La familia Prati: 400 años de arte

El Arq. Edmundo Rodríguez Prati disertó y presentó libro

En la noche del pasado martes, el arquitecto y docente Edmundo Rodríguez Prati disertó sobre sus antepasados artistas, en especial sobre los mellizos Eriberto (pintor) y Edmundo (escultor), es decir su abuelo y tío abuelo respectivamente. Ambos fallecieron el mismo año, 1970, y habían nacido en 1889. Justamente el martes, 17 de abril, se conmemoraba un año más de su nacimiento.  “Para la gente de Trento (provincia italiana de la que provienen) resulta muy  interesante la historia de la familia Prati, entre otras cosas porque es la única familia trentina de artistas que tiene vínculos con América y que tiene varios artistas que actuaron en Europa y varios artistas que actuaron en América”, afirmó Rodríguez Prati. La disertación se apoyó permanentemente en imágenes, ya sea de obras de arte, de lugares o de personas, con las que se fue ofreciendo a los asistentes una velada por demás amena y cargada de información. El docente expresó que “la antigua ciudad de Trento era de origen romano, es decir que tiene más de dos mil años”. En cuanto a sus antepasados, mostró un árbol genealógico en el que se destacaron varios artistas: pintores, escritores, escultores, violinistas, folcloristas. Podría decirse que todo se inicia con Stéfano Prati, hermano de Giácomo, un sacerdote destacado como poeta, y abuelo de los pintores Giulio y Eugenio, este último el más célebre. Sobrinos de estos dos pintores son Eriberto y Edmundo Prati (hijos de Michelángelo Prati). “Estos niños (los mellizos) se criaron viendo a todos estos tíos pintar y por imitación se dedicaron a eso lógicamente”, dijo.
La llegada a Salto: para
escapar del servicio militar
Así explicaba Rodríguez Prati la llegada de Edmundo y Eriberto a Salto: “… instalados en Salto en 1911 donde vienen para escapar del servicio militar austríaco, la familia era pro italiana, no querían hacer el servicio militar austríaco y como el padre estaba con una hacienda, estaba de nuevo haciendo una experiencia americana con una hacienda cerca de Uruguayaza, se vinieron a América a visitar a la madre a la que no veían desde que tenían un año y medio, y a conocer algunos de sus ocho hermanos que nunca habían visto; porque ellos nacieron, los llevaron de Paysandú a Italia y los dejaron en Italia…en Brasil conocieron a algunos de sus hermanos y decidieron comenzar a bajar el río Uruguay, probaron trabajar en Paso de los Libres…mi abuelo (Eriberto) era de carácter más tranquilo y se instaló en Salto antes que el escultor (Edmundo) que anduvo dando vueltas por ahí con otros parientes…por acá había cantidad de primos con los que inventaban proyectos de navegación, de agricultura, de cualquier campo”.
ALGUNAS DE LAS TANTAS OBRAS QUE LES FUERON ENCARGADAS
Los techos del Ateneo: “Acá en Salto el primer encargo importante que tienen son las pinturas de los techos del Ateneo en 1911”. La ocasión también fue propicia para que se refiriera al estado actual de estas pinturas: “Es todo un problema realmente, no es achacarle a nadie porque es un problema de conservación y de que en Uruguay no tenemos restauradores, además de que la restauración es costosísima no hay quien lo haga. No sé si algún día esto se podrá recuperar, por lo menos ahora se va a evitar que se siga deteriorando. Es mucho más caro restaurar que hacer, muchísimo más caro. Hay restauraciones que cuestan centenares de miles de dólares que seguramente no es lo que les pagaron a los artistas en ese momento…”.
En la sede de la Sociedad Italiana: “Ellos habían estudiado pintura decorativa en la ciudad de Trento, en una escuela como de artes y oficios, no en la Academia que es el instituto prestigioso, pero aprenden todas estas técnicas de pintura, sobre todo mi abuelo, y pintan en 1918 los techos de la Sociedad Italiana, otros que están por fenecer y ahora están cubiertos por un material sintético blanco porque se está cayendo a pedazos. Ahí pintan alegorías de Italia, de todas las provincias de Italia, y lo más curioso es que Trento no está porque no pertenecía a Italia”.
En el Palacio Legislativo: “Pero el primer encargo importante que recibe (Edmundo) es de uno de sus profesores, Moretti, que es el último arquitecto del Palacio Legislativo. A Moretti le dicen acá en Uruguay por qué no consigue un buen escultor en Italia para que haga esas obras, y Moretti responde: Pero si tengo un uruguayo para que haga estas decoraciones, y recomienda a Prati”.
El mástil de plaza Italia: Otra de las obras recordada por Rodríguez Prati como creación de su tío abuelo es “la antena de los italianos que está en el puerto (Plaza Italia)”. Al respecto explicó que “se hace en Italia, se funde en Italia, incluso la gigantesca bandera que tenía viene de Italia y es un monumento inusual para una ciudad de la escala de Salto. Un mástil para una bandera, de bronce, hecho por un escultor, de treinta metros de altura, no se ve en cualquier ciudad ni de América ni de Europa. A veces no nos damos cuenta en Salto de lo que tenemos realmente…”.
La obra de Plaza Artigas: “Por la misma época vuelve a Montevideo y la Intendencia de Salto con esos visionarios que tenía, como el ingeniero Napoleón Pereira Machado por ejemplo, deciden encargarle un monumento a Artigas para la ciudad de Salto, una obra de una escala monumental…así que Prati se vuelve a Europa a trabajar en este monumento que se hace al principio en Trento y se termina en la ciudad de Florencia. Los monumentos que tenemos en la Plaza Artigas están hechos y fundidos en la ciudad de Florencia. Como no conseguía bronce se le ocurrió, como conocía muy bien la provincia de Trento y que allí estaban los fuertes austríacos de cuando Italia había derrotado a Austria, hacer estas esculturas con los cañones austríacos…”.
Edmundo volvió a Italia a estudiar Escultura:
una idea “brillante” del
Municipio  de Salto
“El escultor, de un espíritu mucho más inquieto que mi abuelo, en el año 20 consigue una beca del Municipio de Salto y se va a estudiar escultura a Europa, es decir que vuelve a Europa diez años después de haber llegado a Salto. Se va con el apoyo del Municipio y de una ayuda financiera de un amigo, el doctor Maldini”. En este sentido, el disertante destacó la actitud del gobierno de Salto de aquel momento, de “preparar el artista para crear todas sus imágenes, porque el imaginario de Salto lo construye en parte Prati y se lo financió la comuna salteña; es algo brillante, los que estuvieron detrás de esa idea fue gente con mucha visión”. Dijo no recordar exactamente quiénes fueron las personas que estuvieron tras esta idea de respaldar la preparación del artista, pero aclaró que “también hay que decir, para no hacerse el distraído, que el primer Intendente de Salto, Marcelino Leal, era cuñado del escultor”.
EL LIBRO
En la ocasión Rodríguez Prati donó a la Biblioteca Municipal algunos ejemplares de un libro, recientemente llegado desde Italia, sobre el escultor Edmundo y su tío pintor Giulio. El título es “Edmondo e Giulio Prati, artisti internazionale. De Caldonazzo al Sul América”. Se trata de un homenaje tributado a los Prati y su tradición de artistas hecho por italianos. Los autores son Alberto Pattini y María Martinelli. De muy buena calidad de impresión, además de datos sobre los artistas, el libro ofrece diversas imágenes. Muchas de las fotos que presenta fueron proporcionadas por el propio arquitecto salteño Edmundo Rodríguez Prati.

