La forma de frenar el abigeato es con controles administrativos y penales, dice Walter Texeira Nuñez

Según el presidente de la Asociación Agropecuaria

Días pasados se llevó a cabo en la Junta Departamental una reunión entre distintos actores fundamentalmente del sector agropecuario, autoridades y representantes nacionales, tendiente a aportar algo y aclarar algún tema referente a la problemática del campo, fundamentalmente el abigeato.

Es un tema de larga data, tan antiguo como la ganadería en sí, pero cada vez se hace más difícil controlarlo porque antes era un delito social y hoy pasa a ser un delito de bandas organizadas que se dedican al abigeato con fines comerciales rentables fundamentalmente.

Cada vez se vende más carne clandestina, de dudoso origen, y la mayoría está radicada en el abigeato. El Presidente de la Asociación Agropecuaria de Salto,  Cr. Walter Texeira Núñez, explicaba a Actualidad Agropecuaria cual es la realidad del tema en Salto.

“La reunión en la Junta fue un poco la culminación de una serie de reuniones que veníamos teniendo desde el año pasado, que habíamos empezado por la Fiscalía, seguimos con los jueces, con el Intendente, luego fuimos a Belén en una ocasión, y teníamos planificado ir a la Junta cuando la Presidenta de la Comisión de Desarrollo de la Junta Departamental, Mónica Silva, nos comunicó que tenía esa misma idea. La finalidad de la reunión era sensibilizar, poner el tema en  conocimiento de los sectores políticos del departamento. Estaban todas las partes involucradas en la posibilidad de control y represión del mismo, los damnificados también. Faltaban solo “los muchachos” que cometen abigeato”.

– Controles administrativos y penales para desalentar bocas de venta

– El control del abigeato es un tema que requiere constancia. Sabemos que los medios de la policía son escasos para la ciudad y más escasos para la campaña porque tienen un territorio grande para controlar, así que, luego de todas esas entrevistas, de hablar con los fiscales y con los jueces, de tratar de comprender a veces por qué no se procesa a la gente cuando creemos que  las pruebas son tan claras, cuáles son las dificultades que tienen, en qué ámbito se mueven, qué es  lo que establece la ley, y el consejo que recibimos, que nos parece bien y tratamos de llevar a cabo, es que esto es más fácil resolverlo por el control administrativo que por el control de la justicia penal.

Y el control administrativo pasa justamente por las bocas de venta. Esto es una cuestión que cuando la gente sale a robar, ya tiene la carne vendida. Hay un grupo que sale a buscar la carne y otro grupo que sale a carnear los animales. Lo que hay que reprimir y donde hay que hacer cumplir la ley es en los controles administrativos, sanitarios y demás, en el tema de la venta de la carne. Donde podamos controlar la venta de la carne, creo que el delito en sí va a tender a bajar.

Es mucho más fácil tomar medidas administrativas o penales contra el que vende el producto de ese robo que contra el ladrón en sí, porque el que vende se lo agarra con la mercadería y tiene que justificar de dónde viene. Si no, posiblemente se le van a retirar muchas de las cosas que tiene, freezer y demás elementos y la carne en sí y va a sufrir una pérdida. Entonces, la próxima vez lo piensa dos veces.

- Las empresas de transporte interdepartamentales deben colaborar en el control.

– Otro tema que hemos trabajado con las empresas de ómnibus interdepartamentales, si bien está prohibido transportar  carne, los establecimientos envían carne para su familia y demás. No queremos cortar con eso. Entonces, estamos pidiendo a las empresas, hicimos una planilla junto con la policía y el Centro Comercial, en la cual las empresas tienen que registrar los bultos; cuando viene carne tiene que especificar de dónde viene, adónde va, número de DICOSE, datos del productor, cosa de poder identificar ese envío, como forma de controlar esto, porque mucha de esa carne robada, nos consta que viaja en ómnibus para la ciudad de Salto.

Hay que tratar de tener constancia de que estos elementos se cumplan y seguir trabajando sobre los mismos.

