Hay dos habilidades básicas que deben ser enseñadas desde el comienzo, las lógico-matemáticas y las lingüísticas

Adolfo Elizaincín (68) es salteño y presidente de la Academia Nacional de Letras, diplomado en la Universidad de la República en Literatura Española y Lingüística, tiene un doctorado en Filología en Alemania, así como otros títulos en otros países. Fue periodista de diario EL PUEBLO y ejerció posteriormente la docencia en la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación, llegando a ser su decano. Estuvo en nuestra ciudad la semana pasada para brindar una charla sobre “el idioma y las nuevas tecnologías”. Previamente dialogó con EL PUEBLO.
- ¿De qué forma han influido las nuevas tecnologías en nuestro lenguaje?
- Ha influido bastante, sobre todo en ciertas restricciones en cuanto al tamaño de los mensajes y a las formas de cómo uno tiene que decir las cosas. Está produciendo -porque esto es un proceso que recién comenzamos- una serie de mensajes escritos distintos, diferentes a los que solíamos intercambiar antes con personas con las cuales necesitamos comunicarnos por escrito.
- Hay estudios que sostienen que se está en las puertas de un nuevo lenguaje.
- Sí, creo que sí. Atención que no dije que haya influido mal, dije que influyó. Eso que esté mal o bien no lo podemos saber todavía, ni sabemos cómo va a repercutir eso sobre el lenguaje en general, sobre el lenguaje hablado, si es que va a repercutir, no lo sabemos. ¿Un nuevo lenguaje? No sé si un nuevo lenguaje pero creo que con esto culmina la era Gutenberg con la invención de la imprenta, hace ya unos cuantos siglos rigió e impuso también una serie de sujeciones y limitaciones a lo escrito con lo cual hemos convivido hasta prácticamente diez años atrás. Y ahora, de repente, esto está como sustituyendo todo lo que surgió desde Gutenberg en adelante. Es casi la misma importancia que tuvo la invención de la imprenta, pues ahora la tenés con estos medios de comunicación actual.
- En estos tiempos que se habla de la era digital que sustituyó a la era analógica, se incluye en estos conceptos a las generaciones digitales en contraposición a las generaciones analógicas.
- Claro, por supuesto, una nueva generación. Y también se habla de ciber literatura en contraposición a la literatura tal como la entendemos desde el siglo XIX, más o menos. De manera que sí, tenemos el privilegio y el problema de estar viviendo el cambio. De manera que hay cantidad de gente, entre las que me incluyo, que muchas veces nos sentimos inadaptados frente a lo nuevo, porque la mayor parte de nuestra vida hemos estado metidos dentro de aquello. En cambio los que están naciendo ahora ya nacen en esto, y estos van a ser nativos de estas nuevas cosas. Nosotros estamos sufriendo el cambio.
- Ha comenzado a discutirse los pros y los contras de la literatura en papel versus la digital, ¿cuál es su opinión?
- Si, como si el papel fuera contrario al otro tipo de medio o soporte…
- Así es, hasta se han llegado a esgrimir argumentos medioambientalistas.
- Bueno, si claro, con ese argumento, por supuesto (se ríe), llevan todas las de ganar las nuevas tecnologías. Pero mirándolo desde mi punto de vista y de mi experiencia, me es muy difícil sustituir un libro en papel por un e-book (libro electrónico, en inglés). He tenido en la mano esas tabletas o cosas que me permitan leer los libros, no sé cómo se llaman esos aparatos…
- Tablets.
- Tablets, tabletas (se ríe), por ejemplo, que permiten leer y tener en una cosa que pesa lo que un reloj pulsera mil libros o más, pero no me satisface estéticamente, para nada. Prefiero, aunque sea mucho más pesado, aunque cuando viajemos tenga que cargar con mis libros, y a veces hasta pagar sobrepeso cuando te compraste muchos libros en tal lado y los querés traer a tu casa. Para mí es insustituible, por ahora -me cuido mucho de decir eso-, el libro en papel, es absolutamente insustituible.
- Pero ya no solo se habla de los libros digitales, también están los diarios.
- Ah sí, pero como objeto pierdo todo el contacto con el papel y la sensación que ello significa, la tinta y el aroma que da el papel con la tinta. La portada de un libro que muchas veces es una cosa maravillosa, lo que hace un diseñador de un libro, el que lo diagrama y su propia diagramación, que muchas veces es un valor agregado al mismo libro. Todo eso que rodea a la industria del libro y al objeto libro, todo eso creo se pierde. Algunos dicen que es mucho más fácil y cómodo para leer, porque a veces los libros son gordos y si uno lo quiere leer de noche en la cama es pesado y complicado.
Frente a eso uno podría decir, claro, es mucho más cómodo para leer en la cama, y sobre todo para transportarlo de aquí para allá para leerlo en un lugar. Claro, son cosas demasiado pequeñas frente a todo lo otro que te da el libro. Ojo, también hay libros muy feos, hay que decirlo, horrendos (risas), no todo libro en papel es bueno…
- Por lo que se aprecia, hasta ahora la discusión básicamente versa por una cuestión de gustos.
- No, no. Hay quien dice que este tipo de literatura digital ya es como un género nuevo, como si fuera una cosa absolutamente nueva, que no solo es que está en un soporte distinto sino que además ya tiene ciertas reglas propias de ese tipo de literatura que la transformarían en un género nuevo, más allá de todas estas pequeñas cosas de las que hemos estado hablando.
