Incendio que amenaza la ciudad chilena de Valparaíso sigue sin control

El Gobierno de Michelle Bachelet declara el Estado de excepción en la ciudad por el segundo fuego en un año.
Cuando estaba recuperándose del gigantesco incendio de abril de 2014, que ocasionó varios muertos y cientos de viviendas destruidas, en lo que se consideró el peor siniestro de su historia, el fuego ha vuelto a atacar un año después la ciudad chilena de Valparaíso, a 120 kilómetros de Santiago y también las cercanías de Viña del Mar. Cerca de 460 hectáreas de pastizales y matorrales se han quemado desde la tarde del viernes y las llamas todavía no se pueden controlar, según ha señalado esta mañana el subsecretario del Interior, Mahmud Aleuy. Las altas temperaturas del verano dificultan la contención del incendio, que mantiene a la zona en alerta roja. Durante la noche, sin embargo, la mayoría de las 7.000 personas que se encontraban en albergues han regresado a sus viviendas y sólo 16 se mantienen en los refugios habilitados.
El director de la Oficina Nacional de Emergencia (ONEMI), Ricardo Toro, ha asegurado que “se ha utilizado la última tecnología para prever escenarios y emplear lo que se requiere para controlar este incendio”, en un segundo balance sobre la tragedia. Precisó que “esto ha permitido contener el incendio”, aunque no controlarlo definitivamente.
De hecho, se prevé que durante la tarde las condiciones meteorológicas se tornen más adversas, ya que se esperan ráfagas de viento de hasta 30 kilómetros por hora, altas temperaturas y una muy baja humedad. “La gente tiene que estar tranquila pero sí tener la preocupación de tomar las medidas en caso de tener que evacuar porque en las tardes el viento cambia”, advirtió Toro. Las autoridades han hecho un llamamiento público para no viajar a la zona de la catástrofe, donde 4.300 clientes se encuentran sin energía eléctrica.
Por su parte, el director de la Corporación Nacional Forestal (Conaf), Aaron Caviedes, informó de que ocho aviones y la misma cantidad de helicópteros se han trasladado a la zona del incendio para apoyar el trabajo que llevan a cabo cientos de brigadistas y bomberos para contener la expansión del fuego. “Durante la tarde se consideran condiciones más pesadas y para eso nos estamos preparando y el énfasis lo mantendremos en proteger a la población”, dijo Caviedes.
Las llamas comenzaron el viernes por la tarde en un vertedero ilegal cerca del camino La Pólvora, una de las rutas de acceso a la ciudad portuaria, aunque el origen de las llamas todavía es materia de investigación. El fuego rápidamente se expandió y en el intento de frenarlo, al menos 15 bomberos, cinco de ellos de gravedad aunque no peligra la vida de ninguno, y seis civiles han resultado heridos. Producto de una parada cardiorrespiratoria ha fallecido una mujer de 66 años, han informado las autoridades, pero su deceso no tuvo relación con el fuego y el humo. Hasta este mediodía, no existían casas dañadas, salvo el balcón de un conjunto de edificios. El Gobierno de Michelle Bachelet ha decretado el Estado de excepción para poder controlar la tragedia con mayor eficacia y garantizar el orden y la seguridad de la población. El ministro de Defensa, Jorge Burgos, ha señalado que las Fuerzas Armadas han dispuesto 199 efectivos para realizar tareas de apoyo humanitario y seguridad y que 900 uniformados se encuentran acuartelados para trabajar en el caso de que se les necesite. Burgos también ha informado de que no se han registrado incidentes delictivos en la zona.
Valparaíso es una de las ciudades más pobladas de Chile y está formada por una cuarentena de cerros a la orilla del océano Pacífico. Las calles son estrechas y empinadas y la mayoría de las construcciones son antiguas, por lo que el incendio de abril pasado se propagó rápidamente. El mayor puerto del país, sede del Congreso Nacional y la Armada chilena, en los últimos años se ha transformado en un polo de atracción turística. Miles de extranjeros llegan a observar el patrimonio cultural de la ciudad, donde el poeta Pablo Neruda tenía una de sus peculiares viviendas, La Sebastiana.

