Hebert Benítez Pezzolano disertó en el Centro Regional de Profesores

El martes en horas de la tarde, el Centro Regional de Profesores recibió la visita del escritor capitalino (poeta y crítico literario) Prof. Hebert Benítez Pezzolano.
El mismo se refirió en especial a diferentes aspectos de su propia obra poética, con énfasis en su último poemario, titulado “Matrero”, que marca un quiebre en su obra, en tanto experimenta con la poesía gauchesca.
A propósito del mismo, dijo que “ahora se está filmando un cortometraje sobre Matrero, en campaña, en Sarandí del Yi, está comprometido Cine Educa”.
Como poeta: “he vivido períodos de sequedad y otros períodos de ocultamiento”
“A mí me cuesta, un poco, hacer una presentación de uno mismo… la gente me ha conocido más por las investigaciones, por la labor crítica, por los ensayos, que por la poesía -sostuvo Benítez- Yo escribo…, a veces uno no sabe en dónde va a parar,  solo hay una proyección imaginaria donde va a caer, yo he escrito poesía, he vivido períodos de sequedad, como dicen los mexicanos, y otros períodos de ocultamiento que me han hecho mucho bien y también un poco de mal, incluso este en el que no compongo un libro y han salido poemas por aquí y por allá, en la Academia Nacional de Letras, en antologías, pero mi último libro publicado se titula Matrero, fue un cambio de voz importante para mí, a tal punto que he tenido la sensación de extrañeza, de volver a leerlo y esto que a veces es retórica, que algunas personas no saben qué han querido decir, a mí me pasó algo así, algo semejante, análogo, a veces me parecía que no lo había escrito yo, a veces me parecía que había algo de autonomía del lenguaje, fui asaltado por el lenguaje, por una tradición de la (poesía) gauchesca de una forma impensada, tal vez la conclusión que uno saca es que hay lenguajes que viven en uno, que están reprimidos y que en algún momento se van a manifestar.
Matrero salió medio de un tirón en el 99, lo dejé, fui agarrando de a tirones y lo publiqué en el 2004.
Se reeditó en una antología de poesía latinoamericana muy voluminosa que no circula acá, lamentablemente, una Antología de poetas latinoamericanos de una editorial de Barcelona, junto a Roberto Apratto.
Que la crítica la hagan otros: “yo nunca defiendo a mis libros”
En cuanto a su poesía señaló que la crítica dejó “que la hicieran otros… (Helena) Corbellini y otras personas que no se conocían advirtieron que el primer poemario, que se publicó tardíamente (Detrás del ojo mudo) tenía incidencia de un poeta francés Jacques Prévert, del libro Palabras, y me puse a leerlo y me llamó poderosamente la atención la familiaridad, una cosa como “el aire de familia”, salvando las distancias, y eso me impactó. Después salió algo de crítica, poca; ya con el segundo libro salió en  Brecha (Óscar Brando) y en El País Cultural (Pablo Rocca); me lo prologó Washington Benavides y el tercero Rafael Courtoisie  pero yo nunca defiendo a mis libros, no los sé defender, es decir, si pinchan mucho, te arrinconan, saltás, pero yo me siento muy cómodo (haciendo crítica) con las obras de otros…”.
La influencia de la
tradición en “Matrero”
Consultado acerca de cuáles fueron las influencias que lo llevaron a una poesía inclinada a lo gauchesco, sostuvo que “Tiene que ver con varias cosas, mi padre, que nunca lo llegó a conocer, era de un pueblito de Cerro Largo, de Río Branco, escuché mucho folclore con él y ese punto me llegó desde niño, así como otros puntos, tanto José Larralde como los Rolling Stone, se te mezclaban cosas en la cabeza. Viene de ciertas tradiciones familiares, de una suerte de nostalgia del campo no vivido pero sí vivido por otros, mis abuelos, en Canelones y Cerro Largo, y por una épica perdida, una épica que no era posible, que yo me la había inventado, me la había soñado y por otras cosas muy puntuales, y otras cosas que yo lo puse ahí como una advertencia que son privadas y otras que tienen que ver con la persecución; a mí por generación me tocó la persecución política, en el libro hay eso también, yo sé que lo hay, lo que pasa es que el texto se transfigura, es más, fue musicalizado por una milonga distorsionada, por un guitarrista clásico, que ahora lo quiero agarrar de nuevo, un muchacho joven Vladimir Michel de Montevideo, y a mí me encantó lo que él hizo, una milonga distorsionada que te crea otras conexiones posibles, conexiones con otras cosas que no son las más evidentes.
Al mismo momento se me ocurrió mandarle ese libro a un músico argentino, Daniel Benítez.  Pero, de dónde sale esto… el fondo de lo gauches co que algunos  le llamaron lo gauchesco posmoderno, yo creo que sale de la tradición que es muy fuerte entre nosotros, que cada uno puede vivir de una manera u otra, está en el imaginario, está repartido, de manera desigual como la plata, como el talento y como la riqueza, eso está repartido en el imaginario,  y uno descubrió eso que estaba un poco escondido, es como un lenguaje que te brota, vos lo empujás”.
Un libro “auténtico”
“A mí lo que me pasó es que este libro era muy auténtico para mí, al principio no lo podía leer, me invitaron a la feria del libro que hacían en el LATU y no lo pude leer, se me entrecortaba y no sabía por qué, porque no hay una anécdota específica que te conmueva, entonces un lenguaje así que no es el tuyo, que no es el que vos usás, sale y se vuelve más auténtico que tus propios usos.
Yo sentía que estaba tocando un lenguaje que venía de otro lado y que al mismo tiempo lo tenía integrado, en la escucha, en el golpe de oído, en un mundo en el que me crié de los campos familiares y que lo viví de una manera singular.
Hay también un homenaje a los orígenes, e incluso hay cosas familiares: mi abuelo materno peleó con Aparicio y mi abuelo paterno fue un político de Río Branco, del Partido Colorado, y de uno de ellos conservo un facón, hay cosas familiares de atrás, es un cimiento que está ahí”.
AYER EN
EL LICEO Nº 1
Cabe agregar que en la mañana de ayer miércoles, Benítez Pezzolano realizó una ponencia en el liceo Nº 1 (Instituto Politécnico Osimani y Llerena), donde el tema fue “Las metamorfosis en las obras de Marosa di Giorgio y Leonardo Garet”.
La actividad, que comentaremos en próximas ediciones, estuvo enmarcada en las celebraciones por los 139 años del liceo.