Nosotros nos reunimos más o menos periódicamente. La verdad es que nos gustaría que fuera más seguido. Somos pocos los que andamos en el tema y a veces nos complicamos con nuestras cosas. Junto con la policía y la Intendencia, que hemos logrado una gran colaboración de parte de Bromatología a través del Dr. Carlos Albisu, que es quien la dirige, que ha coordinado con la policía muchas de estas inspecciones en los comercios que venden carne.

Hemos tenido buena acogida de la Jefatura, del Jefe, de la Brigada BEPRA, que hoy cuenta con doce integrantes pero empezó con bastante menos; hoy está un poquito mejor dotada en cuanto a elementos materiales. Cuando podemos, colaboramos con alguna cosa técnica que les esté faltando. Más que nada, su actividad habitual es trabajar en la prevención aquí, en la vuelta de Salto, donde la cosa es difícil para la gente, y salen a campaña cuando hay alguna cosa en particular.

Lo demás correspondería a las comisarías de campaña, con las cuales tenemos pendiente hacer alguna reunión para trabajar con todos los comisarios para ver cómo podemos mejorar las cosas.

¿Está cuantificado hoy qué es lo que aproximadamente en forma mensual es producto de faena clandestina?

No tengo los datos acá en este momento. Los otros días la policía manejó y manejó una baja por lo menos en las denuncias. Todos sabemos que hay mucha gente que no denuncia sobre todo cuando se trata de lanares. Eso hace que el delito no exista o se vea disminuido en su expresión a través de la policía. El comentario de la gente es: “A veces denunciamos, viene la policía, revisa, ve todo, no da con quienes se llevaron, y después todavía tenemos que estar con el “pechazo” de carne de la comisaría que viene a los pocos días o viene enseguida”.

Eso me dijeron dos productores: “Me roban un bicho y después, cuando vienen acá, me llevan uno porque están precisando carne, entonces pierdo dos”. Eso me lo dijeron a mí dos productores que tuvieron problemas, así que es verdad.

Vamos a charlar esto también con la jerarquía policial. Los productores, habitualmente colaboran con la policía, seguramente es así, pero cuando ocurre una cosa de esta tienen que tener la delicadeza de olvidarse de pedir, porque si no, las cosas no andan. Y es muy difícil, después que ocurrió el hecho, detectar de dónde vino. Se trabaja también con ADN, se lo está haciendo a través de INAC, que financia los análisis de ADN, para lo cual es necesario tener una muestra de carne de algún lugar que se venda y de los animales faenados. Cuando hubo algún hecho grande se hizo esto. Creo que aquí en Salto hay un caso detectado positivo. Son elementos técnicos  con los cuales se cuenta y se trata de seguir trabajando.

De parte de la Brigada BEPRA hay unas ganas bárbaras, hay apoyo tanto de los muchachos como de las jerarquías para el trabajo.

El papel de

la Justicia

El tema de la Justicia es muy difícil. No solo juega la parte de la policía sino que juega también la parte de la defensa del imputado. Las pruebas tienen que ser muy, muy fuertes. A veces juega el famoso tema del estado de necesidad cuando es un animal solo. La impresión que nos trajimos luego de hablar con fiscales y con jueces, es que ellos nos dicen: “A veces, tenemos la plena convicción de que la persona que tenemos ante nosotros es culpable del delito, pero no tenemos los elementos suficientes para poder procesarlos, porque no se olviden que está  la defensa que hace su parte.

Generalmente, la gente que está en este delito, cuando es primario cae inocentemente. Pero cuando es gente que está ducha en esto, ya sabe todo lo que tiene que declarar. Es complicado. Ni siquiera basta la declaración de la persona diciendo “yo hice esto” para procesarlo; no es suficiente en nuestras leyes, en la justicia, esa declaración.

Así que es difícil. Muchas veces estos casos ni siquiera llegan al juez, porque para que la policía lo pueda pasar al juez tiene que tener algún elemento, no basta encontrar el hecho de que se robó carne, tiene que tener más elementos. Así que a veces ni llega a los fiscales el tema, ellos ni se enteran que estas cosas han pasado porque no pasan ni siquiera del juez, porque este desestima la causa por no tener elementos suficientes.