- Incluso se agrega la inmediatez en los portales informativos, sea de diarios o de radios.
- Ah, sí. Pero todo eso no lo veo porque no tengo interés en saber qué está pasando ahora en Iraq, ¿para qué quiero saber eso si no soy un iraquí que está de viaje acá o un diplomático o un gobernante que tiene que estar necesariamente informado de esas cosas? ¿Qué necesidad tengo de saber al minuto lo que pasa en Iraq?
- ¿O lo que ocurre en Montevideo en este momento?
- Bueno, ahí quizás, pero a la noche miro el informativo y ya me pongo al día. Y si se trata de una cosa terrible que me afecta a mí personalmente o a mi familia, seguramente lo voy a saber por otro medio que no va a ser ese.
- En materia de lenguaje, se han incorporado palabras de otros países, como por ejemplo, “email”, “mouse”, “hacker”, etc., ¿eso es positivo?
- A ver, siempre sucedió que una lengua incorpore de otra lengua términos y expresiones. Eso para mí no me llama en absoluto la atención. Usted se refiere a la terminología asociada a estas cosas de información y comunicación…
- Como con los celulares, cuando se dice, “te mando un sms”, en vez de decir que le manda un mensaje.
- Y bueno, lo que pasa es que todas estas nuevas tecnologías nacen en una lengua, y esa lengua es el inglés. No hay ninguno de estos inventos que haya nacido en japonés, en chino o en ruso, todos nacen en inglés. Incluso si el científico o persona que inventa esa nueva cosa no es norteamericana ni inglesa, lo bautiza en inglés, y eso por la sencillísima razón de que el inglés es la lengua del imperio actual, el imperio más fuerte que hubo nunca, que es el norteamericano, que domina absolutamente a todos los demás. Así que nadie puede, por ahora, competir con el inglés. Dada esta circunstancia, que es histórica, y que es así, nos guste o no, todo viene en inglés, los nombres de los objetos –no solo de los tecnológicos- vienen en inglés. Entonces lo que hacemos es incorporarlos, a veces con el nombre original, a veces se lo cambiamos. En vez de decir “mouse” ya decimos “ratón” (implemento de la computadora), por ejemplo.
- Otra de las cosas que contribuye con la deformación de nuestro lenguaje…
- No, pero que yo no hablé de deformación de nuestro lenguaje, todavía, usted está hablando de deformación del lenguaje…
- Totalmente, me hago cargo…
- Y lo da por sentado.
- Por supuesto, porque uno lee los mensajes que se envían por celulares o por las redes sociales y algunos son realmente ilegibles al nivel de nuestra comprensión. En cierta forma lo hacen sentir a uno analfabeto.
- Sí, bueno. Eso se debe al hecho de tener un límite espacial, no sé cuánto porque no uso ni Twitter ni nada…
- 140 caracteres, cada caracter sería un espacio o letra.
- Y en eso tenés que decir todo. Ahora, a los efectos de poder acomodarse a esa tiranía del espacio, la gente aguza el ingenio para dar más información. Pero eso también existe desde hace mucho, usted como periodista clásico de un periódico en papel sabe muy bien que no podés escribir hojas y hojas sobre una noticia…
- Uno es prisionero del espacio.
- Bueno, es exactamente lo mismo. Su jefe le dirá, “tenés tanto para esta nota”…
- Por lo que se debe trabajar con poder de síntesis…
- Ahí está, y es exactamente lo mismo, hay que adaptarse a esa exigencia, lo mismo que en el Twitter, por lo que me decís, tenés que adaptarte a esa otra eficiencia. Entonces eso obliga a que vos reformules lo que vas a decir, que tu cerebro funcione más, de alguna manera porque le tenés que buscar otra vuelta a lo que querés decir hasta que encuentres la forma adecuada a esa exigencia.
- En materia de Educación, algo en permanente discusión, se habla de la necesidad de incrementar los días de clases para mejorar nuestros niveles académicos. Uruguay hoy tiene 155 días de clases, sin contar paros y huelgas, a diferencia de países del primer mundo que tienen 90 días más de clases. ¿Tendríamos que tener más días de clases para mejorar el rendimiento académico de nuestros niños y jóvenes?
- Bueno, se necesita, pero no es solo eso, es qué hacés en esos días de clases, cómo lo hacés, esa es la cuestión. Porque si tenés 220 días de clases anuales pero no sabés enseñarle al chiquilín o ponés cosas que no tienen que ver o te equivocás en el enfoque, todas esas cosas que suelen pasar cuando los esquemas educativos no funcionan bien porque tienen malos docentes y sobre todo tienen malos formadores de docentes, que ese es el quid del asunto, dónde y cómo se forman los docentes que van a enseñar luego a los chiquilines y a los adolescentes, que es donde se juega el partido.
En definitiva, no es solo cantidad, es ver qué metés dentro de los días de clases. Y creo que en los días de clases que tenemos no estamos metiendo calidad, por lo menos en la educación del lenguaje. Hay dos habilidades básicas en el hombre que deben ser enseñadas y entrenadas desde el comienzo, son las habilidades lógico-matemáticas, en sentido de razonamiento y las habilidades lingüísticas, en el sentido del uso del lenguaje, tanto en la variedad oral como la escrita, sin eso no vamos a ningún lado. Estos dos pilares no pueden faltar en una educación.

