Hacendado de Cerros de Vera, acusado de desacato por la Policía explica como se registraron los hechos

Hoy una persona bastante conocida acá en Salto, expresó a EL PUEBLO Wilmar Bianchinotti, quien visitó nuestra Redacción para aclarar algunos detalles de la información publicada el 30 de abril último y que lo involucra.

Mucha gente me conoce porque si bien actualmente vivo en Cerros de Vera, trabajé en la Intendencia, en diferentes lugares; ahora estoy dedicado a la actividad agropecuaria. Y que me salga un escrito “Hacendado desacatado”, como dice acá, me parece que no es lo adecuado porque yo no me desacaté, aclaró.

¿Qué fue lo que le sucedió?

A solicitud nuestra, pasó a explicar: “el tema fue que me carnearon un cordero y se olvidaron del cuchillo en el campo. Yo fui e hice la denuncia. Estaba el Oficial, que es el encargado de la 13ª, y fue a constatar, yo mismo lo llevé en mi camioneta al campo a constatar. Él hizo el relevamiento de dónde estaban las achuras, dónde estaba el cuero escondido, y se encontró la cabeza del animal con la señal correspondiente, la mía en este caso.

Cuando vine hasta la comisaría a hacer la denuncia –prosiguió –  entiendo que yo estaba un poco alterado y me sobrepasé en las palabras; les dije que ellos no actuaban y que no hacían nada por nada. Parece que no les cayó muy bien. A los pocos días, los perros estaban mordiéndome las ovejas. Agarré un rifle –que tengo dos con toda la documentación correspondiente, que están a disposición de ellos o de quien sea- y les tiré unos tiros a los perros para que no me mordieran las ovejas, por supuesto.

Esta señora que dice acá en el diario que me hizo la denuncia, me hizo la denuncia, diciendo que los disparos ponían en peligro a sus niños, como usted ya habrá leído este artículo.

¿No tiene nada que ver con el otro supuesto carneador?

Claro, como en esa oportunidad les manifesté que estaba totalmente desconforme con la manera de actuar de ellos, porque hay cantidad de vecinos, como Gregorio Tellerías, que me dijo que podía nombrarlo, que es un vecino que está pegado junto a mí, Daniel Galliazi que es otro vecino que también somos linderos, que ya no hacen más denuncias.

No hacen más denuncias porque es en vano, porque la policía parece que usa la comisaría de Cerros de Vera como un lugar de descanso.

¡Y no puede ser! Y que los traten de la manera que me trataron, porque ha llegado el caso… A mí me dio un infarto la semana pasada, por eso ando tan abrigado. Salí el sábado de la sala intermedia. Acá tengo una denuncia, una de las últimas que hice. Con las fotos de los animales muertos, mordidos por los perros, destrozados por los perros.

Se hizo la denuncia y mi capataz fue, y el muchacho le dijo que se iba a complicar para poder ir a constatar porque había llovido y había barro. Le dijo que, si querían, les proporcionaba un caballo, porque claro, en la camioneta no podrían entrar. Y yo estaba internado. Si estuviera yo con mi camioneta, lo llevo con mi camioneta. Uno conoce mejor el campo y entra.

Fui tres veces a Jefatura y no pude hablar con el subjefe. Porque todo esto que les estoy diciendo a ustedes se lo voy a decir al jefe de policía.

- Me gustaría saber cómo termina el tema. Usted encuentra la oveja, les hace unos disparos a los perros, ¿y vuelve a tener contacto con la policía?

La policía fue a mi casa a preguntar dos veces por mí. Después fue y, para mandarse la parte –porque más bien es para mandarse la parte- fue a preguntar a un comercio. Voy al boliche y me dicen “Ché, la policía anda preguntando por vos”. Eso me indignó, porque todavía que me roban, los perros me matan las ovejas, y que la policía ande preguntando por mí, no puede ser. Si no tengo ninguna deuda con la policía, no tienen por qué andar preguntando por mí.

