“Gerente de Barraca Americana S.A.” – Juan Carlos Macció Bianchi. Empresario.

Con su hijo Omar Macció

Juan Carlos Macció Bianchi

Juan Carlos Macció Bianchi

“Es muy difícil para mí hablar de papá sin mis demás hermanos.
Me parece que me queda grande. Me encantaría que pudieran estar ellos ahora acá. Pero a la vez, es un enorme placer el poder hacerlo y dar mi punto de vista al respecto”, nos dice Omar al comienzo de la entrevista.
Y comienza su relato de esta manera:
“Papá era oriundo de Salto y nació en el año 1901 en su casa paterna, Florida 560 (actualmente Av. Barbieri).
Amaba El Cerro, era un apasionado de la zona. Cuando tenía que trasladarse a Montevideo por tema laboral, iba un día y volvía al otro.
¿Cuándo conforma el hogar con su mamá?
En 1934 se casa con mamá: María Auxiliadora Viganó González y de esta unión nacimos cinco hermanos: Luisa, Carlos, Raúl, Manuela y yo. Tuvo papá doce nietos, bisnietos y hasta una tataranieta.
Luego de casarse, se instalan en Diego Lamas frente Plaza Flores, donde nace mi hermana Luisa, después se muda a su casa propia y es allí que nacimos todos los demás hermanos.
Muy apegado a sus raíces, a su familia y muy entregado a su trabajo.
Un constante defensor de la escuela pública, tanto es así que me hacen entrega a mí de una medalla, hace unos ocho años en su reconocimiento. Fuimos todos los hermanos a la escuela pública, incluso mi hijo, realizó toda su carrera en institutos públicos y yo sigo siendo un defensor de la escuela pública, siguiendo su tradición.
De los recuerdos que conservo de niño, es viéndolo a mi padre trabajando en la barraca, en otras actividades además y yo siempre muy apegado a él.
¿Cuándo comienza su tarea en la barraca?
En el año 1930. Por medio del Sr. Gallero, vecino de papá en su casa paterna y exgerente de la misma. Se retira éste 251para jubilarse y le hace entrega a papá del puesto en la época del ´50.
En calle Brasil 339 estaba el aserradero. En la misma cuadra, entre Julio Delgado y República Argentina, estaba la playa del ferrocarril, donde llegaban con la madera y se la cruzaba al aserradero.
La Barraca Americana era concesionaria de la línea de automóviles CHRISLER, además la PLYMOUTH y FARGO.
A uno de los costados de la barraca, se encontraba el taller mecánico, donde se hacía el mantenimiento de la flota de los vehículos de la empresa. Al pasar el tiempo y hacerme más grande, me encantaba estar allí pegadito a los fierros. Era muy difícil, que no lo acompañara.
Iba y volvía con papá. Además, creo que es bueno destacarlo, trabajaba también allí en la barraca, Walter Martínez Cerrutti y nos hicimos muy amigos. De esos amigos muy compañeros y entrañables. Era una gran persona Walter.
¿Cómo acompañaba su mamá en todo?
Mamá siempre fue una excelente ama de casa.
Dedicaba todo su tiempo a nosotros, acompañando en todo. Éramos una familia tradicional. Donde no faltaba nada, era una época en que lo económico no preocupaba. Incluso papá nos hacía todos los gustos, comprándonos bicicletas o lo que necesitáramos.
Nunca nos castigó, o nos alzó la voz. Vivíamos en una completa armonía y era un placer a la hora de reunirnos todos a la mesa. Cuando éramos niños, llegábamos al mediodía de la escuela y también lo hacía papá de la barraca, no sin antes pasar por Nacional.
¿Cuáles eran sus actividades?
Era gerente de la Coca Cola en Salto, trabajaba en la Barraca, tenía su fábrica propia: La Salteña de Poli sulfuro, a la que íbamos al mediodía y yo lo acompañaba en un caballo petiso que tenía.
Integraba la dirección del Banco de Crédito y como si eso fuera poco, también integraba la directiva del Centro Comercial, llegando a ser presidente.
Fue también por mucho tiempo presidente de la Comisión Fomento de la Escuela Nº 64.
Pero de todas estas actividades, lo que más dolor de cabeza le daba era Nacional F.C.
¿Cómo era su carácter?
Era un hombre serio, muy bueno, pero no se dejaba llevar por delante. Era muy seguro. Y tengo la satisfacción de decir que nunca escuché hablar mal de él.
En la zona, se realizaron muchas casas, con la financiación que el autorizaba en la barraca, solo con el compromiso de la palabra. Y nunca tuvo demasiados problemas para cobrar, los hubo, pero fueron los menos.
¿Qué le gustaba a usted hacer con él?
Le encantaba cazar pájaros, y a mi con él.
Íbamos al monte, al Martín José. A la Laguna de los Patos.042
Cuando yo fui un poquito más grande, con unos catorce años, solíamos ir todos los años en semana de turismo en un camión de la barraca, (ya que era la licencia de todos y ésta se encontraba cerrada) al Arapey.
Venían mis cuñados: Miguel Ambrossoni, Luis Sarazúa, Orlando Rinaldi, entre otros amigos de distintos lugares. Recorríamos estancias, nos regalaban la carne, papá era una persona muy vinculada y tenía muchos amigos por todos lados.
El siempre decía: “este paseo tiene que durar, hasta que yo ande de bastón” y así fue. Luego seguimos yendo nosotros.
Tenía además un hobby, que era una pajarera con ciento cincuenta pájaros y había tomado a un hombre, para que realizara el mantenimiento de la misma. Era muy lindo ver a todos esos animales juntos.
¿Qué le quedó por hacer con su papá?
Falleció con 87 años en el año ´89, mamá dos años antes con ´82 y lo que me quedó por vivir con él fue que me hubiese gustado recibirme para darle ése gusto.
Me equivoqué tal vez por el tema de los fierros, de no haber concluido mi carrera. Pero me quedó el placer de que cuando no los tuvimos más a los dos, ya teníamos todos los hermanos, una familia constituíida.
¿Cómo me lo definiría?
Una persona muy buena, jamás dentro de sus posibilidades dejó de hacernos los gustos a cualquiera de nosotros. Tengo el orgullo de decir que tuve la niñez más feliz de los gurises.
Fue al igual que mi madre, el padre más cariñoso.
Fue… ¡el mejor de los padres!







El tiempo

Ediciones anteriores

septiembre 2018
L M X J V S D
« ago    
 12
3456789
10111213141516
17181920212223
24252627282930

  • Otras Noticias...