La inapelable verdad de ese tanto querer…

Al fin de cuentas, ¿por qué ganó River goleando? Porque se convenció que desde la necesidad podía fluir la convicción. Y River Plate fue justamente, la convicción expuesta sin vacilaciones. Sin renunciamientos.
La inapelable verdad de ese tanto querer, se fue transformando en aspecto desnivelante, vital, a partir de un funcionamiento sin quebrantos. Sobre todo, el River Plate del segundo tiempo, cuando afincó el operativo de construcción, para quedarse con la pelota, abrochar el peso de sus piezas y dinamitar arriba con la doble punta de Sagradini y el “Tavo” Carballo, más todo lo que supuso este Pablo Bernasconi, de la equilibrada madurez.
Costará entender tanto declive de Saladero en la recta final, porque en el primer tiempo, el equipo de Efraín hasta reveló respuesta. Maycol Trindade se mandó una maniobra soberbia a los 30’ con cuatro marcas burladas y de postre, el chutazo con derecha que desvió el palo. El propio Maycol del empate en los 45’ decidiendo elegante, sutil, frente a ese vuelo sin final a favor de Gabriel Ximeno.
River había sido orden para salir y fértil para llegar, sin caer en la chatura de quien se repite porque le faltan argumentos. Manejarse con línea de tres en el fondo, implica fortalecer la cuerda de volantes y acumular hombres en proyección.
Y River hizo figurar en la tapa de su colección, esa generosa tendencia. O la vocación misma por atacar. Verbo clave para ofrecer el desequilibrio.
PARTIDO SIEMPRE…
A despecho del 5 a 1 final, hay que valorar la tesitura de evolución de Saladero. El Saladero de los últimos 15′ de la fracción de arranque. Porque apareció José Píriz, y porque Alvaro de Moura fue suma, más todo el traqueteo de Maycol Trindade.
Fue partido siempre, en la actitud de los dos. Y más en el River del complemento: lúcido, criterioso, porfiado, vivaz, pero sobre todo, con el estandarte propio del que resolvió. Fue y resolvió. Por los 5′ Gustavo Carballo para el 2 a 1 (¿qué le pasó a Vaz a contramano de la reacción?) y en los 10′, entre el palo y el arquero, el turno de Pablo Bernasconi.
Hasta que el cuarto gol fue el definitivo, cuando frontalmente, Sequeira capturó y se hizo descarga mortal. ¡Goles sicológicos si los hay!.., ese lo fue.
Por eso el desmoronamiento de Saladero. Desde lo conceptual a lo técnico.
Primero la expulsión de Facundo Píriz, más después de Maycol Trindade, ya en medio de un equipo herido y caliente en la sangre, frente al dictado de un River inapelable y del tanto querer.
Hay que admitir la justicia de River venciendo. Necesitaba volver y volvió. Retornar a la condición de equipo creíble, después de la azarosa tormenta y con cuatro derrotas acumuladas. Es una manera de volver a ser.
Mientras Saladero, transformó a la noche en pesadilla. La goleada. Los dos expulsados. La descompaginación en el segundo tiempo. Ante el River de la receta al canto.
Práctico. Temible.
Hasta ocurrente para crear y decidir. Y decidió.
-ELEAZAR JOSÉ SILVA-

Al fin de cuentas, ¿por qué ganó River goleando? Porque se convenció que desde la necesidad podía fluir la convicción. Y River Plate fue justamente, la convicción expuesta sin vacilaciones. Sin renunciamientos.

La inapelable verdad de ese tanto querer, se fue transformando en aspecto desnivelante, vital, a partir de un funcionamiento sin

La plaqueta de Saladero a River Plate por los 100 años. De Pedro Pacheco  y Luis Gracés a la dirigencia albirroja.

La plaqueta de Saladero a River Plate por los 100 años. De Pedro Pacheco y Luis Gracés a la dirigencia albirroja.

quebrantos. Sobre todo, el River Plate del segundo tiempo, cuando afincó el operativo de construcción, para quedarse con la pelota, abrochar el peso de sus piezas y dinamitar arriba con la doble punta de Sagradini y el “Tavo” Carballo, más todo lo que supuso este Pablo Bernasconi, de la equilibrada madurez.