En la noche del pasado martes, el arquitecto y docente Edmundo Rodríguez Prati disertó sobre sus antepasados artistas, en especial sobre los mellizos Eriberto (pintor) y Edmundo (escultor), es decir su abuelo y tío abuelo respectivamente. AmbosPrati 024 fallecieron el mismo año, 1970, y habían nacido en 1889. Justamente el martes, 17 de abril, se conmemoraba un año más de su nacimiento.  “Para la gente de Trento (provincia italiana de la que provienen) resulta muy  interesante la historia de la familia Prati, entre otras cosas porque es la única familia trentina de artistas que tiene vínculos con América y que tiene varios artistas que actuaron en Europa y varios artistas que actuaron en América”, afirmó Rodríguez Prati. La disertación se apoyó permanentemente en imágenes, ya sea de obras de arte, de lugares o de personas, con las que se fue ofreciendo a los asistentes una velada por demás amena y cargada de información. El docente expresó que “la antigua ciudad de Trento era de origen romano, es decir que tiene más de dos mil años”. En cuanto a sus antepasados, mostró un árbol genealógico en el que se destacaron varios artistas: pintores, escritores, escultores, violinistas, folcloristas. Podría decirse que todo se inicia con Stéfano Prati, hermano de Giácomo, un sacerdote destacado como poeta, y abuelo de los pintores Giulio y Eugenio, este último el más célebre. Sobrinos de estos dos pintores son Eriberto y Edmundo Prati (hijos de Michelángelo Prati). “Estos niños (los mellizos) se criaron viendo a todos estos tíos pintar y por imitación se dedicaron a eso lógicamente”, dijo.

La llegada a Salto: para escapar del servicio militar

Así explicaba Rodríguez Prati la llegada de Edmundo y Eriberto a Salto: “… instalados en Salto en 1911 donde vienen para escapar del servicio militar austríaco, la familia era pro italiana, no querían hacer el servicio militar austríaco y como el padre estaba con una hacienda, estaba de nuevo haciendo una experiencia americana con una hacienda cerca de Uruguayaza, se vinieron a América a visitar a la madre a la que no veían desde que tenían un año y medio, y a conocer algunos de sus ocho hermanos que nunca habían visto; porque ellos nacieron, los llevaron de Paysandú a Italia y los dejaron en Italia…en Brasil conocieron a algunos de sus hermanos y decidieron comenzar a bajar el río Uruguay, probaron trabajar en Paso de los Libres…mi abuelo (Eriberto) era de carácter más tranquilo y se instaló en Salto antes que el escultor (Edmundo) que anduvo dando vueltas por ahí con otros parientes…por acá había cantidad de primos con los que inventaban proyectos de navegación, de agricultura, de cualquier campo”.

