La candidatura de Ramón Soto surge en un contexto donde la polarización entre Lima y Fonticiella no era positiva para el FA

Andrés de la Iglesia es el montevideano que hace años se afincó en nuestra ciudad para ser el secretario de la Delegación Uruguaya de la CTM de Salto Grande, manteniendo además una activa militancia en su Partido Socialista, lo que lo llevó en este período a ser edil en la Junta Departamental, cargo al que acaba de renunciar para ser el compañero de fórmula a la Intendencia de Ramón Soto.
- ¿Cómo visualiza esta campaña a menos de dos meses de la elección?
- Si la comparara con la anterior, porque es lo que se suele hacer, la veo que entra mucho más lenta. Es decir, creo que la anterior de 2010 a los sesenta días había mucho más movimiento, al menos en la calle. Tengo la sensación de que se va a empezar a armar después, en el mes de abril.
- ¿A quién beneficia ese enfriamiento de la campaña?
- La ley establece que hay un período, no recuerdo bien si son treinta días para empezar. También creo que hay un tema económico, pasa que para sostener una campaña de largo aliento hay que tener muchos recursos económicos. Además, los partidos están siendo auditados por el Estado y por la propia sociedad, y tienen para manejar ciertos fondos que comprobarlos y eso hace que disminuya la cantidad de dinero que hay en campaña. Entonces, la campaña se concentra en lo que fundamentalmente es la prensa televisiva y la prensa escrita como para dejar la imagen fijada en la población, ojo que eso es puro marketing.
- Me refería al enfriamiento de la campaña en cuanto al votante.
- Me parece que uno puede tener ventaja tal vez si está más tiempo presente, pero creo que está demostrado que la población funciona bajo ciertos aspectos que no son necesariamente mucha o poca propaganda durante más o menos tiempo. Lo que llamo “nivel de maduración social” genera que la gente tome decisiones en función de parámetros más diferentes.
- De todas formas, ya se ve en los medios a candidatos a intendente con su publicidad electoral.
- Sí, sí. Creo que la ley establece claramente “campaña” en el sentido estricto de “fulano intendente”, pero no que se publiciten actividades u opiniones que uno puede llegar a decir que no son parte de la campaña, pero que en definitiva, no son otra cosa que piruetas a la ley. Yo pienso que sí, que son parte de la campaña de todos modos, lo que me parece además que es legítimo y que en ese debate cada cual saca agua para su molino.
- El FA acaba de terminar de aprobar su programa único de gobierno, ¿cuáles serían sus aristas centrales?
- Pienso que al menos tiene un signo o rastro significativo que es el desarrollo social de la población, ahí hay un aspecto que uno puede ser muy general. Hay acciones muy concretas respecto de los procesos y de aplicación de la nueva ley de descentralización, y –lo voy a decir en términos más ideológicos- de acercar cada vez más la sociedad civil a las decisiones políticas. Eso lleva a que, en definitiva, en los municipios se tenga mayor independencia en el manejo de los fondos, se tenga capacidad para crear acciones en la sociedad directamente desde los municipios, creo que ese es uno de los rasgos centrales del programa del FA. Más allá que tiene una serie de factores o de elementos, como por ejemplo, en el tema de turismo una parte bastante extensa, profunda, creo que ese es el rasgo más central.
- Hay quejas por la falta de debates de ideas y propuestas prefiriéndose por la confrontación entre adherentes de ambos lados, lo que marca una polarización entre el FA y el Partido Colorado. Esa violencia que se ve en las redes sociales y en algunos medios, ¿le hace bien a esta campaña?
- No soy adicto a las redes sociales, de hecho, ni la rechazo ni la condeno. Lo que creo es que el contacto con la gente y el debate a nivel público tienen un valor distinto que el debate con equis cantidad de caracteres. Entonces, ese debate político e ideológico a nivel público permite una confrontación de ideas donde uno tiene que argumentar, y no solo en 144 caracteres (como en twitter). Tiene que argumentar, como la ciencia, cuanto más nivel de argumento tiene, más capacidad tiene de convertirse en ley.
Con la candidatura de Ramón Soto, empezamos una etapa en la cual planteamos grandes temas acerca de la proyección, no de cinco años sino pensando en el Salto 2030 o 2040, es decir, veinte o treinta años hacia adelante, para saber dónde vamos a estar y como diseñamos hoy ese Departamento que va a ocurrir dentro de treinta o de cuarenta años. Por eso, empezaremos seguramente a fines de mes, con una serie de propuestas complementarias a la propuesta del programa único de gobierno del Frente, que van a ser la diferencia en el debate político.
- ¿Qué tanto incidirá la situación financiera de la Intendencia llegado el momento de tratar de plasmar en acciones el programa de gobierno del FA en caso de ganar las elecciones?
- Sí, hay que atender lo urgente sin perder lo importante. Sobre la situación financiera de la Intendencia, cuando uno dice déficit, se refiere a que está gastando más que lo que está entrando. Es decir, no significa solo deuda, a veces uno confunde una cosa con otra. O sea, está entrando menos dinero del que preveía o estoy gastando más. En ese sentido, hay que hacer un plan de austeridad, que debe empezar por los propios directores. Pero también, y sobre esto he insistido, no ha habido forma de negar que el déficit se produzca fuertemente por un peso demasiado excesivo de la cantidad de gente que ingresó, por lo que habrá que hacer un análisis junto con el sindicato de cómo adecuar a esa gente, qué contratos son necesarios y cuáles no lo son.
