José Pedro Varela, a 170 años de su nacimiento

Un año más se cumple hoy del nacimiento de José Pedro Varela: Montevideo, 19 de marzo de 1845- 24 de octubre de 1879. Escritor, pensador, periodista, político, es considerado la figura superior de la Educación uruguaya.
Libros como “La educación del Pueblo”, de 1874 y “La legislación escolar”, de 1876, son obras fundamentales, donde Varela no solamente intentó demostrar la necesidad de una reforma escolar, sino también su plausibilidad. Para ello aportó datos estadísticos sobre la población del país, que manejó como argumentos de su tesis, siendo el primero en usar esta herramienta en la historia intelectual del Uruguay.
En marzo de 1876, bajo la dictadura de Latorre, asume la Dirección de la Instrucción Pública, cargo que ocupa hasta su muerte (por tuberculosis) ocurrida en 1879, cuando solo tenía 34 años de   edad y se encontraba en plena tarea reformista. Su hermano, Jacobo Varela, se encargó de continuar con su reforma educativa.
VARELA Y ALGUNAS
IDEAS SOBRE
CIVILIZACIÓN Y BARBARIE
En su libro “Pensamiento Uruguayo”, publicado en 2012, el Profesor Yamandú Acosta reflexiona sobre el pensamiento de José Pedro Varela, en varios temas, a partir de algunos párrafos suyos escritos en “La Revista Literaria”. Allí se detiene un momento para citar, comentar y analizar breves pasajes escritos por Varela respecto al tema Civilización y Barbarie. Esto escribe:
La tensión entre civilización y barbarie, en la lógica por la que la afirmación de la civilización supone la negación de la barbarie, impregna el espíritu de los escritos de Varela en La Revista Literaria.
El sujeto histórico de la barbarie sudamericana son los gauchos: “Políticamente considerados, los gauchos son elementos disolventes. Debido a ellos, elemento bárbaro siempre pronto para todo lo que sea violar los derechos y la justicia y a la merced del primero que quiera agitarlo, es que se han sucedido continuamente entre nosotros, esos motines, entre los que se cuentan algunas verdaderas revoluciones, pero que en su mayor parte han sido una imitación de las saturnales políticas de la República Romana”. El origen de ese sujeto está en el mestizaje entre indios y españoles: “Los gauchos, cuya raza, si es que como tal podemos clasificarla, es una mezcla de la raza india y de la de los conquistadores, han tomado de la primera su haraganería, sus hábitos salvajes, su crasa ignorancia: y de la segunda, el orgullo infatuado, el servilismo bajo las apariencias de la independencia y el horror al trabajo, que ennoblece la criatura y fortifica en el hombre las sanas ideas”. La presencia de España en América, además de aportar a la creación de este sujeto a través del mestizaje, proporciona las condiciones de su afirmación y perpetuación, por su condición de modelo cultural retardatario: “Aún hoy, después de 50 años de civilización y progreso (nosotros contamos la época de nuestra civilización, desde la de nuestra emancipación de la madre España, pues creemos que nuestro progreso estriba principalmente, en irnos desprendiendo de las ideas y de los hábitos de los españoles); aún hoy, millares de gauchos pasan su vida en la ociosidad, que, como se ha dicho siempre, es fuente de todos los vicios y de todos los males” (Varela, J.P., 1865:206).
Frente al ethos retardatario del modelo cultural español que perpetúa la barbarie, el ethos progresista del modelo cultural sajón que desde los Estados Unidos de América promueve la civilización: “Herencia fatal de la España y resultado natural del catolicismo, somos enemigos de las innovaciones, y solo lentamente, empujados por la corriente irresistible del progreso y con paso tembloroso, es que seguimos los ejemplos, los grandes ejemplos que nos da la gran República del Norte. Nunca seremos un gran pueblo, concluiremos con un publicista argentino, mientras que la raza sajona, la raza del porvenir, no venga a dar vida al continente sudamericano, que muere con la raza latina, raza gastada por dieciocho siglos de dominación. Afortunadamente, lo decimos llenos de esperanzas, las ideas de la raza sajona empiezan a cundir. Al tirano, que se llama en Francia Napoleón, en España las preocupaciones, entre nosotros el Estado, va sustituyendo el individuo. Bien pronto las repúblicas sudamericanas, fecundadas por la verdadera democracia y abandonando todas sus viejas tradiciones, serán dignas émulas de la gran República del Norte” (Varela, J.P., 1865: 486).  Las notas constitutivas del ethos del proyecto civilizador o modernizador, incluyendo el neobovarismo anotado por Leopoldo Zea (Zea, L., 1978: 15-26 y 244-268) de negar lo que somos y pretender rehacernos según un presente extraño, se manifiesta la verdad del americanismo preconizado por Varela en la línea del proyecto que representa: es el americanismo en el que la gran República del Norte” es el modelo y “la raza sajona” que la hegemoniza, es “la raza del porvenir”.
Extraído de: “Pensamiento Uruguayo-Estudios latinoamericanos de historia de las ideas y filosofía de la práctica”
(Ed. Nordan-Comunidad, Montevideo, 2012). Autor: Yamandú Acosta, Profesor de Filosofía y Magister en Ciencias Humanas-Estudios Latinoamericanos. En este libro, Acosta se detiene además en el estudio de estos pensadores: Pedro Figari, Domingo Arena, José Enrique Rodó, Carlos Vaz Ferreira, Emilio Frugoni, Arturo Ardao, Mario Sambarino, Lucia Sala y José Luis Rebellato.
