La batalla comercial en el Pacífico acerca a Estados Unidos y Vietnam

La Casa Blanca recibe por primera vez a un líder comunista vietnamita.
Este año se cumple el 40 aniversario de la caída de Saigón y 20 de relaciones dipomáticas.
La política hace extraños compañeros de cama, y el dinero más. El último capítulo de la negociación a 12 bandas de un tratado de comercio en el Pacífico fue la visita a la Casa Blanca este martes de Nguyen Phu Trong, líder del Partido Comunista de Vietnam. Barack Obama se convierte en el primer presidente en recibir al cargo político con más poder en el pequeño país, a pesar de no formar parte del Gobierno. La visita, aparte de su carga emocional, se enmarca en el esfuerzo de Obama por acelerar las negociaciones del tratado de libre comercio del Pacífico (TPP).
Según la Casa Blanca, la reunión tenía tres temas sobre la mesa, comercio, cooperación en defensa y derechos humanos. En el plano comercial, EE UU quiere que países como Vietnam reduzcan su importación de productos textiles chinos para abrir mercado al textil norteamericano (una industria de 250.000 empleos y 20.000 millones de dólares) y mexicano. El objetivo final del TPP es lograr un acuerdo en la región que más crece del mundo en el que quede limitada la influencia económica de China. En el terreno militar Vietnam, como todo el sureste asiático y Japón, está también preocupado por la expansión marítima china. En el terreno estrictamente diplomático, Obama aceptó una invitación para visitar Vietnam.
Al final de la negociación

Tras vencer las resistencias de su propio partido en el Congreso, el presidente Barack Obama tiene autoridad para seguir negociando en secreto, pero apenas un año y medio para cerrar el acuerdo de libre comercio del Pacífico (TPP), un movimiento comercial estratégico a largo plazo en el que hay implicados 12 países de Asia y América, que componen el 40% del comercio mundial, y cuyo objetivo final es frenar el poder económico de China.

Negociadores de EE UU citados por el diario The New York Times creen que el acuerdo está al alcance de la mano y confían en que la próxima reunión, a finales de julio en Hawaii, sea la definitiva. De producirse un acuerdo, el Congreso podría votar para ratificarlo en diciembre, según los plazos legislativos.

Las negociaciones empezaron en 2008 con solo cuatro países. La importancia estratégica del acuerdo pronto quedó patente para toda la región. El comunista Vietnam se unió a las conversaciones en 2009 y el espaldarazo definitivo lo dio Japón, al sumarse en 2013.

La reunión con el presidente, a la que siguió un almuerzo con el vicepresidente Joe Biden, no solo deja una curiosa foto para la historia, sino también para la polémica. A Trong lo recibieron en Washington grupos de manifestantes pidiendo respeto a los derechos humanos en el país. La oposición republicana, que domina el Congreso que en último término debe aprobar el TPP, exigió que Obama hablara con Trong de derechos humanos. El presidente aseguró haberlo hecho. De la docena de países asiáticos y americanos implicados en el TPP, Vietnam es el que tiene un peor currículum en el respeto a los derechos humanos, una de las cuestiones que pesan también entre los demócratas para oponerse al tratado.