Francia se convirtió ayer en la capital mundial contra el terrorismo

Francia se convirtió ayer en la capital  mundial contra el terrorismo
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el terror
1,5 millones de personas salen a la calle en París y medio millón en otras ciudades francesas contra la barbarie terrorista
Los manifestantes portan pancartas y corean lemas de apoyo a la revista ‘Charlie Hebdo’ y a las 17 víctimas de esta semana
París ha sido este domingo la capital mundial contra el terrorismo en una histórica jornada que quedará grabada en la memoria del combate ciudadano contra la barbarie terrorista. Alrededor de 1,5 millones de personas y medio centenar de líderes de Europa, África y Oriente Próximo acudieron a la manifestación convocada para mostrar su repulsa a los ataques yihadistas que esta semana lanzaron el mayor desafío del último medio siglo contra Francia, el país por excelencia de los derechos y las libertades. El asesinato de 17 personas –periodistas, policías y judíos- tuvo este domingo enfrente la mayor concentración ciudadana contra la barbarie no solo en París, sino también en el resto de Francia y de la Unión Europea. En todo Francia, cálculos provisionales elevan a tres millones la cifra total de ciudadanos en las calles.
“París es hoy la capital del mundo”, dijo el presidente francés, François Hollande, a sus ministros en una breve reunión mantenida con ellos por la mañana. La unidad que buscaba con esta protesta sin precedentes. Hollande había utilizado buena parte del sábado en contactar con diversos líderes mundiales para que le acompañaran en la denominada “marcha republicana”. Acudieron la canciller alemana, Angela Merkel; el primer ministro británico, David Cameron; el presidente español, Mariano Rajoy; o los primeros ministros de Italia, Portugal, Bélgica, Grecia, Hungría, Croacia, Rumania, Suecia… También el presidente del Consejo Europeo, Donad Tusk, y el de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker.
A la cita acuden Benjamín Netanyahu y Mahmud Abbas
Especial significación ha tenido la presencia del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y del presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas. Ambos fueron colocados en la primera línea del cortejo oficial, a escasos metros uno del otro, todo un símbolo añadido para la histórica jornada. El rey de Jordania y el primer ministro turco también han estado en el acto. O Eric Holder, ministro de Justicia en representación del Gobierno estadounidense. “Hoy somos todos ciudadanos franceses”, declaró Holder tras la reunión.
Pero, además de la masiva participación, los verdaderos protagonistas en la capital francesa en esta cita contra la barbarie y los violentos han sido los supervivientes de la revista satírica Charlie Hebdo, diezmada por el ataque del miércoles pasado con la muerte de doce personas, y los familiares de las víctimas de ese atentado y los del ataque del viernes al Hiper Casher de comida judía, donde cuatro personas de esta comunidad fueron asesinadas. Los asistentes a la protesta, en muchos momentos en tenso silencio, no dejaron de aplaudir sin cesar al paso de esta comitiva de duelo. O al paso de furgones de policías (tres asesinados esta semana).
El terror yihadista pone a Francia ante un desafío histórico,
Francia reclama unidad frente al terror.
El camino de París a la yihad
“La violencia no ha terminado”.
Detrás de ellos, a las 15,25, partió la comitiva de líderes, presidida por Hollande. A su derecha se situaron el presidente de Mali, Ibrahim Bubacar Keita; el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, Cameron y Rajoy. A su izquierda, la canciller Merkel y el primer ministro Renzi. En la segunda fila, y a escasos metros uno del otro, el israelí Netanyahu y el palestino Abbas. Unos minutos después, Netanyahu y Abbas eran invitados a pasar a la primera fila, un gesto que fue saludado con aplausos por los manifestantes que pudieron observarlo.
Poco más de diez minutos después de arrancar la comitiva, Hollande y su primer ministro, Manuel Valls, se han dirigido hacia el grupo de familiares y amigos de las víctimas. El presidente se ha abrazado a Patrick Pelloux, médico de urgencias y miembro del equipo de la revista, mientras este no podía contener las lágrimas. Lo mismo ha ocurrido cuando el jefe del Estado se ha abrazado a un policía destinado en Marsella, hermano del agente asesinado en la revista.
“Soy Charlie”, se leía en unas bandas blancas sujetas a las frentes de los miembros de la redacción presentes en la protesta. Las mismas escenas de dolor se han reiterado cuando Hollande se ha abrazado con algunos miembros de la comunidad judía familiares de los cuatro asesinados el viernes en un hipermercado de la avenida Vincennes de París. Hacia las 16.30 horas, Hollande ha abandonado la manifestación para regresar al Elíseo. Minutos antes lo había hecho también el medio centenar de líderes que le han acompañado.
