“Hay vacíos legales; como dirigentes creamos leyes y no tenemos capacidad para corregir”

El martes que pasó, el dirigente de un club de la «A» al habla con EL PUEBLO. Es un dirigente de singular estatura intelectual y analítica. Su equipo se sitúa entre los 6 de vanguardia. Un día antes, el lunes a la noche en el Consejo Superior, la lectura del fallo del Tribunal Arbitral de la Liga Salteña de Fútbol, le otorgaba a Ceibal los tres puntos ante Ferro Carril.
Sucede que Ceibal los reclamó de hecho, como consecuencia de incidentes que se generaron en el Parque Rufino Araújo. El hincha de Ceibal ingresó al sector que ocupaba la parcialidad de Ferro Carril, estableciéndose que pretendió «quitar una bandera de Ferro desplegada sobre la alambrada». Fue entonces que hinchas albinegros reaccionaron frente al hincha en cuestión. La Comisión Directiva de Ceibal se amparó en nuevas normativas concretas sobre hechos de violencia. El Tribunal le acreditó razón.
SU MAJESTAD, LA VIOLENCIA
Convengamos. El fútbol es una materia para aprender. No solo en función de lo que acontece en una cancha, sino en los estamentos de una Liga, donde los estatutos y reglamentos juegan su propio partido.
Lo sucedido en torno a Ceibal-Ferro y el hecho de violencia generado, abre las compuertas para chances potenciales: que desde un determinado sector donde se ubica una parcialidad, aparezcan personas que ninguna relación tienen con el club o esa hinchada, arrojen piedras hacia la cancha y que finalmente la denuncia se plantee y el equipo resigne los puntos.
No es tan difícil FABRICAR una situación de este tipo, para perjudicar a uno y beneficiar a otro.
En su momento, tras aquel hecho ocurrido en el Parque Rufino Araújo, no faltaron desde Ceibal y Ferro Carril, voces de rechazo a lo que finalmente fue, una manifestación de violencia.
LOS VACÍOS LEGALES
Frente a casos como estos, la interrogante es puntual: cuando se determina la separación de hinchadas, quienes se alistan en una tribuna u otra o en un sector u otro, ¿responden realmente al sentimiento por el club? Y quienes no son hinchas de ninguno de los dos equipos en pugna, ¿dónde se ubican en un escenario?.
Si ese hincha «neutral» opta por arrojar una piedra para que impacte en un jugador rival, en el árbitro central o en el asistente, ¿la culpa correrá por cuenta de la parcialidad del equipo situada en ese sector?
Para el presidente de club que señalamos líneas arriba, el punto de mira o la síntesis, es una: «Hay vacíos legales; como dirigentes creamos leyes y no tenemos capacidad para corregir».
¿ESTÁ PROHIBIDO QUE LO HAGA?
A renglón seguido establecía: «Si un hincha, ingresa a un sector que no le corresponde, ¿quién actúa y le dice lo contrario? Pero además, ¿está prohibido que lo haga?»
Lo sucedido en Ceibal-Ferro Carril y la consecuencia, no es un tema menor. Es un caso y derivación para aprender, evaluar. Ceibal se amparó en las nuevas disposiciones y ello resulta inapelable: el Tribunal le otorgó la razón y se quedó con los tres puntos. En Ferro Carril sintieron que el sector destinado a su hinchada, se vulneró sin más trámite, con una situación de hecho como suma: la ausencia de guardia policial simplifica el camino para este tipo de distorsión.
De lo que no hay dudas: cuando el fútbol pasa a resolverse en los tribunales y no en la cancha, hay algo que no funciona. O que se transgrede. Es un tema de TODOS, más allá de eventuales beneficiados y perjudicados. Que se plantean vacíos legales, no parece quedar margen para la duda: es cosa real. Tan real como algún o algunos absurdos que suelen tocar en la puerta de entrada y mandarse adentro sin más trámite. Y con alevosía sin más vuelta. Penosamente.

-ELEAZAR JOSÉ SILVA-







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