Un año más se cumple hoy del nacimiento de José Pedro Varela: Montevideo, 19 de marzo de 1845- 24 de octubre de 1879. Escritor, pensador, periodista, político, es considerado la figura superior de la Educación uruguaya.
Libros como “La educación del Pueblo”, de 1874 y “La legislación escolar”, de 1876, son obras fundamentales, donde Varela noVarelasolamente intentó demostrar la necesidad de una reforma escolar, sino también su plausibilidad. Para ello aportó datos estadísticos sobre la población del país, que manejó como argumentos de su tesis, siendo el primero en usar esta herramienta en la historia intelectual del Uruguay.
En marzo de 1876, bajo la dictadura de Latorre, asume la Dirección de la Instrucción Pública, cargo que ocupa hasta su muerte (por tuberculosis) ocurrida en 1879, cuando solo tenía 34 años de   edad y se encontraba en plena tarea reformista. Su hermano, Jacobo Varela, se encargó de continuar con su reforma educativa.
VARELA Y ALGUNAS IDEAS SOBRE CIVILIZACIÓN Y BARBARIE
En su libro “Pensamiento Uruguayo”, publicado en 2012, el Profesor Yamandú Acosta reflexiona sobre el pensamiento de José Pedro Varela, en varios temas, a partir de algunos párrafos suyos escritos en “La Revista Literaria”. Allí se detiene un momento para citar, comentar y analizar breves pasajes escritos por Varela respecto al tema Civilización y Barbarie. Esto escribe:
La tensión entre civilización y barbarie, en la lógica por la que la afirmación de la civilización supone la negación de la barbarie, impregna el espíritu de los escritos de Varela en La Revista Literaria.
El sujeto histórico de la barbarie sudamericana son los gauchos: “Políticamente considerados, los gauchos son elementos disolventes. Debido a ellos, elemento bárbaro siempre pronto para todo lo que sea violar los derechos y la justicia y a la merced del primero que quiera agitarlo, es que se han sucedido continuamente entre nosotros, esos motines, entre los que se cuentan algunas verdaderas revoluciones, pero que en su mayor parte han sido una imitación de las saturnales políticas de la República Romana”. El origen de ese sujeto está en el mestizaje entre indios y españoles: “Los gauchos, cuya raza, si es que como tal podemos clasificarla, es una mezcla de la raza india y de la de los conquistadores, han tomado de la primera su haraganería, sus hábitos salvajes, su crasa ignorancia: y de la segunda, el orgullo infatuado, el servilismo bajo las apariencias de la independencia y el horror al trabajo, que ennoblece la criatura y fortifica en el hombre las sanas ideas”. La presencia de España en América, además de aportar a la creación de este sujeto a través del mestizaje, proporciona las condiciones de su afirmación y perpetuación, por su condición de modelo cultural retardatario: “Aún hoy, después de 50 años de civilización y progreso (nosotros contamos la época de nuestra civilización, desde la de nuestra emancipación de la madre España, pues creemos que nuestro progreso estriba principalmente, en irnos desprendiendo de las ideas y de los hábitos de los españoles); aún hoy, millares de gauchos pasan su vida en la ociosidad, que, como se ha dicho siempre, es fuente de todos los vicios y de todos los males” (Varela, J.P., 1865:206).
Frente al ethos retardatario del modelo cultural español que perpetúa la barbarie, el ethos progresista del modelo cultural sajón que desde los Estados Unidos de América promueve la civilización: “Herencia fatal de la España y resultado natural del catolicismo, somos enemigos de las innovaciones, y solo lentamente, empujados por la corriente irresistible del progreso y con paso tembloroso, es que seguimos los ejemplos, los grandes ejemplos que nos da la gran República del Norte. Nunca seremos un gran pueblo, concluiremos con un publicista argentino, mientras que la raza sajona, la raza del porvenir, no venga a dar vida al continente sudamericano, que muere con la raza latina, raza gastada por dieciocho siglos de dominación. Afortunadamente, lo decimos llenos de esperanzas, las ideas de la raza sajona empiezan a cundir. Al tirano, que se llama en Francia Napoleón, en España las preocupaciones, entre nosotros el Estado, va sustituyendo el individuo. Bien pronto las repúblicas sudamericanas, fecundadas por la verdadera democracia y abandonando todas sus viejas tradiciones, serán dignas émulas de la gran República del Norte” (Varela, J.P., 1865: 486).  Las notas constitutivas del ethos del proyecto civilizador o modernizador, incluyendo el neobovarismo anotado por Leopoldo Zea (Zea, L., 1978: 15-26 y 244-268) de negar lo que somos y pretender rehacernos según un presente extraño, se manifiesta la verdad del americanismo preconizado por Varela en la línea del proyecto que representa: es el americanismo en el que la gran República del Norte” es el modelo y “la raza sajona” que la hegemoniza, es “la raza del porvenir”.
Extraído de: “Pensamiento Uruguayo-Estudios latinoamericanos de historia de las ideas y filosofía de la práctica”
(Ed. Nordan-Comunidad, Montevideo, 2012). Autor: Yamandú Acosta, Profesor de Filosofía y Magister en Ciencias Humanas-Estudios Latinoamericanos. En este libro, Acosta se detiene además en el estudio de estos pensadores: Pedro Figari, Domingo Arena, José Enrique Rodó, Carlos Vaz Ferreira, Emilio Frugoni, Arturo Ardao, Mario Sambarino, Lucia Sala y José Luis Rebellato.