La gente va si quiere y si no quiere…¡no va!

No tantos días atrás, cuando el presidente de la Liga Salteña de Fútbol, Walter Martínez, le confió a EL PUEBLO, que “a esta altura de los hechos no sabemos qué pensar, respecto a qué hacer para que el aficionado asista al Dickinson, cuando juega la selección. Más de lo que hacemos es imposible y como dirigentes no podemos dejar de mencionar el apoyo que surge desde varias áreas, incluido el periodismo deportivo salteño todo. Pero además, se trata de una entrada módica. Son 120 pesos, para ver cuatro horas de espectáculo. No hay explicación posible”.
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Asimismo, desde los medios de comunicación (incluido EL PUEBLO), las interrogantes no dejan de ser puntuales. Preguntas que retumban y respuestas que se vuelven silencio.
Se invocará “ausencia de respaldo”, entre otras conceptualizaciones. Y cada cual desarrolla su propia tesis, respecto al mal contemporáneo que suele azotar a la selección y su entorno.
En ninguno de los cuatro partidos que afrontó en condición de local, los combinados “naranjeros” generaron la venta promedio de 600 boletos.
Es casi obvio establecer que en ninguna de las dobles jornadas, se generó el expendio de mil boletos. Cuando Salto enfrentaba a Artigas, la ilusión directriz apuntaba en dirección concreta. La realidad, resultó fatalmente otra. Del registro supuesto, a la verdad ilevantable: menos de 500 entradas.
CUANDO YA NO TIENE SENTIDO
Con suficientes argumentaciones, señales, razones, etc, nadie debiese caer más en enfoques de esta naturaleza. Porque además, ni dirigentes ni medios de prensa, debieran (debiésemos), reclamarle presencia al aficionado. Exhortarlo a que concurra.
De una vez por todas, entendamos: LA GENTE VA SI QUIERE…Y SI NO QUIERE IR…¡NO VA!
El hecho es que, ¡no está obligada a ir! Nadie tiene un compromiso firmado para asistir a un partido de fútbol o a un baile de disfraces. O a un acto político.
De todas maneras, hay cuestiones elementales, respecto a lo sucedido el sábado, cuando el fútbol colisionó con las “Llamadas al Puerto”.
Asistir al estadio: 120 pesos. Para ver las “Llamadas”: 20 pesos. Pero después del desfile, un espectáculo gratuito en la zona portuaria, con acceso libre. Si un espectáculo como el propuesto en el marco del Carnaval se iría a desarrollar el mismo día, ¿por qué no se pactó para el domingo la doble jornada de la Copa del Interior, en la tarde-noche?
Interrogante puntual: ¿estamos transgrediendo groseramente el sentido común?
LA PASIÓN SE FUE POR LA BANQUINA
Por lo demás, ¿cuántas veces desde EL PUEBLO, hemos subrayado la razón fundamental del aficionado marcando su ausentismo?: el deterioro de la imagen de campeonatos, QUE DEJARON DE IMPACTAR EN EL INTERÉS DE LA GENTE
Pero no solo pasa aquí. Pasa allá y más allá.
Cuando jugaron Tacuarembó y Salto en la primera rueda, la venta fue de 350 entradas. Por lo menos fue lo declarado por la organización.
Al fin de cuentas, campeonatos que se fueron a pique en materia de resonancia, porque además OFI altera los años el sistema de disputa y no hay tradición que pueda arraigarse, mientras aquellos históricos torneos de las confederaciones, se han transformado en melancólico pasado vestido de gris. ¡Han matado aquellos colores de sábados pasionales!
Por eso, paremos la mano con culpar a la gente. Porque la gente además, obtiene el derecho de su propia libertad: ir o no ir.
La gente no es rebaño y quienes censuran (censuramos) no son (no somos), pastores de ocasión. No lo somos. Ni los seremos.
-ELEAZAR JOSÉ SILVA-