Costará entender tanto declive de Saladero en la recta final, porque en el primer tiempo, el equipo de Efraín hasta reveló respuesta. Maycol Trindade se mandó una maniobra soberbia a los 30’ con cuatro marcas burladas y de postre, el chutazo con derecha que desvió el palo. El propio Maycol del empate en los 45’ decidiendo elegante, sutil, frente a ese vuelo sin final a favor de Gabriel Ximeno.

River había sido orden para salir y fértil para llegar, sin caer en la chatura de quien se repite porque le faltan argumentos. Manejarse con línea de tres en el fondo, implica fortalecer la cuerda de volantes y acumular hombres en proyección.

Y River hizo figurar en la tapa de su colección, esa generosa tendencia. O la vocación misma por atacar. Verbo clave para ofrecer el desequilibrio.

PARTIDO SIEMPRE…

A despecho del 5 a 1 final, hay que valorar la tesitura de evolución de Saladero. El Saladero de los últimos 15′ de la fracción de arranque. Porque apareció José Píriz, y porque Alvaro de Moura fue suma, más todo el traqueteo de Maycol Trindade.

Fue partido siempre, en la actitud de los dos. Y más en el River del complemento: lúcido, criterioso, porfiado, vivaz, pero sobre todo, con el estandarte propio del que resolvió. Fue y resolvió. Por los 5′ Gustavo Carballo para el 2 a 1 (¿qué le pasó a Vaz a contramano de la reacción?) y en los 10′, entre el palo y el arquero, el turno de Pablo Bernasconi.

Hasta que el cuarto gol fue el definitivo, cuando frontalmente, Sequeira capturó y se hizo descarga mortal. ¡Goles sicológicos si los hay!.., ese lo fue.

Por eso el desmoronamiento de Saladero. Desde lo conceptual a lo técnico.

Primero la expulsión de Facundo Píriz, más después de Maycol Trindade, ya en medio de un equipo herido y caliente en la sangre, frente al dictado de un River inapelable y del tanto querer.

Hay que admitir la justicia de River venciendo. Necesitaba volver y volvió. Retornar a la condición de equipo creíble, después de la azarosa tormenta y con cuatro derrotas acumuladas. Es una manera de volver a ser.

Mientras Saladero, transformó a la noche en pesadilla. La goleada. Los dos expulsados. La descompaginación en el segundo tiempo. Ante el River de la receta al canto.

Práctico. Temible.

Hasta ocurrente para crear y decidir. Y decidió.

-ELEAZAR JOSÉ SILVA-

Así pasó

Campo de juego: Parque Ernesto J. Dickinson. Partido atrasado, correspondiente a la segunda fecha de la primera rueda. Divisional “A”.

Árbitro central: Ruben Ferreira (MUY BIEN).

Asistentes: Fernando Samit-Jorge Caffre.

Entradas vendidas: 171.

Recaudación: $ 14.740.

RIVER PLATE (5)- Gabriel Ximeno 3; Rolando Benet 3, Jorge Dalmao 3 (Marcelo Cavani 3), Nicolás Jorge 3; Sebastián Menoni 3, Edgard Sequeira 4, Walter Monchetti 3, Antonhy Saldivia 3 (Fredy Arias 3); Pablo Sebastián Bernasconi 4; Ángelo Sagradini 3, Gustavo Carballo 3 (Fabricio García).

Director Técnico: José Enrique García.

SALADERO (1)- Sebastián Vaz 2; Matías Da Silva 2, Agustín Rodríguez 2, Facundo Píriz 2, Daniel López 2; Nicolás Trindade 2, Nelson Moreni 2, Alvaro de Moura 2, Oscar Dávila 3; Maycol Trindade 3, José Píriz 3.

Director Técnico: Ivo Efraín Silvestre.

GOLES: 23′ Ángelo Sagradini (R)P); 45′ Maycol Trindade (S). Segundo tiempo: 5′ Gustavo Carballo (RP); 10′ Pablo Bernasconi (R.P); 19′ Edgard Sequeira (RP); 45′ Fredy Arias (RP).

Observaciones: a los 29′ del segundo tiempo, Ángelo Sagradini (RP), ejecutó un remate desde el punto penal, que impactó en el palo, para desviarse después.

EXPULSADOS: ST- 30′ Facundo Píriz (S); 41′ Maycol Trindade (S).

EL MEJOR DE LA CANCHA: Edgard Sequeira-Pablo Bernasconi.

EL MEJOR DE SALADERO: Maycol Trindade.