¿Impacta o no que la recaudación baje?

De la tercera fecha a la cuarta y de la cuarta a la quinta fecha. La venta de entradas en la Divisional «A» fue disminuyendo de forma escalonada. Se apostó a que la doble jornada en el Parque Dickinson (Saladero-Salto Nuevo y Nacional-Universitario), podía superar las mil entradas. No superó.
En relación a la cuarta fecha, algo más de 600 entradas menos.
Cuando el Campeonato Apertura avanza, determinada lógica podría plantearse: que la resonancia en los aficionados sea mayor y el incremento se produzca. Pero fue aconteciendo exactamente a la inversa: menos venta de entradas y menos recaudación.
El aporte promedio de cada club en la «A» no alcanzó los 150 boletos. De todas maneras, frente a situaciones como estas, la interrogante toma por asalto el espacio disponible: ¿impacta o no que la recaudación baje? A veces da la sensación que para algunos sectores de la masa directriz, es lo mismo.
El impacto solo es parte de una extrema e inconfundible relatividad. A determinadas pruebas habría que remitirse. Una por sobre todas: la del silencio.