- En algún momento de esta Administración, el sindicato sostuvo que conquistó logros históricos, como por ejemplo, la mejora escalafonaria, extensiones horarias, horas extras, aumento salarial, lo que ha hecho incrementar el Rubro 0 (salario más beneficios sociales) en la Intendencia. ¿Esto también sería revisado en un gobierno del Frente Amplio?
- No, las conquistas generadas por los trabajadores hay que respetarlas. Personalmente soy un tipo que se niega a las horas extras, me parece que son suficientes ocho horas de trabajo para estar afuera de la casa como para agregarle al trabajador todavía horas extras. Naturalmente, a veces el trabajador hace con las horas extras un ingreso que después estructura su economía en función de eso, por lo que habrá que ir haciendo paulatinamente algo porque para nosotros las horas extras no deberían existir y pienso que los trabajadores están de acuerdo con esto. Lo que hay que buscar es la forma en que se mejore un poco las condiciones y los ingresos en función de las capacidades que la propia Intendencia tenga.
Para nosotros va a ser importante integrar a los trabajadores en lo que son los planes estratégicos de gestión. Si los trabajadores y demás actores sociales están de acuerdo con los proyectos estratégicos, no será un cogobierno pero se convierten en aliados imprescindibles a la hora de llevar adelante una propuesta política que tenga sustento.
- ¿Sería algo distinto a lo que pasó en el gobierno del FA anterior donde las reuniones con el sindicato tenían versiones taquigráficas por falta de confianza entre quienes participaban de las mismas, donde además el gremio denunciaba la existencia de “contratos chatarra”?
- Supongo que en aquel momento había una situación muy fuerte de regularidades de contratos que no estaban adecuadamente establecidos que se habían logrado en un momento determinado en administraciones anteriores que el gobierno del Frente tuvo que regularizar. Ahora, yo creo que nos debemos sentar con el sindicato y pensar, en primera instancia, la situación financiera de la Intendencia y cuáles son los planes que el gobierno, en ese caso el Ejecutivo, plantea para salir. Si ello implica, de alguna manera, aspectos de los trabajadores, vamos a tratar de buscar que las mejoras salariales se acomoden a las capacidades que la Intendencia tenga para ir saliendo de ese déficit. Pienso que es un  déficit que uno puede manejar en un proceso de cinco años y volver a una situación de estabilidad.
- Usted mencionó estar en contra de las horas extras, pero hay sectores de la Intendencia donde los trabajadores tienen un sobresueldo, caso de recolección, donde hay quienes ganan más en horas extras que por su sueldo, por lo que parecería complicado suprimirlas.
- Si, tal vez. Si puedo hacer –y esto lo digo de mi cuenta- que trabajen menos horas cuya productividad sea mayor, teniendo además un volumen de personal mayor al que tenía, o sea, gente que está trabajando en un lado poder trasladarla y tratar que el trabajador, con el mismo salario, pueda tener menos horas de trabajo, que es bastante complicado como el de recolección, y poder cubrir con eso otras situaciones. Es cierto que con esto no le soluciono el problema económico, pero mejoro su salud trabajando menos horas por el mismo salario. Creo que son alternativas que podemos sentarnos con el sindicato en algunos casos, no en general, poder analizar y hacer una reducción horaria con el cumplimiento de las funciones que digo siempre, inherentes, o sea que si no las hace la Intendencia, no las puede hacer nadie.
- Cuando entrevistamos a Ramón Soto nos dijo que en caso de ganar las elecciones no pensaba mudarse a la ciudad, manteniendo su domicilio en Rincón de Valentín. ¿Cómo sería un gobierno así?
- Me parece muy valiente que lo diga, porque eso habla de la autenticidad. No voy a dejar de llamarme como me llamo o a cambiar mi estilo por ser candidato. Creo que Ramón es genuino, él decidió irse al área rural y allá va a vivir. Implica que para su vida social, familiar y eso, 160 kilómetros todos los días… bueno, si él tomó esa decisión, yo lo voy a apoyar. Lo que rompemos es esa figura de que el intendente es imprescindible, hay un equipo de trabajo donde algunos tendremos un peso mayor o menor, de distinta responsabilidad y dependerá de ese equipo que permita que si Soto quiere vivir en Valentín, viva en Valentín y se esfume todos los días o pueda venir un día por medio, pero que las tareas deben cumplirse, y eso va a ser responsabilidad del equipo.
- Este jueves viene a Salto el expresidente Mujica, lo que significaría un espaldarazo a la campaña de Soto que parece ser la más retraída a las otras dos del FA.
- La candidatura de Ramón Soto surge dentro de un contexto donde había cierta polarización que a mi juicio, y de algunos grupos del FA que apoyamos la candidatura de Soto, entendimos que no era positivo para el FA…
- ¿Polarización entre Fonticiella y Lima?
- Esa polarización… por eso fue importante crear una candidatura con las características personales de Ramón Soto, sumado a esta idea de proyección a largo plazo donde tenemos que comenzar a sentar las bases del Departamento que vamos a tener.
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Andrés de la Iglesia es el montevideano que hace años se afincó en nuestra ciudad para ser el secretario de la Delegación Uruguaya de la CTM de Salto Grande, manteniendo además una activa militancia en su Partido Socialista, lo que lo llevó en este período a ser edil en la Junta Departamental, cargo al que acaba de renunciar para ser el compañero de fórmula a la Intendencia de Ramón Soto.

