La deuda abierta de la Divisional «B»

El Campeonato en la «A», en tiempos de cierre de temporada, va generando cuestiones naturalmente a favor. Mientras la interrogante no se evapora respecto a quién será el Campeón Salteño 2016. Pero ha sido un año, donde puntualmente, no han faltado razones válidas, sin que todo esto suponga la excelencia misma. Ni mucho menos.
En tanto, la divisional «C» no se achica. Crece. Cada partido jugado en viernes a manera de adelanto de la fecha, produciendo una asistencia entre 200 y 250 aficionados.
En la «C» nadie pierde dinero, porque el sentido cooperativista se plantea. Los propios dirigentes asumen roles en los espectáculos. Una manera de disminuir el efecto de los costos. El overol puesto en cada uno de ellos.
ENTRE AMBICIONES DESPLOMADAS
En tanto, la deuda abierta supone la divisional «B», que por lo menos de cinco años a esta parte, «carretea» sin poder despegar. Un promedio no mayor a la venta de 500 entradas por fecha, en varios tramos del torneo, dibujan una situación de hecho. La «B» fue resignando imagen, fuego y pasión en la cancha. El partido final entre Hindú y Deportivo Artigas, casi una excepción en la regla, a la hora de resolver el segundo ascenso. Hay quienes están convencido que es necesario VARIAR EL FORMATO DEL TORNEO e iniciar la acción en la primera quincena de marzo.
De todas maneras, si la dirigencia de la «B» prolonga la siesta del verano, el paso del tiempo pasará a ejercer su propio reinado. Y desplomará cualquier ambición de ir recalando en una perspectiva de mejoramiento. En la «B» tienen la palabra…. y la resolución. ¿Pero cuál?