Jubilado fue estafado: sacó un préstamo y le dio $18.000 a una desconocida.

Jubilado fue estafado: sacó un préstamo y le dio $18.000 a una desconocida.

La capacidad de asombro no tiene límites en la crónica policial, donde los estafadores están a la orden del día e inventan cualquier historia con tal de captar la atención de las incrédulas víctimas.

En esta oportunidad, quien cayó en la telaraña dialéctica de estos delincuentes de «guante blanco» fue un jubilado de 75 años, quien luego de ser engatusado por una dama, terminó dándole 18.000 pesos producto de un préstamo que ella misma le hizo solicitar.

La historia dio inicio a las 15 horas del miércoles pasado, cuando una mujer petisa, gordita, rubia, de pelo corto y ojos claros se bajó de un automóvil blanco en el barrio Vietnam y preguntó por el paradero de un señor del que apenas conocía el apellido. El hombre en cuestión vivía a unas pocas cuadras de allí, por lo que la mujer no tardó mucho en dar con la persona buscada.

La dama le manifestó al septuagenario que era funcionaria del Ministerio de Desarrollo Social (Mides) y que había ido a ofrecerle un préstamo del Banco de Previsión Social (BPS), dado que ella misma había sido autorizada a ser la garantía del crédito. Pero había una condición: el hombre debía darle $10.000 a la propia mujer, quien se comprometía a devolver ese dinero pagando las cuotas del préstamo. El jubilado accedió de inmediato a realizar el negocio propuesto, por lo que subió al auto blanco, siendo conducido a las oficinas del BPS.

La fémina que hizo el trabajo de convencimiento no se separó en ningún momento del hombre, ni siquiera cuando este sacó número y esperó su turno en el propio BPS. A los pocos minutos, una funcionaria atendió al septuagenario y le dijo que podía retirar un máximo de 20.000 pesos de préstamo y que dicho dinero se lo dispensarían a través de una red de cobranza del centro de la ciudad.

La estafadora, obviamente, acompañó al jubilado a dicho lugar, donde éste firmó el consentimiento a efectivizar el crédito y en contrapartida le fue entregada la suma acordada. Acto seguido, el hombre le dio a su circunstancial compañera los $10.000 prometidos en su momento, pero no contenta con eso, la susodicha le exigió otros $8.000 y la víctima accedió al nuevo pedido, quedándose con apenas $2.000.

Para lograr su cometido, la mujer juró una y mil veces que se haría cargo de las cuotas del préstamo, pero al final el jubilado no supo más de ella, como podía imaginarse, por lo que realizó la denuncia correspondiente en la seccional 5a.

a capacidad de asombro no tiene límites en la crónica policial, donde los estafadores están a la orden del día e inventan cualquier historia con tal de captar la atención de las incrédulas víctimas.
En esta oportunidad, quien cayó en la telaraña dialéctica de estos delincuentes de «guante blanco» fue un jubilado de 75 años, quien luego de ser engatusado por una dama, terminó dándole 18.000 pesos producto de un préstamo que ella misma le hizo solicitar.
La historia dio inicio a las 15 horas del miércoles pasado, cuando una mujer petisa, gordita, rubia, de pelo corto y ojos claros se bajó de un automóvil blanco en el barrio Vietnam y preguntó por el paradero de un señor del que apenas conocía el apellido. El hombre en cuestión vivía a unas pocas cuadras de allí, por lo que la mujer no tardó mucho en dar con la persona buscada.
La dama le manifestó al septuagenario que era funcionaria del Ministerio de Desarrollo Social (Mides) y que había ido a ofrecerle un préstamo del Banco de Previsión Social (BPS), dado que ella misma había sido autorizada a ser la garantía del crédito. Pero había una condición: el hombre debía darle $10.000 a la propia mujer, quien se comprometía a devolver ese dinero pagando las cuotas del préstamo. El jubilado accedió de inmediato a realizar el negocio propuesto, por lo que subió al auto blanco, siendo conducido a las oficinas del BPS.
La fémina que hizo el trabajo de convencimiento no se separó en ningún momento del hombre, ni siquiera cuando este sacó número y esperó su turno en el propio BPS. A los pocos minutos, una funcionaria atendió al septuagenario y le dijo que podía retirar un máximo de 20.000 pesos de préstamo y que dicho dinero se lo dispensarían a través de una red de cobranza del centro de la ciudad.
La estafadora, obviamente, acompañó al jubilado a dicho lugar, donde éste firmó el consentimiento a efectivizar el crédito y en contrapartida le fue entregada la suma acordada. Acto seguido, el hombre le dio a su circunstancial compañera los $10.000 prometidos en su momento, pero no contenta con eso, la susodicha le exigió otros $8.000 y la víctima accedió al nuevo pedido, quedándose con apenas $2.000.
Para lograr su cometido, la mujer juró una y mil veces que se haría cargo de las cuotas del préstamo, pero al final el jubilado no supo más de ella, como podía imaginarse, por lo que realizó la denuncia correspondiente en la seccional 5a