El martes en horas de la tarde, el Centro Regional de Profesores recibió la visita del escritor capitalino (poeta y crítico literario) Prof. Hebert Benítez Pezzolano.

El mismo se refirió en especial a diferentes aspectos de su propia obra poética, con énfasis en su último poemario, titulado “Matrero”, que marca un quiebre en su obra, en tanto experimenta con la poesía gauchesca.

A propósito del mismo, dijo que “ahora se está filmando un cortometraje sobre Matrero, en campaña, en Sarandí del Yi, está comprometido Cine Educa”.

Como poeta: “he vivido períodos de sequedad y otros períodos de ocultamiento”

“A mí me cuesta, un poco, hacer una presentación de uno mismo… la gente me ha conocido más por las investigaciones, porMatrero la labor crítica, por los ensayos, que por la poesía -sostuvo Benítez- Yo escribo…, a veces uno no sabe en dónde va a parar,  solo hay una proyección imaginaria donde va a caer, yo he escrito poesía, he vivido períodos de sequedad, como dicen los mexicanos, y otros períodos de ocultamiento que me han hecho mucho bien y también un poco de mal, incluso este en el que no compongo un libro y han salido poemas por aquí y por allá, en la Academia Nacional de Letras, en antologías, pero mi último libro publicado se titula Matrero, fue un cambio de voz importante para mí, a tal punto que he tenido la sensación de extrañeza, de volver a leerlo y esto que a veces es retórica, que algunas personas no saben qué han querido decir, a mí me pasó algo así, algo semejante, análogo, a veces me parecía que no lo había escrito yo, a veces me parecía que había algo de autonomía del lenguaje, fui asaltado por el lenguaje, por una tradición de la (poesía) gauchesca de una forma impensada, tal vez la conclusión que uno saca es que hay lenguajes que viven en uno, que están reprimidos y que en algún momento se van a manifestar.

Matrero salió medio de un tirón en el 99, lo dejé, fui agarrando de a tirones y lo publiqué en el 2004.

Se reeditó en una antología de poesía latinoamericana muy voluminosa que no circula acá, lamentablemente, una Antología de poetas latinoamericanos de una editorial de Barcelona, junto a Roberto Apratto.