La cifra de asistentes ha desbordado todas las previsiones y los participantes en la marcha. No solo en París, sino también en el resto de Francia. En la capital francesa, el cerca de millón y medio de asistentes, según los organizadores, ha impedido que apenas pudieran moverse los manifestantes por el recorrido previsto, entre las plazas de República y Nation, distantes unos 3 kilómetros.
A mediodía, mucho antes de comenzar la manifestación, decenas de miles de personas llenaban ya la plaza de la República con banderas francesas y carteles de “Yo soy Charlie” o “Yo soy judío” y gritos de “Charlie, Charlie”. “Ha hecho falta lo de Charlie para sentirnos unidos. Sigamos”, ha escrito alguien en grandes letras en el suelo en la plaza, donde entre las decenas de miles manifestantes ondeaban también banderas españolas, turcas, danesas o brasileñas
En Lyon, más de 150.000 personas han salido a la calle. O 100.000 en Lyon. Y más de 40.000 en Perpignan, como en Saint-Etienne, más de 14.000 en Tarbes y unas 10.000 en Dammartin, la localidad a 40 kilometros al norte de París donde el viernes fueron abatidos los hermanos Chérif y Said Kouachi, autores del ataque a Charlie Hebdo. Estas manifestaciones ya han sido precedidas por tras espontáneas celebradas el miércoles pasado, horas después del ataque yihadista contra la revista satírica Charlie Hebdo que se saldó con doce asesinados, y el sábado, cuando más de 700.000 personas salieron a la calle por todo el país para expresar su rechazo al terrorismo y al antisemitismo. En las manifestaciones del sábado, muchos de los asistentes portaban carteles con la frase “Yo soy judío”.
Antes de iniciarse la manifestación de París, los líderes extranjeros asistentes habían acudido al palacio del Elíseo, fueron recibidos y saludados uno a uno por Hollande. Después, se trasladaron en autobús a las proximidades de la plaza de la República. En su camino hacia el autocar, Merkel, que fue abrazada por Hollande en las escaleras del palacio presidencial, intercambió algunos comentarios con Sarkozy, situado cerca del presidente español, Mariano Rajoy. El jefe del Gobierno español señaló: “Nadie está nunca a salvo de nada. Sería una inconsciencia decir que no hay riesgos. Ningún país puede luchar solo contra esto”.
Por su parte, el primer ministro italiano, Matteo Renzi, aseguró: “Saldremos vencedores de este desafío contra el terrorismo. Lo importante es la Europa de los hermanos”. “La amenaza yihadista estará con nosotros durante muchos años”, lamentó el primer ministro británico, David Cameron.
Junto a la Hollande y su primer ministro, Manuel Valls, en la manifestación han estado los exprimeros ministros François Fillon, Alain Juppé, MIchel Rocard y Jean-Pierre Raffarin, así como el expresidente Nicolas Sarkozy, actual líder de la Unión por un Movimiento Popular (UMP), el principal partido de la oposición.
Por la mañana, el ministro francés de Interior, Bernard Cazenueve, había anunciado “medidas excepcionales” de seguridad con la ciudad en estado máxima alerta. Francotiradores de élite, contó, se desplegaron por tejados y azoteas a lo largo del recorrido de la marcha. También se desplegaron 24 unidades policiales de reserva y compañías de intervención. 150 agentes especiales estuvieron dedicados en exclusiva a la protección de los líderes.
“Toda Francia está en duelo”, dijo Cazenueve, para agradecer a continuación el apoyo y la solidaridad del resto del mundo. El fenómeno, añadió, “afecta a todas las democracias”.
Las sinagogas han estado especialmente protegidas desde el sábado y el Gobierno ha anunciado que, si fuera necesario, el Ejército participará directamente en su vigilancia. A última hora de la tarde, Hollande y Valls se trasladaron a la Gran Sinagoga de París, donde asistieron con Netanyahu a una ceremonia de duelo por los asesinados. Antes de comenzar la marcha, Hollande recibió a varios dirigentes de esta comunidad. “Estamos decididos a seguir viviendo nuestro judaísmo. No cederemos ante la violencia”, comentó después Roger Cukieman, presidente del Consejo Representativo de Instituciones Judías de Francia. Durante la manifestación, bastantes judíos pidieron a los fotógrafos que no tomaran imágenes de ellos para evitar ser posteriormente reconocidos.
