“Hay hinchas miserables; no ponen un solo peso en beneficio del club”

Un total de 36 clubes en la Liga Salteña de Fútbol. Los escenarios cerrados que no faltan y el hecho puntual de disponer de uno propio como el Parque Dickinson. Hay que tener cuenta que en la mayoría de los casos a nivel del interior, los estadios-ejes son municipales. A su vez el fútbol salteño, sabe de una envidiable dinámica deportiva, a partir de la Sub 15, Sub 18, Reservas y Primera División. No deja de ser el salteño también, un fútbol de exportación. De todas maneras, no todo lo que reluce es otro y como contrapartida, una consecuencia lapidaria: cada vez menos directivos en los clubes. Es cierto que se integra la estructura de mando de cara a las asambleas, con nombres y

El Dickinson, el estadio de la liga

El Dickinson, el estadio de la liga

funciones, pero no es menos cierto que en la mayoría de los casos “es a los efectos de la formalidad, porque al paso de las semanas se comprueba que la mayoría no asisten a las sesiones de las comisiones directivas”, suele apuntarse sin más trámite.
LOS VAIVENES DEL TIEMPO PRESENTE
Que en los últimos días cronistas de EL PUEBLO abriesen frentes de diálogo con directivos de clubes salteños, permite sobre todo, establecer síntesis, conclusiones. Un presidente de club de la “A” apuntó lo ocurrido sobre finales de la temporada pasada, “cuando hicimos una rifa para ser vendida en la cancha. La suma equivalía a un paquete de cigarrillos. No más que eso. Creíamos que de un plumazo colocábamos todos los números porque somos un equipo de barrio y somos de los que llevamos gente. El chasco fue grande, porque el rechazo fue mayoritario. En lo personal sentí rabia, bronca. Sin incapaces de nada, cuando de colaborar con el club se trata”. Francamente que los vaivenes del tiempo presente, precisamente no son los que faltan.
“LOS HINCHAS MISERABLES”
A su vez, el tesorero de una entidad de la Zona Este, marcó la cancha a fuego, “porque hay hinchas miserables, que no ponen un solo peso en beneficio del club. Son socios para tener el beneficio de la entrada libre a la cancha, cuando somos locales, pero después no le pidas nada más. Son incapaces de dar algo por ese sentimiento y muchos de los dirigentes dudamos de ese tipo de sentimientos, porque todo parece ser que rige una ley: “si no me das, no te doy”.
En el caso de algunos clubes de la “B” por ejemplo (de probadas limitaciones económicas), el alquiler de la sede para alguna fiesta en particular, se convierte en ingreso económico, “pero si es socio hay que hacerle un 50% de descuento y algunos lo pretenden gratis. Y como no es gratis, terminan orquestando una campaña contra el club. Nunca entenderán que una institución no se moviliza en su interna, si todos tenemos las manos vacías”.
LA BASE DE 50 MIL PESOS
Si los diálogos se plantean informalmente, es posible rescatar aspectos que hacen a la estadística. Por ejemplo, sumando clubes de la “A” y de la “B”, el más modesto en el plano económico, no necesitará en esta temporada 2017 menos de 50 mil pesos para funcionar. En un caso por ejemplo, un club que pretende ascender a la “A”, antes de fin de año arribó a un acuerdo con un DT y un Preparador Físico. Entre ambos, 10 mil pesos. 6 mil al DT y 4 mil al “profe”. Es solo un ejemplo.
En tanto, tres clubes de la “A”, superan los 400 mil pesos por mes para que todo el fútbol funcione. Puntualmente en uno de esos casos, buena parte del presupuesto lo contempla un colaborador, quien contempla lo ralativo a nivel del Cuerpo Técnico, como de algún jugador. Por lo demás, el que más o el que menos, tiene “una cuota fija” en la farmacia, que en ningún caso parece bajar de 5 mil pesos, mientras el máximo se plantea en 20 mil.
EL MILLÓN DE DÓLARES
Unos cuatro años atrás desde EL PUEBLO, un informe ganó espacios y hasta generó más de una incredulidad, porque se afirmaba que el fútbol salteño en todas sus divisionales, en todas sus categorías (mantenimiento de cada club, erogaciones en el período de pases, sueldos, entradas vendidas, viáticos a jueces, policías, funcionarios de la Liga, etc, etc), implicaba “un millón de dólares como mínimo”. Que conste: es la suma de ese TODO y a TODOS los niveles. Igualmente en ese compendio pasaba a tenerse en cuenta todo lo relativo a las tres selecciones: Sub 15, sub 18 y mayores. El tiempo fue pasando, pero esa suma parece una constante: no se mueve.
Más allá de ser un medio futbolístico, con “hinchas miserables” incluídos. Los mismos hinchas en algunos casos, del dudoso sentimiento.

¿La desproporción de los presupuestos?

Universitario permanecerá este año al margen del Campeonato del Interior de Clubes. La negativa a sumarse en la Divisional “B”. Cabe recordar que en el 2015 alistó en la Divisional “A” y resignó la categoría. Desde el club, se apuntó a EL PUEBLO: “no está escrito lo que se puede llegar a gastar en una participación de este tipo, porque OFI además, cada vez aporta menos. Hacer las cosas bien, afrontando dos torneos a la vez, llevan a una desproporción en el presupuesto”. En tanto, Ferro Carril y Salto Uruguay son dos de los clubes que limitarán el monto económico en pro del fútbol, aunque esto no pretende significar una merma en el interés para que funcione sobre la base de lo esencial y más también, “en la medida que se pueda”.
A nivel de algunas entidades, se plantea un fin: que un club del medio pague por un determinado jugador y que ese dinero limite el presupuesto. De todas maneras “nadie está dispuesto a regalar nada”. Solo es del caso rescatar la sentencia argumental de Federico Suárez en Salto Nuevo, trasmitida a EL PUEBLO: “el que quiera un jugador nuestro, va a tener que sentarse y negociar. No regalamos a nadie”. El hecho es que pasó el tiempo en que este amateurismo de fútbol, sabía de su propio disfraz. Ahora el que más o el que menos habla de “arreglar o no arreglar”. Un vocablo bien en boca de los que guardan relación con el fútbol “naranjero”: arreglar. Y arreglar implica un pago. No necesariamente es la razón de un fin romántico que asocie voluntades.

“Se hacen socios y se esconden del cobrador”

Los anecdotarios son vastos, profusos, a nivel de los clubes deportivos del medio. Los mismos clubes que en su mayoría ahora, parecen coincidir en una necesidad sin más vuelta: acumular nuevos socios a partir de campañas, sobre todo en los barrios.
El año pasado por ejemplo, Salto Nuevo lanzó la estocada y encontró respuesta. El presidente Javier Suárez no dejó de valorar a quienes además “fueron parte del club durante todo el año”. En estos días, Progreso asume esa iniciativa, de las claves expuestas por el nuevo presidente Javier Oses, mientras el presidente de Saladero, Jorge Alvarez, no reniega de esa misión “para reflotar el club”.
En tanto, cabe una situación que igualmente se plantea de hecho, porque en varios instituciones “se hacen socios y terminan por no pagar la cuota. Se esconden del cobrador. Va a la casa y nunca están. ¿Qué hace el cobrador?…termina cansándose que le tomen el pelo y termina por no ir más” Pasa a dejarse en claro que no es misión accesible la de los dirigentes, en cuanto a saber qué número de socios se dispone en el padrón, porque el nombre y el apellido registrado no siempre se transforma en una realidad. En no pocos casos, un perfecto esquive.