- ¿Cómo visualiza esta campaña a menos de dos meses de la elección?

– Si la comparara con la anterior, porque es lo que se suele hacer, la veo que entra mucho más lenta. Es decir, creo que la anterior de

Perfil de Andrés  de la Iglesia - Tiene tres hijos. De chiquito quería ser agricultor, aunque más tarde quiso ser veterinario. Comenzó a trabajar a los 11 años como lustrador de zapatos en el Hotel Victoria Plaza de Montevideo. ¿Una asignatura pendiente?  Ir a China.  ¿Una comida?  “Como cualquier cosa que se mueva”.  ¿Un libro?  “Mi planta de naranja lima” de Jose Mauro de Vasconcelos y “La Danza de Shiva” de Juan Grompone.  ¿Una película?  Tres. “La Misión”, “El crimen de Cuenca” y “En nombre de la rosa”.

Perfil de Andrés de la Iglesia - Tiene tres hijos. De chiquito quería ser agricultor, aunque más tarde quiso ser veterinario. Comenzó a trabajar a los 11 años como lustrador de zapatos en el Hotel Victoria Plaza de Montevideo. ¿Una asignatura pendiente? Ir a China. ¿Una comida? “Como cualquier cosa que se mueva”. ¿Un libro? “Mi planta de naranja lima” de Jose Mauro de Vasconcelos y “La Danza de Shiva” de Juan Grompone. ¿Una película? Tres. “La Misión”, “El crimen de Cuenca” y “En nombre de la rosa”.

2010 a los sesenta días había mucho más movimiento, al menos en la calle. Tengo la sensación de que se va a empezar a armar después, en el mes de abril.

- ¿A quién beneficia ese enfriamiento de la campaña?

– La ley establece que hay un período, no recuerdo bien si son treinta días para empezar. También creo que hay un tema económico, pasa que para sostener una campaña de largo aliento hay que tener muchos recursos económicos. Además, los partidos están siendo auditados por el Estado y por la propia sociedad, y tienen para manejar ciertos fondos que comprobarlos y eso hace que disminuya la cantidad de dinero que hay en campaña. Entonces, la campaña se concentra en lo que fundamentalmente es la prensa televisiva y la prensa escrita como para dejar la imagen fijada en la población, ojo que eso es puro marketing.

- Me refería al enfriamiento de la campaña en cuanto al votante.