Adolfo Elizaincín (68) es salteño y presidente de la Academia Nacional de Letras, diplomado en la Universidad de la República en Literatura Española y Lingüística, tiene un doctorado en Filología en Alemania, así como otros títulos en otros países. Fue periodista de diario EL PUEBLO y ejerció posteriormente la docencia en la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación, llegando a ser su decano. Estuvo en nuestra ciudad la semana pasada para brindar una charla sobre “el idioma y las nuevas tecnologías”. Previamente dialogó con EL PUEBLO.

– ¿De qué forma han influido las nuevas tecnologías en nuestro lenguaje?

– Ha influido bastante, sobre todo en ciertas restricciones en cuanto al tamaño de los mensajes y a las formas de cómo uno tiene que decir las cosas. Está produciendo -porque esto es un proceso que recién comenzamos- una serie de mensajes escritos distintos, diferentes a los que solíamos intercambiar antes con personas con las cuales necesitamos comunicarnos por escrito.

– Hay estudios que sostienen que se está en las puertas de un nuevo lenguaje.

– Sí, creo que sí. Atención que no dije que haya influido mal, dije que influyó. Eso que esté mal o bien no lo podemos saber todavía, ni sabemos cómo va a repercutir eso sobre el lenguaje en general, sobre el lenguaje hablado, si es que va a repercutir, no lo sabemos. ¿Un nuevo lenguaje? No sé si un nuevo lenguaje pero creo que con esto culmina la era Gutenberg con la invención de la imprenta, hace ya unos cuantos siglos rigió e impuso también una serie de sujeciones y limitaciones a lo escrito con lo cual hemos convivido hasta prácticamente diez años atrás. Y ahora, de repente, esto está como sustituyendo todo lo que surgió desde Gutenberg en adelante. Es casi la misma importancia que tuvo la invención de la imprenta, pues ahora la tenés con estos medios de comunicación actual.

– En estos tiempos que se habla de la era digital que sustituyó a la era analógica, se incluye en estos conceptos a las generaciones digitales en contraposición a las generaciones analógicas.