Antes de arrancar la manifestación de París, Hollande llamó por teléfono a Lassana Bathily, el joven de 24 años empleado de la tienda de productos judíos que se comportó heroicamente al esconder en el sótano de la misma a una quincena de personas que habían quedado atrapadas cuando a mediodía del viernes fue atacada por el yihadista Amedy Coulibal
París, capital mundial contra el terror
1,5 millones de personas salen a la calle en París y medio millón en otras ciudades francesas contra la barbarie terrorista
Los manifestantes portan pancartas y corean lemas de apoyo a la revista ‘Charlie Hebdo’ y a las 17 víctimas de esta semana
París ha sido este domingo la capital mundial contra el terrorismo en una histórica jornada que quedará grabada en la memoria del combate ciudadano contra la barbarie terrorista. Alrededor de 1,5 millones de personas y medio centenar de líderes de Europa, África y Oriente Próximo acudieron a la manifestación convocada para mostrar su repulsa a los ataques yihadistas que esta semana lanzaron el mayor desafío del último medio siglo contra Francia, el país por excelencia de los derechos y las libertades. El asesinato de 17 personas –periodistas, policías y judíos- tuvo este domingo enfrente la mayor concentración ciudadana contra la barbarie no solo en París, sino también en el resto de Francia y de la Unión Europea. En todo Francia, cálculos provisionales elevan a tres millones la cifra total de ciudadanos en las calles.
“París es hoy la capital del mundo”, dijo el presidente francés, François Hollande, a sus ministros en una breve reunión mantenida con ellos por la mañana. La unidad que buscaba con esta protesta sin precedentes. Hollande había utilizado buena parte del sábado en contactar con diversos líderes mundiales para que le acompañaran en la denominada “marcha republicana”. Acudieron la canciller alemana, Angela Merkel; el primer ministro británico, David Cameron; el presidente español, Mariano Rajoy; o los primeros ministros de Italia, Portugal, Bélgica, Grecia, Hungría, Croacia, Rumania, Suecia… También el presidente del Consejo Europeo, Donad Tusk, y el de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker.
A la cita acuden Benjamín Netanyahu y Mahmud Abbas
Especial significación ha tenido la presencia del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y del presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas. Ambos fueron colocados en la primera línea del cortejo oficial, a escasos metros uno del otro, todo un símbolo añadido para la histórica jornada. El rey de Jordania y el primer ministro turco también han estado en el acto. O Eric Holder, ministro de Justicia en representación del Gobierno estadounidense. “Hoy somos todos ciudadanos franceses”, declaró Holder tras la reunión.
Pero, además de la masiva participación, los verdaderos protagonistas en la capital francesa en esta cita contra la barbarie y los violentos han sido los supervivientes de la revista satírica Charlie Hebdo, diezmada por el ataque del miércoles pasado con la muerte de doce personas, y los familiares de las víctimas de ese atentado y los del ataque del viernes al Hiper Casher de comida judía, donde cuatro personas de esta comunidad fueron asesinadas. Los asistentes a la protesta, en muchos momentos en tenso silencio, no dejaron de aplaudir sin cesar al paso de esta comitiva de duelo. O al paso de furgones de policías (tres asesinados esta semana).
El terror yihadista pone a Francia ante un desafío histórico,
Francia reclama unidad frente al terror.
El camino de París a la yihad
“La violencia no ha terminado”.
Detrás de ellos, a las 15,25, partió la comitiva de líderes, presidida por Hollande. A su derecha se situaron el presidente de Mali, Ibrahim Bubacar Keita; el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, Cameron y Rajoy. A su izquierda, la canciller Merkel y el primer ministro Renzi. En la segunda fila, y a escasos metros uno del otro, el israelí Netanyahu y el palestino Abbas. Unos minutos después, Netanyahu y Abbas eran invitados a pasar a la primera fila, un gesto que fue saludado con aplausos por los manifestantes que pudieron observarlo.
Poco más de diez minutos después de arrancar la comitiva, Hollande y su primer ministro, Manuel Valls, se han dirigido hacia el grupo de familiares y amigos de las víctimas. El presidente se ha abrazado a Patrick Pelloux, médico de urgencias y miembro del equipo de la revista, mientras este no podía contener las lágrimas. Lo mismo ha ocurrido cuando el jefe del Estado se ha abrazado a un policía destinado en Marsella, hermano del agente asesinado en la revista.
“Soy Charlie”, se leía en unas bandas blancas sujetas a las frentes de los miembros de la redacción presentes en la protesta. Las mismas escenas de dolor se han reiterado cuando Hollande se ha abrazado con algunos miembros de la comunidad judía familiares de los cuatro asesinados el viernes en un hipermercado de la avenida Vincennes de París. Hacia las 16.30 horas, Hollande ha abandonado la manifestación para regresar al Elíseo. Minutos antes lo había hecho también el medio centenar de líderes que le han acompañado.
