Juan Carlos Ferreira habla de “joyas” y “maravillas” de la arquitectura de Salto que no siempre sabemos observar

En especial son quienes visitan Salto, los que más admiran la valiosa arquitectura de la ciudad. Los salteños, quizás por la rutina de transitarla a diario, no solemos detenernos en su observación y, por ende, a valorarla en su justa medida. Sobre este tema dialogamos en forma extendida con el Arq. Juan Carlos Ferreira, diálogo del que hemos cultura1extraído algunos pasajes. Para comenzar, Ferreira insiste con que hay algunos nombres de notable importancia para el desarrollo de nuestra arquitectura: los de Armando I. Barbieri, Antonio Invernizzi, Lucas Gaffré, Rodríguez Musmanno… aunque sostiene que “si tengo que elegir dos nombres, son Antonio Invernizzi y Armando I. Barbieri”. Explica asimismo que hay “dos períodos clave: el de los maestros constructores italianos y primeros arquitectos e ingenieros, en la segunda mitad del S. XIX, y comienzos del XX, y el de los arquitectos que introdujeron la Modernidad, en las décadas de los 30 a los 60”. Respecto a Barbieri, Ferreira entiende que, lamentablemente, la trascendente faceta del dirigente político opacó la del brillante arquitecto que fue. En cuanto a Antonio Invernizzi, es enfático al sostener que Salto debería reconocerlo mucho más que lo que implica tener una calle que lleva su nombre. Barbieri, el vanguardista: “Calle Uruguay está llena de obras de Armando Barbieri, que las reconocemos por las curvas, por la presencia de los planos curvos, que no es muy frecuente. Por ejemplo el edificio de Uruguay y Amorín, donde actualmente funciona Office 2000; por ejemplo el de Uruguay esquina Paseo España (ingreso al Mercado 18 de Julio) donde era la vieja Casa Roche; pero a unos pocos metros de allí, hay otra obra de Barbieri pero en un lenguaje totalmente distinto: una vivienda que creo que era de la familia Fletcher, a la altura del 10, que es Art Deco ¡y es de Barbieri! ¡Quiere decir que Barbieri estuvo en sintonía no con uno, sino con dos de los lenguajes  de vanguardia de Europa! También, otro ejemplo de obra de Barbieri está en Uruguay y Treinta y Tres, la vieja zapatería Iurato, y hay muchas más en calle Uruguay… Hay además viviendas hechas por Barbieri, pero no fue el único, sí fue, digamos, quien introduce la modernidad en Salto”. Algunas “maravillas” de Pancho Lucas : “Muy poco después aparece la figura del arquitecto Fernando Lucas Gaffré, el querido profesor “Pancho” Lucas, que tiene un conjunto de viviendas excepcional en la esquina noroeste de Artigas y Lavalleja, es una maravilla ese conjunto, y a la vuelta de esa maravilla está una obra que hizo después Pancho Lucas junto al arquitecto Peirano, que es una joya de la arquitectura y que es el colegio Salesianos, que está nada menos que al lado del Ateneo… Entonces es cierto cuando se dice que acá tenemos una arquitectura de elevadísimo nivel”. Rodríguez Musmanno inspirado en Le Corbusier: “Hay en Salto ejemplos de conjuntos de viviendas también excepcionales, como el barrio San Martín. Y antes, las viviendas de las cooperativas del barrio Progreso, en la ruta, que son del arquitecto Rodríguez Musmanno, obra inspirada sin dudas en los postulados de Le Corbusier del volumen levantado sobre pilotis dejando el terreno libre, y que tiene un salón comunal con un mural excepcional de quien se define a sí mismo justamente como artista plástico-arquitecto (Rodríguez Musmanno)”.  La “arquitectura de la pobreza”: “Y yo creo que hay también un lugar, por lo menos en mi opinión, de una arquitectura que podría llamarse “arquitectura de la pobreza”, que como dice Mariano Arana, no debe ser la “pobreza de la arquitectura”, es una casita como las que describe el poeta Líber Falco (“ranchos de lata por fuera y por dentro de madera”), es en el Cerro, República Argentina cerca de 6 de Abril, mirando hacia el oeste, que es una maravilla desde el punto de vista de la arquitectura. Quien la hizo, quizás un albañil, porque es un ejemplo de lo que bien se llama “arquitectura sin arquitectos”, dispuso su casa bajo una sombra frondosa de árboles, con una galería al norte, que debe sentir mucho menos que otras casas los rigores de nuestro verano. Pero claro, son construcciones que no tienen prensa”. Lo que pasó después de aquellos grandes creadores: “El hecho es que ellos (Barbieri, Invernizzi…) trasladaron a nuestra ciudad, con tremenda sabiduría, características de la arquitectura europea. Y quiero también destacar la presencia del Estado en esa época: Palacio de Oficinas Públicas, el Hotel Salto… Hay también obras que empezaron como emprendimientos privados, como los ferrocarriles, que nos dieron las dos estaciones: la Noroeste y la Midland. ¡Qué dolor da ver la estación Midland hoy!, cerrada, muriéndose, cuando es una parte fundamental de la historia de nuestro país. ¿Y qué pasó después? Bueno, cuando se asentó el movimiento moderno, es que aparecieron por ejemplo muchas viviendas en Arenitas Blancas, que son verdaderas joyitas. Eso fue de los mejores momentos de nuestra arquitectura, momentos en que se dieron sustituciones absolutamente imprescindibles para la ciudad, como el caso de la Jefatura de Policía, cuyo viejo edificio, que hoy la mayoría conocemos únicamente por fotos, pasó a tener el nuevo y maravilloso edificio que tiene hoy”.