Hace un año lamentamos su caída, hoy celebramos su recuperación

Bar El Pibe… ese “bastión de la Cultura”

“Cerró Bar El Pibe y la Cultura perdió un bastión”; así titulábamos una página de la sección Cultura hace poco más de un año atrás. Fue enseguida del fallecimiento de Anelio Caraballo, propietario del tradicional bar del barrio Baltasar Brum, Zorrilla y 6 de abril. Hoy celebramos su reapertura, el rescate de ese bastión, a cuyo frente se encuentra Juan Ignacio Burutarán. La nostalgia por lo perdido se mezcla hoy con el espíritu de celebración por el retorno de un lugar necesario. Símbolos de un tiempo que pasó aún persisten en esa esquina pintada de amarillo (fotografías, dibujos, frases, pinturas de distintos autores), pero ahora junto a nuevos elementos (faroles antiguos, libros, revistas) que contribuyen a un ligero cambio de rostro, pero no de esencia. Bar 2 (1)
Refugio del respeto, la cordialidad y las buenas costumbres: Hace algo más de un año escribíamos: “Es bastante común que el Arte y la Cultura en general vivan a la intemperie y en permanente lucha contra ella. La intemperie es lo que cobija a la mediocridad, a lo chabacano y ordinario, a lo efímero, sin trascendencia. Contra ella libran batalla aquellos refugios, que aún existen -resisten-, donde se puede dialogar de todo y siempre con el más alto respeto y donde cada participante del diálogo, más que hablar, se esfuerza para que el sonido de las copas le permita igualmente escuchar a los demás, con convencido ánimo de aprender de los otros. ¡Eso era Bar El Pibe! Un bastión de lucha a favor del respeto, de las buenas costumbres, de la cordialidad y del aprendizaje permanente, aprendizaje que nacía del intercambio entre las personas de los más variados perfiles: desde el empleado público de la rama que fuese hasta el médico, desde el abogado hasta el albañil o el carpintero, desde el hacendado dueño de miles de hectáreas de campo hasta el peón, desde el docente, el político, el periodista o el más alto académico hasta el vendedor ambulante”.
Un ambiente excepcional: Respecto a lo anterior, en diálogo con EL PUEBLO Burutarán hace hincapié en lo excepcional de ese ambiente, que en parte ha empezado a conocer ahora, porque “antes estuve siempre relacionado a la parte agropecuaria, pero sobre todo viendo la necesidad de venir a instalarme en la ciudad es que comencé las tratativas con Ana, la Señora de Caraballo y estamos aquí desde hace ya poco más de un mes”, comenta. Y agrega: “A este bar lo conocía porque soy vecino de la zona, entonces siempre pasaba y me gustaba el ambiente que había, si bien nunca lo había frecuentado me gustaba el tipo de ambiente que veía, un ambiente de parroquianos habitués, gente tranquila que viene a tomar su trago y tener una instancia de conversación con otros parroquianos. Es un ambiente de tranquilidad, donde nunca hubo ruidos fuertes ni música fuerte, al contrario, siempre funcionó dentro de la tranquilidad, y eso es lo que pretendo que se continúe”.
Lugar lleno de historia: La historia de Bar El Pibe está ligada a lo mejor del arte y la cultura no solamente salteña sino del país. Decíamos hace un año: “Un repaso rápido y acotado de personalidades del mundo artístico que ocuparon sus mesas y su mostrador en los últimos tiempos incluiría al artista plástico César Rodríguez Musmanno, al escritor Leonardo Garet (ambos autores del libro “Bares en lluvia”, dedicado al Mincho Bar de Montevideo y Bar El Pibe de Salto), a los poetas capitalinos Jorge Arbeleche, Ricardo Pallares, al narrador (a nuestro juicio el mejor novelista uruguayo contemporáneo) Miguel Ángel Campodónico, al experto en Latín y escritor Juan Introini, al pintor de Eduardo Mernies, al músico Jorge Schellemberg, al escritor Jorge Menoni (salteño radicado en Ámsterdam), a los periodistas Alfredo López Períes y Ramón Mérica, al periodista y escritor Elvio Gandolfo, entre tantos más”. Consultado Juan Ignacio Burutarán sobre esta rica historia, reflexiona: “Ese es justamente uno de los temas que más me llamó la atención en las primeras reuniones que tuve con Ana: la historia de este bar, que se viene arrastro de muchos años. Es un lugar con mucha historia de la que me fui informando e instruyendo, hay muchas cosas que no conocía sobre el bar”.Bar 2 (2)
Antes y ahora: Acerca de lo que permanece igual y lo que se ha modificado, explica Burutarán: “En la parte de infraestructura propiamente dicha, la gente que se ha arrimado y ha expresado algo –porque hay algunos más tímidos que no dicen nada-, coincide en que el lugar “está igual pero distinto”, es una de las frases que me ha quedado más. En definitiva, trato de darle un toque personal y conservar algunas cosas, conservar sobre todo el ambiente que recién comentaba. En lo nuevo, por ejemplo ya hemos empezado a prender la parrilla, que Caraballo hacía mucho tiempo no lo hacía”.
Reencuentro: Esta puede ser la palabra que resume lo que se vive desde la reapertura de este lugar. Reencuentro entre parroquianos, reencuentro con un ambiente de esos que ya están casi “en extinción”, reencuentro con cada una de las cosas (mostrador y taburetes color caoba, repletas estanterías) que tanto pueden significar para cada persona, reencuentro con un gran manojo de recuerdos y de nostalgia…En fin, seguramente no habrá quien apenas al apoyar un pie en la ochava, no sienta el reencuentro con algo propio, algo íntimo e intransferible que ha ido creciendo con los años.
JORGE PIGNATARO







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