Es mentira eso de que me andaban buscando: yo fui a la comisaría a presentarme. ¿Qué pasó?, ¿qué es lo que pasa conmigo?, ¿por qué andan preguntando por mí?

“Ah, no sé, porque el que andaba preguntando por vos –me dice el muchacho- no se encuentra en este momento”. Y al agente, que estaba, le dije: “Mirá, yo estoy a disposición, para el oficial de la comisaría, para el policía más chico, para el jefe de policía, para todos estoy, a entera disposición para cualquiera. Porque no tengo nada que ocultar a la policía y la policía no tiene por qué andar preguntando por mí a cada rato”.

Entonces, parece que lo tomó a mal o como que yo le estaba faltando el respeto, o ya tenía la orden por si yo iba, y me pasó a calabozo. Me agarró de la mano y me pasó a calabozo. Después que me encontraba yo en el calabozo, que hacía una hora que me tenía en el calabozo, no sé si fue a causa de toda esa bronca que me agarré, porque me pareció injusto que una persona que está siendo perjudicada por los perros, por los robos y por todas esas cosas, que me corresponda a mí estar en un calabozo porque supuestamente le falté el respeto.

Puede que sí. Si, si faltarles el respeto es decirles que no trabajan y que no hacen nada, porque ha llegado el caso que este mismo agente me preguntó: ¿de quién son las ovejas’ Le dije “no sé, las que están dentro de mi campo son mías— “Bueno -me dice-, si las ovejas son de ustedes, son ustedes quienes tienen que cuidar las ovejas”. Le dije: “¿Y los catorce mil pesos que el gobierno les paga a ustedes? ¿Yo voy a trabajar de día y de noche voy a pasar cuidando las ovejas?”.

Aparte, voy a hacer una función que me parece que no es la que me corresponde, porque ellos están autorizados, son policías. Si encuentran a una persona en el campo, ya sea carneando o  cometiendo cualquier otra infracción pueden actuar, pero yo, no. Y si actúo, no sé qué … porque no estoy capacitado para eso. Lo mío no es eso, es criar animales.

Estoy esperando que venga el subjefe y voy a ir a hablar con él. Lo único que quiero es que, cuando vaya a hablar con el jefe de policía, no me salga algo como esto así: “Hacendado va a hablar con el jefe y lo insulta”. Yo no voy a ir a insultar, voy a ir a explicarle.

Aparte, me la hicieron bien hecha –y eso es lo que me tiene más indignado todavía.: El tema es que yo me desacaté verbalmente, cuando –de hecho- después de haberme pasado al calabozo fueron a pedirme el cinto y se los di, me pidieron el reloj, porque primero hicieron mal el procedimiento y me pasaron con todo para el calabozo. Me pidieron el celular y se los di.

Cuando me pidieron la billetera, dije que no, que la billetera no se las daba. Me preguntaron ¿por qué?, y les dije que en la billetera tenía muchas cosas personales. Ahí fue donde yo los agravié, porque ellos me exigían que entregara la billetera y yo me negué. Y no se las entregué porque ahí tengo tarjetas del Banco Itaú, tengo tarjeta del Banco República, que no confío en la policía, ni en los que estaban en ese momento ni en ninguno, porque usted ve lo que está pasando en Uruguay.

Y yo, entregarle una tarjeta de crédito y encerrado en un calabozo, sin medios de comunicación, sin celular, si nada, porque si me dan un medio de comunicación no.

¿Qué pasó allí?

Yo me negué y ahí sí, en ese momento les dije que eran unos malandros y que yo no les iba a entregar la billetera, y no se la entregué. Después, le comuniqué a la jueza lo mismo que les dije a ellos le dije a la jueza: yo los traté de malandros, que para mí eran unos malandros y que yo no confiaba.

¿A usted lo procesaron?

No. Me hicieron perder todo este tiempo. Cuando fui y declaré ante la jueza…

En este caso, sería un desacato verbal.

Mi interés en venir acá, es el de aclarar las cosas como realmente sucedieron, porque si no da para pensar cualquier cosa.







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