La aventura de atreverse

La triple corona de Salto.
El reinado por tres. Campeón del Interior en Sub 15, Sub 18 y mayores. De cosechas y siembras. De alcanzados fines, como recompensa histórica.
En el caso de los mayores, desde 1979 no se producía una consagración como esta. A Salto le costó casi cuatro décadas, toparse cara a cara con la consagración.
No ha sido fácil el camino y menos el nacimiento. Es una aventura a la que no le debe faltar atrevimiento. Pero no la aventura que se disocia o aleja de la razón.
La aventura de volar. De proponer. De no seguir carreteando en medio de la chatura.
Establecer desde la Liga Salteña de Fútbol, una política de selección que sepa de defensores a ultranza, no es cosa menor. Esa búsqueda se puede ir fácilmente por la tangente, sino sabe de solidez en el guión, en la esencia misma y sobre todo, en descubrir el fin.
Este tiempo de Salto, el de la triple corona, responde a una combinación de factores. Pero sobre todo, a uno especial: Neutrales-Comisión de selección-Cuerpo Técnico.
Esas áreas lejos de ser independientes frente a determinados objetivos, ENLAZARON CONCEPTOS para caminar juntos. En tres nombres, potenciar la valoración colectiva: Luis Alberto Arreseigor-Rodolfo Galluzzo-Ramón Rivas.
Desde ellos, fueron bajando líneas para que el eco surgiese, en tanto en el plantel en lo posterior, fue ejecutando los principios claves de acción y reacción.
LAS COSAS POR SU NOMBRE
La triple corona no es consecuencia de heroicas y saludables intenciones. No creció en la raíz del tribunero «vamo’ arriba!». Lejos de eso y cerca, bien cerca, de un sentido de organización abarcador hasta el mínimo detalle. No se puede generar tantas recompensas en tan poco tiempo, si la improvisación es la que campea y gana por estafa.
Pero además, a este proceso lo sustentó asimismo UNA ECONOMÍA A FAVOR, si por ello se entiende no retacear dinero y volcarlo con inteligencia para jerarquizar cada área componente del ciclo.
Cuando Ramón Rivas fue apalabrado para convertirse en el Director Técnico, planteó este imperativo: atreverse a cambiar el estado de las cosas, a partir de conceptos monolíticos y no negociables. Rivas fue algo más o mucho más que el DT. A varios niveles, el inspirador de un recambio casi filosófico en la orientación del combinado.
UNA POTENCIA REAL
No solo la triple corona, es motivo de recompensa deportiva. Sino, importante también, en CÓMO SE LLEGA A LO QUE SE LLEGÓ y a partir de qué argumentos sustanciales.
Salto descubre ahora su condición de potencia en el fútbol del Interior. En la edición pasada, fue Vice Campeón. Ahora es Campeón. Pero el año pasado también, de la Confederación del Litoral Norte. Ligas como las de Paysandú, Artigas, Tacuarembó y Rivera, parecen lejanos opositores y no se trata de un convencimiento desde la soberbia argumental. Es así y punto.
Salto les ha sacado distancias en todos los frentes imaginables.
Desde la organización afuera, hasta la respuesta adentro. Salto, ofrece una imagen de coherencia real, donde no hay lugar para pinchaduras ocasionales. Si ello sucediese, sería bajarle en alguna medida el copete, al fin, tercamente buscado.
Se trata de valorar este nuevo tiempo, que además pretende echarle tierra a los sectarismos que nunca faltan o la vocación por dividir que suele alentarnos, desde alguna penuria intelectual.
Salto va estableciendo un pacto con el futuro. Para que no decline el objetivo de jerarquizar un fútbol que se viste de orgullo bien entendido. Desde ese atreverse en la partida, para que la aventura del crecimiento no deje de persistir.
Y además: prolongue el vuelo.







Recepción de Avisos Clasificados