Que la crítica la hagan otros: “yo nunca defiendo a mis libros”

En cuanto a su poesía señaló que la crítica dejó “que la hicieran otros… (Helena) Corbellini y otras personas que no se conocían advirtieron que el primer poemario, que se publicó tardíamente (Detrás del ojo mudo) tenía incidencia de un poeta francés Jacques Prévert, del libro Palabras, y me puse a leerlo y me llamó poderosamente la atención la familiaridad, una cosa como “el aire de familia”, salvando las distancias, y eso me impactó. Después salió algo de crítica, poca; ya con el segundo libro salió en  Brecha (Óscar Brando) y en El País Cultural (Pablo Rocca); me lo prologó Washington Benavides y el tercero Rafael Courtoisie  pero yo nunca defiendo a mis libros, no los sé defender, es decir, si pinchan mucho, te arrinconan, saltás, pero yo me siento muy cómodo (haciendo crítica) con las obras de otros…”.

La influencia de la tradición en “Matrero”

Consultado acerca de cuáles fueron las influencias que lo llevaron a una poesía inclinada a lo gauchesco, sostuvo que “Tiene que ver con varias cosas, mi padre, que nunca lo llegó a conocer, era de un pueblito de Cerro Largo, de Río Branco, escuché mucho folclore con él y ese punto me llegó desde niño, así como otros puntos, tanto José Larralde como los Rolling Stone, se te mezclaban cosas en la cabeza. Viene de ciertas tradiciones familiares, de una suerte de nostalgia del campo no vivido pero sí vivido por otros, mis abuelos, en Canelones y Cerro Largo, y por una épica perdida, una épica que no era posible, que yo me la había inventado, me la había soñado y por otras cosas muy puntuales, y otras cosas que yo lo puse ahí como una advertencia que son privadas y otras que tienen que ver con la persecución; a mí por generación me tocó la persecución política, en el libro hay eso también, yo sé que lo hay, lo que pasa es que el texto se transfigura, es más, fue musicalizado por una milonga distorsionada, por un guitarrista clásico, que ahora lo quiero agarrar de nuevo, un muchacho joven Vladimir Michel de Montevideo, y a mí me encantó lo que él hizo, una milonga distorsionada que te crea otras conexiones posibles, conexiones con otras cosas que no son las más evidentes.

Al mismo momento se me ocurrió mandarle ese libro a un músico argentino, Daniel Benítez.  Pero, de dónde sale esto… el fondo de lo gauches co que algunos  le llamaron lo gauchesco posmoderno, yo creo que sale de la tradición que es muy fuerte entre nosotros, que cada uno puede vivir de una manera u otra, está en el imaginario, está repartido, de manera desigual como la plata, como el talento y como la riqueza, eso está repartido en el imaginario,  y uno descubrió eso que estaba un poco escondido, es como un lenguaje que te brota, vos lo empujás”.

Un libro “auténtico”

“A mí lo que me pasó es que este libro era muy auténtico para mí, al principio no lo podía leer, me invitaron a la feria del libro que hacían en el LATU y no lo pude leer, se me entrecortaba y no sabía por qué, porque no hay una anécdota específica que te conmueva, entonces un lenguaje así que no es el tuyo, que no es el que vos usás, sale y se vuelve más auténtico que tus propios usos.

Yo sentía que estaba tocando un lenguaje que venía de otro lado y que al mismo tiempo lo tenía integrado, en la escucha, en el golpe de oído, en un mundo en el que me crié de los campos familiares y que lo viví de una manera singular.

Hay también un homenaje a los orígenes, e incluso hay cosas familiares: mi abuelo materno peleó con Aparicio y mi abuelo paterno fue un político de Río Branco, del Partido Colorado, y de uno de ellos conservo un facón, hay cosas familiares de atrás, es un cimiento que está ahí”.

AYER EN EL LICEO Nº 1

Cabe agregar que en la mañana de ayer miércoles, Benítez Pezzolano realizó una ponencia en el liceo Nº 1 (Instituto Politécnico Osimani y Llerena), donde el tema fue “Las metamorfosis en las obras de Marosa di Giorgio y Leonardo Garet”.

La actividad, que comentaremos en próximas ediciones, estuvo enmarcada en las celebraciones por los 139 años del liceo.







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