– Me parece que uno puede tener ventaja tal vez si está más tiempo presente, pero creo que está demostrado que la población funciona bajo ciertos aspectos que no son necesariamente mucha o poca propaganda durante más o menos tiempo. Lo que llamo “nivel de maduración social” genera que la gente tome decisiones en función de parámetros más diferentes.

- De todas formas, ya se ve en los medios a candidatos a intendente con su publicidad electoral.

– Sí, sí. Creo que la ley establece claramente “campaña” en el sentido estricto de “fulano intendente”, pero no que se publiciten actividades u opiniones que uno puede llegar a decir que no son parte de la campaña, pero que en definitiva, no son otra cosa que piruetas a la ley. Yo pienso que sí, que son parte de la campaña de todos modos, lo que me parece además que es legítimo y que en ese debate cada cual saca agua para su molino.

- El FA acaba de terminar de aprobar su programa único de gobierno, ¿cuáles serían sus aristas centrales?

– Pienso que al menos tiene un signo o rastro significativo que es el desarrollo social de la población, ahí hay un aspecto que uno puede ser muy general. Hay acciones muy concretas respecto de los procesos y de aplicación de la nueva ley de descentralización, y –lo voy a decir en términos más ideológicos- de acercar cada vez más la sociedad civil a las decisiones políticas. Eso lleva a que, en definitiva, en los municipios se tenga mayor independencia en el manejo de los fondos, se tenga capacidad para crear acciones en la sociedad directamente desde los municipios, creo que ese es uno de los rasgos centrales del programa del FA. Más allá que tiene una serie de factores o de elementos, como por ejemplo, en el tema de turismo una parte bastante extensa, profunda, creo que ese es el rasgo más central.

- Hay quejas por la falta de debates de ideas y propuestas prefiriéndose por la confrontación entre adherentes de ambos lados, lo que marca una polarización entre el FA y el Partido Colorado. Esa violencia que se ve en las redes sociales y en algunos medios, ¿le hace bien a esta campaña?

– No soy adicto a las redes sociales, de hecho, ni la rechazo ni la condeno. Lo que creo es que el contacto con la gente y el debate a nivel público tienen un valor distinto que el debate con equis cantidad de caracteres. Entonces, ese debate político e ideológico a nivel público permite una confrontación de ideas donde uno tiene que argumentar, y no solo en 144 caracteres (como en twitter). Tiene que argumentar, como la ciencia, cuanto más nivel de argumento tiene, más capacidad tiene de convertirse en ley.

Con la candidatura de Ramón Soto, empezamos una etapa en la cual planteamos grandes temas acerca de la proyección, no de cinco años sino pensando en el Salto 2030 o 2040, es decir, veinte o treinta años hacia adelante, para saber dónde vamos a estar y como diseñamos hoy ese Departamento que va a ocurrir dentro de treinta o de cuarenta años. Por eso, empezaremos seguramente a fines de mes, con una serie de propuestas complementarias a la propuesta del programa único de gobierno del Frente, que van a ser la diferencia en el debate político.

- ¿Qué tanto incidirá la situación financiera de la Intendencia llegado el momento de tratar de plasmar en acciones el programa de gobierno del FA en caso de ganar las elecciones?

– Sí, hay que atender lo urgente sin perder lo importante. Sobre la situación financiera de la Intendencia, cuando uno dice déficit, se refiere a que está gastando más que lo que está entrando. Es decir, no significa solo deuda, a veces uno confunde una cosa con otra. O sea, está entrando menos dinero del que preveía o estoy gastando más. En ese sentido, hay que hacer un plan de austeridad, que debe empezar por los propios directores. Pero también, y sobre esto he insistido, no ha habido forma de negar que el déficit se produzca fuertemente por un peso demasiado excesivo de la cantidad de gente que ingresó, por lo que habrá que hacer un análisis junto con el sindicato de cómo adecuar a esa gente, qué contratos son necesarios y cuáles no lo son.

- En algún momento de esta Administración, el sindicato sostuvo que conquistó logros históricos, como por ejemplo, la mejora escalafonaria, extensiones horarias, horas extras, aumento salarial, lo que ha hecho incrementar el Rubro 0 (salario más beneficios sociales) en la Intendencia. ¿Esto también sería revisado en un gobierno del Frente Amplio?