– Claro, por supuesto, una nueva generación. Y también se habla de ciber literatura en contraposición a la literatura tal como la15 7 13 125entendemos desde el siglo XIX, más o menos. De manera que sí, tenemos el privilegio y el problema de estar viviendo el cambio. De manera que hay cantidad de gente, entre las que me incluyo, que muchas veces nos sentimos inadaptados frente a lo nuevo, porque la mayor parte de nuestra vida hemos estado metidos dentro de aquello. En cambio los que están naciendo ahora ya nacen en esto, y estos van a ser nativos de estas nuevas cosas. Nosotros estamos sufriendo el cambio.

– Ha comenzado a discutirse los pros y los contras de la literatura en papel versus la digital, ¿cuál es su opinión?

– Si, como si el papel fuera contrario al otro tipo de medio o soporte…

– Así es, hasta se han llegado a esgrimir argumentos medioambientalistas.

– Bueno, si claro, con ese argumento, por supuesto (se ríe), llevan todas las de ganar las nuevas tecnologías. Pero mirándolo desde mi punto de vista y de mi experiencia, me es muy difícil sustituir un libro en papel por un e-book (libro electrónico, en inglés). He tenido en la mano esas tabletas o cosas que me permitan leer los libros, no sé cómo se llaman esos aparatos…

– Tablets.

– Tablets, tabletas (se ríe), por ejemplo, que permiten leer y tener en una cosa que pesa lo que un reloj pulsera mil libros o más, pero no me satisface estéticamente, para nada. Prefiero, aunque sea mucho más pesado, aunque cuando viajemos tenga que cargar con mis libros, y a veces hasta pagar sobrepeso cuando te compraste muchos libros en tal lado y los querés traer a tu casa. Para mí es insustituible, por ahora -me cuido mucho de decir eso-, el libro en papel, es absolutamente insustituible.

– Pero ya no solo se habla de los libros digitales, también están los diarios.

– Ah sí, pero como objeto pierdo todo el contacto con el papel y la sensación que ello significa, la tinta y el aroma que da el papel con la tinta. La portada de un libro que muchas veces es una cosa maravillosa, lo que hace un diseñador de un libro, el que lo diagrama y su propia diagramación, que muchas veces es un valor agregado al mismo libro. Todo eso que rodea a la industria del libro y al objeto libro, todo eso creo se pierde. Algunos dicen que es mucho más fácil y cómodo para leer, porque a veces los libros son gordos y si uno lo quiere leer de noche en la cama es pesado y complicado.

Frente a eso uno podría decir, claro, es mucho más cómodo para leer en la cama, y sobre todo para transportarlo de aquí para allá para leerlo en un lugar. Claro, son cosas demasiado pequeñas frente a todo lo otro que te da el libro. Ojo, también hay libros muy feos, hay que decirlo, horrendos (risas), no todo libro en papel es bueno…

– Por lo que se aprecia, hasta ahora la discusión básicamente versa por una cuestión de gustos.

– No, no. Hay quien dice que este tipo de literatura digital ya es como un género nuevo, como si fuera una cosa absolutamente nueva, que no solo es que está en un soporte distinto sino que además ya tiene ciertas reglas propias de ese tipo de literatura que la transformarían en un género nuevo, más allá de todas estas pequeñas cosas de las que hemos estado hablando.

– Incluso se agrega la inmediatez en los portales informativos, sea de diarios o de radios.

– Ah, sí. Pero todo eso no lo veo porque no tengo interés en saber qué está pasando ahora en Iraq, ¿para qué quiero saber eso si no soy un iraquí que está de viaje acá o un diplomático o un gobernante que tiene que estar necesariamente informado de esas cosas? ¿Qué necesidad tengo de saber al minuto lo que pasa en Iraq?

– ¿O lo que ocurre en Montevideo en este momento?

– Bueno, ahí quizás, pero a la noche miro el informativo y ya me pongo al día. Y si se trata de una cosa terrible que me afecta a mí personalmente o a mi familia, seguramente lo voy a saber por otro medio que no va a ser ese.

– En materia de lenguaje, se han incorporado palabras de otros países, como por ejemplo, “email”, “mouse”, “hacker”, etc., ¿eso es positivo?

– A ver, siempre sucedió que una lengua incorpore de otra lengua términos y expresiones. Eso para mí no me llama en absoluto la atención. Usted se refiere a la terminología asociada a estas cosas de información y comunicación…

– Como con los celulares, cuando se dice, “te mando un sms”, en vez de decir que le manda un mensaje.