La cifra de asistentes ha desbordado todas las previsiones y los participantes en la marcha. No solo en París, sino también en el resto de Francia. En la capital francesa, el cerca de millón y medio de asistentes, según los organizadores, ha impedido que apenas pudieran moverse los manifestantes por el recorrido previsto, entre las plazas de República y Nation, distantes unos 3 kilómetros.
A mediodía, mucho antes de comenzar la manifestación, decenas de miles de personas llenaban ya la plaza de la República con banderas francesas y carteles de “Yo soy Charlie” o “Yo soy judío” y gritos de “Charlie, Charlie”. “Ha hecho falta lo de Charlie para sentirnos unidos. Sigamos”, ha escrito alguien en grandes letras en el suelo en la plaza, donde entre las decenas de miles manifestantes ondeaban también banderas españolas, turcas, danesas o brasileñas
En Lyon, más de 150.000 personas han salido a la calle. O 100.000 en Lyon. Y más de 40.000 en Perpignan, como en Saint-Etienne, más de 14.000 en Tarbes y unas 10.000 en Dammartin, la localidad a 40 kilometros al norte de París donde el viernes fueron abatidos los hermanos Chérif y Said Kouachi, autores del ataque a Charlie Hebdo. Estas manifestaciones ya han sido precedidas por tras espontáneas celebradas el miércoles pasado, horas después del ataque yihadista contra la revista satírica Charlie Hebdo que se saldó con doce asesinados, y el sábado, cuando más de 700.000 personas salieron a la calle por todo el país para expresar su rechazo al terrorismo y al antisemitismo. En las manifestaciones del sábado, muchos de los asistentes portaban carteles con la frase “Yo soy judío”.
Antes de iniciarse la manifestación de París, los líderes extranjeros asistentes habían acudido al palacio del Elíseo, fueron recibidos y saludados uno a uno por Hollande. Después, se trasladaron en autobús a las proximidades de la plaza de la República. En su camino hacia el autocar, Merkel, que fue abrazada por Hollande en las escaleras del palacio presidencial, intercambió algunos comentarios con Sarkozy, situado cerca del presidente español, Mariano Rajoy. El jefe del Gobierno español señaló: “Nadie está nunca a salvo de nada. Sería una inconsciencia decir que no hay riesgos. Ningún país puede luchar solo contra esto”.
Por su parte, el primer ministro italiano, Matteo Renzi, aseguró: “Saldremos vencedores de este desafío contra el terrorismo. Lo importante es la Europa de los hermanos”. “La amenaza yihadista estará con nosotros durante muchos años”, lamentó el primer ministro británico, David Cameron.
Junto a la Hollande y su primer ministro, Manuel Valls, en la manifestación han estado los exprimeros ministros François Fillon, Alain Juppé, MIchel Rocard y Jean-Pierre Raffarin, así como el expresidente Nicolas Sarkozy, actual líder de la Unión por un Movimiento Popular (UMP), el principal partido de la oposición.
Por la mañana, el ministro francés de Interior, Bernard Cazenueve, había anunciado “medidas excepcionales” de seguridad con la ciudad en estado máxima alerta. Francotiradores de élite, contó, se desplegaron por tejados y azoteas a lo largo del recorrido de la marcha. También se desplegaron 24 unidades policiales de reserva y compañías de intervención. 150 agentes especiales estuvieron dedicados en exclusiva a la protección de los líderes.
“Toda Francia está en duelo”, dijo Cazenueve, para agradecer a continuación el apoyo y la solidaridad del resto del mundo. El fenómeno, añadió, “afecta a todas las democracias”.
Las sinagogas han estado especialmente protegidas desde el sábado y el Gobierno ha anunciado que, si fuera necesario, el Ejército participará directamente en su vigilancia. A última hora de la tarde, Hollande y Valls se trasladaron a la Gran Sinagoga de París, donde asistieron con Netanyahu a una ceremonia de duelo por los asesinados. Antes de comenzar la marcha, Hollande recibió a varios dirigentes de esta comunidad. “Estamos decididos a seguir viviendo nuestro judaísmo. No cederemos ante la violencia”, comentó después Roger Cukieman, presidente del Consejo Representativo de Instituciones Judías de Francia. Durante la manifestación, bastantes judíos pidieron a los fotógrafos que no tomaran imágenes de ellos para evitar ser posteriormente reconocidos.
Antes de arrancar la manifestación de París, Hollande llamó por teléfono a Lassana Bathily, el joven de 24 años empleado de la tienda de productos judíos que se comportó heroicamente al esconder en el sótano de la misma a una quincena de personas que habían quedado atrapadas cuando a mediodía del viernes fue atacada por el yihadista Amedy Coulibal