El Gobierno de Michelle Bachelet declara el Estado de excepción en la ciudad por el segundo fuego en un año.

Cuando estaba recuperándose del gigantesco incendio de abril de 2014, que ocasionó varios muertos y cientos de viviendas destruidas, en lo que se consideró el peor siniestro de su historia, el fuego ha vuelto a atacar un año después la ciudad chilena de Valparaíso, a 120 kilómetros de Santiago y también las cercanías de Viña del Mar. Cerca de 460 hectáreas de pastizales y matorrales se han quemado desde la tarde del viernes y las llamas todavía no se pueden controlar, según ha señalado esta mañana el subsecretario del Interior, Mahmud Aleuy. Las altas temperaturas del verano dificultan la contención del incendio, que mantiene a la zona en alerta roja. Durante la noche, sin embargo, la mayoría de las 7.000 personas que se encontraban en albergues han regresado a sus viviendas y sólo 16 se mantienen en los refugios habilitados.

El director de la Oficina Nacional de Emergencia (ONEMI), Ricardo Toro, ha asegurado que “se ha utilizado la última tecnología para prever escenarios y emplear lo que se requiere para controlar este incendio”, en un segundo balance sobre la tragedia. Precisó que “esto ha permitido contener el incendio”, aunque no controlarlo definitivamente.

De hecho, se prevé que durante la tarde las condiciones meteorológicas se tornen más adversas, ya que se esperan ráfagas de viento de hasta 30 kilómetros por hora, altas temperaturas y una muy baja humedad. “La gente tiene que estar tranquila pero sí tener la preocupación de tomar las medidas en caso de tener que evacuar porque en las tardes el viento cambia”, advirtió Toro. Las autoridades han hecho un llamamiento público para no viajar a la zona de la catástrofe, donde 4.300 clientes se encuentran sin energía eléctrica.

Por su parte, el director de la Corporación Nacional Forestal (Conaf), Aaron Caviedes, informó de que ocho aviones y la misma cantidad de helicópteros se han trasladado a la zona del incendio para apoyar el trabajo que llevan a cabo cientos de brigadistas y bomberos para contener la expansión del fuego. “Durante la tarde se consideran condiciones más pesadas y para eso nos estamos preparando y el énfasis lo mantendremos en proteger a la población”, dijo Caviedes.

Las llamas comenzaron el viernes por la tarde en un vertedero ilegal cerca del camino La Pólvora, una de las rutas de acceso a la ciudad portuaria, aunque el origen de las llamas todavía es materia de investigación. El fuego rápidamente se expandió y en el intento de frenarlo, al menos 15 bomberos, cinco de ellos de gravedad aunque no peligra la vida de ninguno, y seis civiles han resultado heridos. Producto de una parada cardiorrespiratoria ha fallecido una mujer de 66 años, han informado las autoridades, pero su deceso no tuvo relación con el fuego y el humo. Hasta este mediodía, no existían casas dañadas, salvo el balcón de un conjunto de edificios. El Gobierno de Michelle Bachelet ha decretado el Estado de excepción para poder controlar la tragedia con mayor eficacia y garantizar el orden y la seguridad de la población. El ministro de Defensa, Jorge Burgos, ha señalado que las Fuerzas Armadas han dispuesto 199 efectivos para realizar tareas de apoyo humanitario y seguridad y que 900 uniformados se encuentran acuartelados para trabajar en el caso de que se les necesite. Burgos también ha informado de que no se han registrado incidentes delictivos en la zona.

Valparaíso es una de las ciudades más pobladas de Chile y está formada por una cuarentena de cerros a la orilla del océano Pacífico. Las calles son estrechas y empinadas y la mayoría de las construcciones son antiguas, por lo que el incendio de abril pasado se propagó rápidamente. El mayor puerto del país, sede del Congreso Nacional y la Armada chilena, en los últimos años se ha transformado en un polo de atracción turística. Miles de extranjeros llegan a observar el patrimonio cultural de la ciudad, donde el poeta Pablo Neruda tenía una de sus peculiares viviendas, La Sebastiana.