ALGUNAS DE LAS TANTAS OBRAS QUE LES FUERON ENCARGADAS

Los techos del Ateneo: “Acá en Salto el primer encargo importante que tienen son las pinturas de los techos del Ateneo en 1911”. La ocasión también fue propicia para que se refiriera al estado actual de estas pinturas: “Es todo un problema realmente, no es achacarle a nadie porque es un problema de conservación y de que en Uruguay no tenemos restauradores, además de que la restauración es costosísima no hay quien lo haga. No sé si algún día esto se podrá recuperar, por lo menos ahora se va a evitar que se siga deteriorando. Es mucho más caro restaurar que hacer, muchísimo más caro. Hay restauraciones que cuestan centenares de miles de dólares que seguramente no es lo que les pagaron a los artistas en ese momento…”.

En la sede de la Sociedad Italiana: “Ellos habían estudiado pintura decorativa en la ciudad de Trento, en una escuela como de artes y oficios, no en la Academia que es el instituto prestigioso, pero aprenden todas estas técnicas de pintura, sobre todo mi abuelo, y pintan en 1918 los techos de la Sociedad Italiana, otros que están por fenecer y ahora están cubiertos por un material sintético blanco porque se está cayendo a pedazos. Ahí pintan alegorías de Italia, de todas las provincias de Italia, y lo más curioso es que Trento no está porque no pertenecía a Italia”.

En el Palacio Legislativo: “Pero el primer encargo importante que recibe (Edmundo) es de uno de sus profesores, Moretti, que es el último arquitecto del Palacio Legislativo. A Moretti le dicen acá en Uruguay por qué no consigue un buen escultor en Italia para que haga esas obras, y Moretti responde: Pero si tengo un uruguayo para que haga estas decoraciones, y recomienda a Prati”.

El mástil de plaza Italia: Otra de las obras recordada por Rodríguez Prati como creación de su tío abuelo es “la antena de los italianos que está en el puerto (Plaza Italia)”. Al respecto explicó que “se hace en Italia, se funde en Italia, incluso la gigantesca bandera que tenía viene de Italia y es un monumento inusual para una ciudad de la escala de Salto. Un mástil para una bandera, de bronce, hecho por un escultor, de treinta metros de altura, no se ve en cualquier ciudad ni de América ni de Europa. A veces no nos damos cuenta en Salto de lo que tenemos realmente…”.

La obra de Plaza Artigas: “Por la misma época vuelve a Montevideo y la Intendencia de Salto con esos visionarios que tenía, como el ingeniero Napoleón Pereira Machado por ejemplo, deciden encargarle un monumento a Artigas para la ciudad de Salto, una obra de una escala monumental…así que Prati se vuelve a Europa a trabajar en este monumento que se hace al principio en Trento y se termina en la ciudad de Florencia. Los monumentos que tenemos en la Plaza Artigas están hechos y fundidos en la ciudad de Florencia. Como no conseguía bronce se le ocurrió, como conocía muy bien la provincia de Trento y que allí estaban los fuertes austríacos de cuando Italia había derrotado a Austria, hacer estas esculturas con los cañones austríacos…”.

Edmundo volvió a Italia a estudiar Escultura: una idea “brillante” del Municipio  de Salto

“El escultor, de un espíritu mucho más inquieto que mi abuelo, en el año 20 consigue una beca del Municipio de Salto y se va a estudiar escultura a Europa, es decir que vuelve a Europa diez años después de haber llegado a Salto. Se va con el apoyo del Municipio y de una ayuda financiera de un amigo, el doctor Maldini”. En este sentido, el disertante destacó la actitud del gobierno de Salto de aquel momento, de “preparar el artista para crear todas sus imágenes, porque el imaginario de Salto lo construye en parte Prati y se lo financió la comuna salteña; es algo brillante, los que estuvieron detrás de esa idea fue gente con mucha visión”. Dijo no recordar exactamente quiénes fueron las personas que estuvieron tras esta idea de respaldar la preparación del artista, pero aclaró que “también hay que decir, para no hacerse el distraído, que el primer Intendente de Salto, Marcelino Leal, era cuñado del escultor”.

EL LIBRO

En la ocasión Rodríguez Prati donó a la Biblioteca Municipal algunos ejemplares de un libro, recientemente llegado desde Italia, sobre el escultor Edmundo y su tío pintor Giulio. El título es “Edmondo e Giulio Prati, artisti internazionale. De Caldonazzo al Sul América”. Se trata de un homenaje tributado a los Prati y su tradición de artistas hecho por italianos. Los autores son Alberto Pattini y María Martinelli. De muy buena calidad de impresión, además de datos sobre los artistas, el libro ofrece diversas imágenes. Muchas de las fotos que presenta fueron proporcionadas por el propio arquitecto salteño Edmundo Rodríguez Prati.