “La Niña” de 2008 y 2009.

En lo que hace al panorama de riesgos puede esperarse lo siguiente:

– Baja incidencia de granizo en la mayor parte del área agrícola nacional, a excepción del Noroeste argentino y el norte de la Mesopotamia, donde la presencia de esta adversidad podría ser elevada.

– Moderada incidencia de heladas tardías (primavera de 2010) y moderada a alta incidencia de heladas tempranas (otoño de 2011).
· Excesos hídricos en el NOA (noroeste argentino) y norte de la Mesopotamia.

· Moderada a alta incidencia de sequía en el margen occidental de la Región Pampeana.

Fuente: Foro Regional de Perspectivas Climáticas

Por último, debe remarcarse que la presente perspectiva es provisoria y que será necesario irla ajustando a medida que se cuente con indicadores más certeros.

CONCLUSION

En el centro y el este del área agrícola nacional, el proceso agro -climático que tuvo lugar durante la campaña agrícola 2009/2010 dejó reservas hídricas que darán condiciones favorables para la implantación de la cosecha fina 2010 y, si se las administra con cuidado, facilitarán la siembra de la cosecha gruesa 2010 – 2011.

Para que el oeste del área agrícola nacional pase a estar bien se necesitaría que el mes de junio observara algunas precipitaciones, lo cual es moderadamente probable.

Será aconsejable diseñar un planteo productivo acorde con la situación de partida y la evolución prevista.

En este sentido, los planteos demasiado ambiciosos, como los de doble cultivo, podrían traer aparejados riesgos excesivos de que la humedad se agote antes de tiempo.

En cualquier caso, es probable que, aunque alcancen buenos resultados, las actividades productivas de campaña agrícola 2010 – 2011 consuman el agua disponible, dejando una situación final en la que predominarán los déficits hídricos, complicando el inicio de la campaña 2011 – 2012.

Fuente: Foro Regional de Perspectivas Climáticas