La gris consecuencia del desestímulo

El lunes a la noche, sesionó el Consejo Superior. Se informó: el total de la venta en la primera rueda, superó ligeramente las 1.500 entradas vendidas. Cada uno de los 12 clubes, si de promedio se trata, aportó 125 entradas.
El martes a la noche, sesionó el Consejo de la Divisional «B». Se informó: el total de la venta en la primera rueda, orilló las 500 entradas vendidas. Cada uno de los 12 clubes, si de promedio se trata, aportó 41 entradas.
La sola mención de los números, podría obviar palabras. Análisis. En el caso de la «B», las menos de 500 entradas es un perfecto gol en contra. Cuando el campeonato va ardiendo en su resonancia, menos aficionados. ¿Cómo podría entenderse, calificarse o a partir de qué razones?
En el caso de la «A», la doble consecuencia: más de seis meses sin jugar y tras cartón, el torneo despunta cuando el otoño golpea y el invierno amanece. En los cuatro primeros meses del año, el fútbol salteño dormita; es el sometimiento al olvido. Ni siquiera se lo elabora, se lo planifica, se lo expone desde la teoría, para que todos vayan admitiendo el cómo y el porqué.
Mientras un aspecto se convierte en el más dramático de todos: al aficionado SE LO DESHABITÚA a la hora de sumarse al fútbol. El aficionado se acostumbra A NO IR AL FÚTBOL. A no transformarlo en una opción del fin de semana, para que definitivamente gane la pulseda el fútbol de otros lares. Y el de consumo local, peregrine en medio de sus dolorosos quejidos.
Claramente la mayoría de nuestros dirigentes, parecen no convivir con el más básico y elemental sentido común, mientras los miércoles los partidos que se juegan para complementar fechas, alcanzan la condición de «trasnoches», con temperaturas bajando y redes lumínicas agobiadas de pena. En algunas canchas, no es fácil observar. ¡El aficionado paga y no ve!.
La gris consecuencia del desestímulo real, anda en la vuelta. Prevalece en toda la cancha y va imponiendo su mandato. Un mandato sostenido por los que lo sostienen. Y lo sostienen por alguna razón a mano, que más de una razón no entiende.
O solamente que la sinrazón…. sea una razón. Capaz de arrinconar la gambeta. O capaz de silenciar la pelota. Mientras el fútbol solo se volverá pregunta. Sabe que no tendrá respuesta.
-ELEAZAR JOSÉ SILVA-