INIA se propone trabajar activamente en el nuevo Centro de Innovación en Vigilancia Epidemiológica

Sustentada en el concepto de una sola salud, la plataforma creada junto al Institut Pasteur y la Universidad de la República busca abordar temas sanitarios de forma amplia.
Recientemente y en un esfuerzo conjunto, el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA), el Institut Pasteur de Montevideo (IPM) y la Universidad de la República (Udelar) presentaron el nuevo Centro de Innovación en Vigilancia Epidemiológica (CIVE). El objetivo de la plataforma es investigar temas sanitarios desde el concepto de una sola salud, que sostiene que la salud humana, animal, vegetal y ambiental están conectadas y se afectan mutuamente.Uno
«INIA lleva 30 años investigando en salud animal, vegetal y ambiental en Uruguay. El paradigma de una sola salud lo promovemos desde hace mucho tiempo. Hoy el foco está en la salud humana por el COVID-19, pero distintos expertos adelantan que las pandemias vinieron para quedarse y a futuro los brotes pueden originarse por desequilibrios y problemas sanitarios en animales, vegetales, humanos o del ambiente. Por eso es importante contar con plataformas colaborativas multidisciplinares que investiguen desde este enfoque integral», explica el Dr. Miguel Sierra, gerente de Innovación y Comunicación del INIA.
Instalado en el IPM en una superficie de 150m2, el CIVE trabajará para identificar patógenos que puedan afectar a personas y a animales, diagnosticar enfermedades infecciosas, investigar brotes, comprender patrones de trasmisión de microorganismos, hacer seguimiento de resistencia a antibióticos y colaborar en el desarrollo de vacunas. El trabajo será en red y apunta a capitalizar las capacidades humanas y tecnológicas de las tres instituciones que integran su gobernanza.
Desde INIA ya se han planteado ejes de investigación prioritarios vinculados a inocuidad de alimentos, cianobacterias, vigilancia epidemiológica de enfermedades del ganado, análisis de microbiotas, patógenos cuarentenarios y agentes microbianos con potencial para el control biológico y la nutrición de plantas.
Además de aportar conocimiento y herramientas tecnológicas al sistema de salud, las industrias y los organismos regulatorios, otra meta central que se propone el CIVE es retener talentos en Uruguay, ayudando a generar tejido empresarial que demande técnicos nacionales y se vincule con las capacidades científico-tecnológicas del país.
«En INIA estamos formando un montón de posgraduados, maestrandos, doctorandos y posdoctorandos. En vista de que tanto nosotros como Udelar y otros actores tenemos la capacidad de absorción bastante colmada, estos centros de innovación llegan para generar salidas laborales a científicos uruguayos y un entramado empresarial y tecnológico más complejo y denso que el que tenemos hoy», valora Sierra.
El CIVE se ejecutó gracias a las donaciones económicas de actores privados como la Cámara de Exportaciones Farmacéuticas y Afines, las embajadas de Francia e Inglaterra en Uruguay, John Christian Schandy y la Banca de Quinielas de Montevideo.

«Nos sorprendió el involucramiento y el mensaje de los actores privados que expresaron que llegó el momento de diversificar la matriz productiva y que habían tomado conciencia de las capacidades nacionales en ciencia y tecnología», destaca Sierra.
También fue muy valorado el hecho de que instituciones internacionales apostaran a esta plataforma, dándole una proyección global al CIVE y a las futuras soluciones tecnológicas que de allí se obtengan.
«En Uruguay no podemos pensar en soluciones tecnológicas que no sean de proyección global porque el mercado local es muy chico. Que el CIVE tenga ya desde el principio esta dimensión internacional, con el sustento de estas instituciones y sabiendo que INIA puede aportar al relacionamiento con el mundo por su llegada a distintos actores de relevancia, es muy importante», concluye el jerarca del instituto de investigación agropecuaria.
Fuente: Inia