Institucionalidad agropecuaria celebró el Día Nacional de la Conservación de los Suelos

En el marco del Año Internacional de los Suelos, se celebró este miércoles 2 de setiembre el Día Nacional de la Conservación de los Suelos en conferencia de prensa realizada en la Sede Central del MGAP, con la participación de la Directora de la Dirección de Recursos Naturales (RENARE), Ing. Agr. Mariana Hill; el Oficial a cargo de la representación de FAO en Uruguay, Ing. Agr. Vicente Plata; el Director del Programa Producción y Sustentabilidad Ambiental de INIA, Ing. Agr. José Terra, del representante de la Sociedad Uruguaya de Ciencias del Suelo (SUCS), Ing. Agr. Juan Carlos Canabal; del Ex decano de FAGRO, Ing. Agr. Fernando García y de la Presidente de la AIA, Ing. Agr. Daiana Martín.
El suelo es un recurso finito, lo que implica que su pérdida y degradación no son reversibles en el curso de una vida humana. En cuanto componente fundamental de los recursos de tierras, del desarrollo agrícola y la sostenibilidad ecológica, es la base para la producción de alimentos, piensos, combustibles y fibras y para muchos servicios ecosistémicos esenciales. Sin embargo, pese a que es un recurso natural muy valioso, a menudo no se le presta la debida atención.
La superficie natural de suelos productivos es limitada y se encuentra sometida a una creciente presión debido a la intensificación y el uso competitivo que caracteriza el aprovechamiento de los suelos con fines agrícolas, forestales, pastorales y de urbanización, y para satisfacer la demanda de producción de alimentos, energía y extracción de materias primas de la creciente población.
Los suelos deben ser reconocidos y valorados por sus capacidades productivas y por su contribución a la seguridad alimentaria y al mantenimiento de servicios ecosistémicos fundamentales.
La degradación de los suelos es causada por usos y prácticas de ordenación de la tierra insostenibles y por fenómenos climáticos extremos resultantes de diferentes factores sociales, económicos y de gobernanza.
Hoy, el 33 por ciento de la tierra está moderada o altamente degradada debido a la erosión, la salinización, la compactación, la acidificación y la contaminación de los suelos por productos químicos.
La tasa actual de degradación de los suelos amenaza la capacidad de las generaciones futuras de atender sus necesidades más básicas.
Se estima que las tendencias demográficas y el crecimiento previsto de la población mundial (que superará los 9.000 millones en 2050) darán lugar a un aumento del 60 por ciento de la demanda de alimentos, piensos y fibras para 2050.
Existen pocas posibilidades de ampliación de la superficie agrícola, excepto en algunas partes de África y América del Sur.
Gran parte de la tierra restante no es apta para la agricultura y los costes ecológicos, sociales y económicos de convertirla en productiva serían muy altos.
Por tanto, el manejo sostenible de los suelos agrícolas del mundo y la producción sostenible son imprescindibles para invertir la tendencia de degradación de los suelos y garantizar la seguridad alimentaria actual y futura del mundo.
Fuente: FAO