– Y bueno, lo que pasa es que todas estas nuevas tecnologías nacen en una lengua, y esa lengua es el inglés. No hay ninguno de estos inventos que haya nacido en japonés, en chino o en ruso, todos nacen en inglés. Incluso si el científico o persona que inventa esa nueva cosa no es norteamericana ni inglesa, lo bautiza en inglés, y eso por la sencillísima razón de que el inglés es la lengua del imperio actual, el imperio más fuerte que hubo nunca, que es el norteamericano, que domina absolutamente a todos los demás. Así que nadie puede, por ahora, competir con el inglés. Dada esta circunstancia, que es histórica, y que es así, nos guste o no, todo viene en inglés, los nombres de los objetos –no solo de los tecnológicos- vienen en inglés. Entonces lo que hacemos es incorporarlos, a veces con el nombre original, a veces se lo cambiamos. En vez de decir “mouse” ya decimos “ratón” (implemento de la computadora), por ejemplo.

– Otra de las cosas que contribuye con la deformación de nuestro lenguaje…

– No, pero que yo no hablé de deformación de nuestro lenguaje, todavía, usted está hablando de deformación del lenguaje…

– Totalmente, me hago cargo…

– Y lo da por sentado.

– Por supuesto, porque uno lee los mensajes que se envían por celulares o por las redes sociales y algunos son realmente ilegibles al nivel de nuestra comprensión. En cierta forma lo hacen sentir a uno analfabeto.

– Sí, bueno. Eso se debe al hecho de tener un límite espacial, no sé cuánto porque no uso ni Twitter ni nada…

– 140 caracteres, cada caracter sería un espacio o letra.

– Y en eso tenés que decir todo. Ahora, a los efectos de poder acomodarse a esa tiranía del espacio, la gente aguza el ingenio para dar más información. Pero eso también existe desde hace mucho, usted como periodista clásico de un periódico en papel sabe muy bien que no podés escribir hojas y hojas sobre una noticia…

– Uno es prisionero del espacio.

– Bueno, es exactamente lo mismo. Su jefe le dirá, “tenés tanto para esta nota”…

– Por lo que se debe trabajar con poder de síntesis…

– Ahí está, y es exactamente lo mismo, hay que adaptarse a esa exigencia, lo mismo que en el Twitter, por lo que me decís, tenés que adaptarte a esa otra eficiencia. Entonces eso obliga a que vos reformules lo que vas a decir, que tu cerebro funcione más, de alguna manera porque le tenés que buscar otra vuelta a lo que querés decir hasta que encuentres la forma adecuada a esa exigencia.

– En materia de Educación, algo en permanente discusión, se habla de la necesidad de incrementar los días de clases para mejorar nuestros niveles académicos. Uruguay hoy tiene 155 días de clases, sin contar paros y huelgas, a diferencia de países del primer mundo que tienen 90 días más de clases. ¿Tendríamos que tener más días de clases para mejorar el rendimiento académico de nuestros niños y jóvenes?

– Bueno, se necesita, pero no es solo eso, es qué hacés en esos días de clases, cómo lo hacés, esa es la cuestión. Porque si tenés 220 días de clases anuales pero no sabés enseñarle al chiquilín o ponés cosas que no tienen que ver o te equivocás en el enfoque, todas esas cosas que suelen pasar cuando los esquemas educativos no funcionan bien porque tienen malos docentes y sobre todo tienen malos formadores de docentes, que ese es el quid del asunto, dónde y cómo se forman los docentes que van a enseñar luego a los chiquilines y a los adolescentes, que es donde se juega el partido.

En definitiva, no es solo cantidad, es ver qué metés dentro de los días de clases. Y creo que en los días de clases que tenemos no estamos metiendo calidad, por lo menos en la educación del lenguaje. Hay dos habilidades básicas en el hombre que deben ser enseñadas y entrenadas desde el comienzo, son las habilidades lógico-matemáticas, en sentido de razonamiento y las habilidades lingüísticas, en el sentido del uso del lenguaje, tanto en la variedad oral como la escrita, sin eso no vamos a ningún lado. Estos dos pilares no pueden faltar en una educación.

Entrevista de Leonardo Silva.