– No, las conquistas generadas por los trabajadores hay que respetarlas. Personalmente soy un tipo que se niega a las horas extras, me parece que son suficientes ocho horas de trabajo para estar afuera de la casa como para agregarle al trabajador todavía horas extras. Naturalmente, a veces el trabajador hace con las horas extras un ingreso que después estructura su economía en función de eso, por lo que habrá que ir haciendo paulatinamente algo porque para nosotros las horas extras no deberían existir y pienso que los trabajadores están de acuerdo con esto. Lo que hay que buscar es la forma en que se mejore un poco las condiciones y los ingresos en función de las capacidades que la propia Intendencia tenga.

Para nosotros va a ser importante integrar a los trabajadores en lo que son los planes estratégicos de gestión. Si los trabajadores y demás actores sociales están de acuerdo con los proyectos estratégicos, no será un cogobierno pero se convierten en aliados imprescindibles a la hora de llevar adelante una propuesta política que tenga sustento.

- ¿Sería algo distinto a lo que pasó en el gobierno del FA anterior donde las reuniones con el sindicato tenían versiones taquigráficas por falta de confianza entre quienes participaban de las mismas, donde además el gremio denunciaba la existencia de “contratos chatarra”?

– Supongo que en aquel momento había una situación muy fuerte de regularidades de contratos que no estaban adecuadamente establecidos que se habían logrado en un momento determinado en administraciones anteriores que el gobierno del Frente tuvo que regularizar. Ahora, yo creo que nos debemos sentar con el sindicato y pensar, en primera instancia, la situación financiera de la Intendencia y cuáles son los planes que el gobierno, en ese caso el Ejecutivo, plantea para salir. Si ello implica, de alguna manera, aspectos de los trabajadores, vamos a tratar de buscar que las mejoras salariales se acomoden a las capacidades que la Intendencia tenga para ir saliendo de ese déficit. Pienso que es un  déficit que uno puede manejar en un proceso de cinco años y volver a una situación de estabilidad.

- Usted mencionó estar en contra de las horas extras, pero hay sectores de la Intendencia donde los trabajadores tienen un sobresueldo, caso de recolección, donde hay quienes ganan más en horas extras que por su sueldo, por lo que parecería complicado suprimirlas.

– Si, tal vez. Si puedo hacer –y esto lo digo de mi cuenta- que trabajen menos horas cuya productividad sea mayor, teniendo además un volumen de personal mayor al que tenía, o sea, gente que está trabajando en un lado poder trasladarla y tratar que el trabajador, con el mismo salario, pueda tener menos horas de trabajo, que es bastante complicado como el de recolección, y poder cubrir con eso otras situaciones. Es cierto que con esto no le soluciono el problema económico, pero mejoro su salud trabajando menos horas por el mismo salario. Creo que son alternativas que podemos sentarnos con el sindicato en algunos casos, no en general, poder analizar y hacer una reducción horaria con el cumplimiento de las funciones que digo siempre, inherentes, o sea que si no las hace la Intendencia, no las puede hacer nadie.

- Cuando entrevistamos a Ramón Soto nos dijo que en caso de ganar las elecciones no pensaba mudarse a la ciudad, manteniendo su domicilio en Rincón de Valentín. ¿Cómo sería un gobierno así?

– Me parece muy valiente que lo diga, porque eso habla de la autenticidad. No voy a dejar de llamarme como me llamo o a cambiar mi estilo por ser candidato. Creo que Ramón es genuino, él decidió irse al área rural y allá va a vivir. Implica que para su vida social, familiar y eso, 160 kilómetros todos los días… bueno, si él tomó esa decisión, yo lo voy a apoyar. Lo que rompemos es esa figura de que el intendente es imprescindible, hay un equipo de trabajo donde algunos tendremos un peso mayor o menor, de distinta responsabilidad y dependerá de ese equipo que permita que si Soto quiere vivir en Valentín, viva en Valentín y se esfume todos los días o pueda venir un día por medio, pero que las tareas deben cumplirse, y eso va a ser responsabilidad del equipo.

- Este jueves viene a Salto el expresidente Mujica, lo que significaría un espaldarazo a la campaña de Soto que parece ser la más retraída a las otras dos del FA.

– La candidatura de Ramón Soto surge dentro de un contexto donde había cierta polarización que a mi juicio, y de algunos grupos del FA que apoyamos la candidatura de Soto, entendimos que no era positivo para el FA…

- ¿Polarización entre Fonticiella y Lima?

– Esa polarización… por eso fue importante crear una candidatura con las características personales de Ramón Soto, sumado a esta idea de proyección a largo plazo donde tenemos que comenzar a sentar las bases del Departamento que vamos a tener.