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Jhon Jorge, forjador de comparsa La Estrella y su lucha por seguir viéndola

Toda una vida vinculada al carnaval salteño lo hizo merecedor de una entrevista para esta sección de EL PUEBLO. El fundador de la comparsa La Estrella, volvió a ver su sueño hecho realidad de la mano de sus cuatro hijos, Pablo, Yuliana, Ayrton y Luciana Jorge, quienes tras tres años de ausencia llevaron a la Avda del Samba a una comparsa legendaria y multipremiada.AL DORSO - Jhon Jorge junto a sus hijos [1]
Hoy, acuciado por una enfermedad que no parece darle tregua (cáncer), Jhon Jorge, lucha por seguir adelante para seguir viendo a su Estrella de pie y cuando termine este carnaval volver a empezar a desarmar y armar nuevamente los instrumentos pensando en el próximo que vendrá.
Carnavalero de corazón, carpintero, artesano, creador de la estatuilla del tan prestigioso premio Fausto de APC (Asociación de Profesionales de la Comunicación) que se entrega a aquellos salteños destacados por sus logros.
Pero por sobre todas las cosas, un gran padre, compañero y abuelo, al punto que sus hijos quisieron regalarle la posibilidad de que viera a su Estrella nuevamente brillar.

¿Viene de familia carnavalera?
“Sí, vengo de familia carnavalera. Yo desde los cuatro años salía en los carros (alegóricos) con mi padre en el carnaval, porque él hacía carros. Yo iba arriba y mi tío los manejaba. Somos diez hermanos y todos carnavaleros. Mi infancia la viví siempre en este barrio, en La Estrella, acá viví toda mi vida y sigo acá”.

¿Pero antes de la comparsa, pasó por una batucada?
“A los 14 años tuve una batucada, se llamaba Lonjas de Salto. Ahí había muchos mayores y como yo era más chico me dejaban de lado, hasta que fui más grande. Me acuerdo que competíamos con Made in Salto Nuevo, que era otra batucada fuerte. En ese entonces yo tocaba el bombo”.

¿Y cuándo aparece La Estrella?
“Con la batucada competimos hasta que yo cumplí los 21 años más o menos, después fue cuando salimos por primera vez en la comparsa. Carlos Ardaix me ayudó mucho, entonces salimos. También salían otras comparsas, Los Playeros y Arapeyanas de Termas de Arapey. Fueron más de treinta años y quince primeros premios. La primera vez que salimos le ganamos a Los Playeros que eran los que tenían más plumaje. Después con el tiempo salió La Salteñita, de Previale, pero Previale nunca ganó, siempre que salíamos nosotros, le ganábamos”.

¿Cómo fue ganar por primera vez y en su primer desfile?
“Fue muy bueno. Y la gente se entusiasmó. Ganar es un premio para el sacrificio de todo un año, porque el dinero que te dan no da para nada, no es nada comparado con tantos gastos que uno tiene y todo el tiempo que te lleva armar todo. Los premios son bajos”.

¿Con cuánto tiempo de anticipación comienzan a trabajar para el carnaval?
“Nosotros, para poder desfilar en este carnaval, empezamos en marzo del año pasado. Fue prácticamente todo un año entero de trabajo. Nos costó mucho más todo porque hacía tres años que no salíamos. Lo primero que hicimos fue buscar beneficios, tratar de conseguir la plata. La gente colabora lo necesario, porque no es fácil golpear las puertas cada fin de semana para que te ayuden. Por eso en marzo hay que arrancar también con el tema de las publicidades, bien temprano, porque después va gente de otra comparsa y se comprometen con ellos. Con cada publicidad podes pedir 500 pesos, más no te dan y con 500 pesos tenés tres plumas, no da para más nada. También usamos mucha silicona pero cada barrita sale seis pesos y no te da para nada tampoco. Este año quisimos comprar un traje hecho, para las chicas del cuerpo de baile y nos salía casi 50 mil pesos y de ahí para arriba. Entonces, no se puede. Además, no te fían. Por eso arrancamos a armar todo nosotros”.

¿Y usted trabajó todo el año para salir en este carnaval?
“Yo pasé casi todo el año armando los instrumentos y a veces en el primer ensayo se rompen. Ahora, cuando termine este carnaval vamos a tener que volver a desarmar, tirar todo lo que no sirve y armar de nuevo. Pero todo lo que se hizo este año es gracias a mis hijos porque yo no puedo salir por mi enfermedad. Fueron mis cuatro hijos y mi mujer que se pusieron más con todo esto. Ahora, estamos con ganas de ir a Arapey a desfilar, porque es lindo salir, pero eso nos trae más gastos todavía, hay que ir hasta allá”.

Es mucho trabajo el que se hace por sacar la comparsa a la calle solo por el sentimiento de verla desfilar porque, ¿ no hay una retribución económica significativa?
“Sí, es así, es mucho trabajo y sacrificio, es por el amor de ver la comparsa desfilar. A mi, me gusta todo el desarrollo, todo lo que pasa antes de salir. El bullicio que hay en la casa es impresionante, la gente entra y sale y yo ando ahí, con todos. Cuando yo voy afuera y estoy con ellos un rato, todos me aplauden. Entonces, la gente me ve bien y se pone contenta y eso me emociona. A la gente que es de la Estrella de corazón le pido que siga porque no queda otra que seguir y seguir y eso es lo que motiva. Por eso, tenemos que agradecer a los amigos que ayudan a sacar a La Estrella adelante”.

Este año no pudo estar presente, ¿la vio por la televisión, que sintió?
“La miré por la tele sí. ¡Ah, fue una gran felicidad! Estaba buena, quedó linda.

¿Y la gente, aplaude igual que antes?
“La gente aplaude sí, se mete en el desfile, pero el carnaval viene decayendo. Nosotros hacemos todo lo posible, lo que pasa que las murgas se ponen en contra de nosotros. Las murgas dicen que a ellos le pertenece el Parque (Harriague) pero la vez que se recaudó más y se juntó más gente en el Parque fue cuando estuvimos nosotros (las comparsas) también. Entonces, al Parque lo agarran las murgas y recaudan ellas nomás”.

¿Qué siente al saber que sus hijos hicieron todo esto por usted, por verlo feliz con La Estrella desfilando nuevamente?
“Estoy muy orgulloso, de mis hijos, de todos. Tengo cuatro hijos y nueve nietos. La idea es que yo pueda seguir porque todo el sacrificio que hicieron mis hijos para sacar la comparsa … (toma una pausa para tomar aliento y continuar hablando). Ellos lo hacen por mí (vuelve a tomar una pausa para seguir respirando). A mi me gusta todo lo que hacen mis hijos y mi familia, porque yo sin ellos no sería nada (entra en un emocionado y profundo llanto)”.