La madurada consigna

Es cierto que Ramón Romero le inyectó sabia nueva a este Nacional. Es cierto. Pero, ¿cómo no entender que Nacional es la expresión generosa del equipo equilibrado, apto y resolutivo? No viene ganando por casualidad. Tiene razones. Y ayer también, para quedarse con los tres puntos frente a Ceibal y transformar la evolución en la tabla, en una constante vital. Fue a los 30′ de la recta final, cuando De Cuadro decidía con el remate y Christian Cavani terminó mandándola contra las piolas. Fue el 2 a 1.
En medio de ese trámite, al margen de lo pulcro desde lo técnico, con el agua gobernando y el barro también, costó conservar la vertical y asociar ideas. Nacional se fue ganando el primer tiempo, cuando en los 22′, Laforcada fue habilitación perfecta al “Tití” Leguizamo, para ejecutar el impacto al arco desierto. El “Coti” Regueira evitó por dos veces y en los 2′ de la recta final, el turno de Marcelo Malaquina. Un “Chelo” a categoría declarada, frente al remate de Leguizamo. Cinco minutos después, el golero para ofrecer reacción cuando Laforcada se hacía gol neto.
ENTRE QUERER
Y BUSCAR
Las variantes en Ceibal, para potenciarlo. A su vez Nicolás Cáceres cortó circuitos y a Nacional le costó ser réplica. Y en los 8′, cuando Ceibal propone y de última, Denis Ferreira siente que rescatar su pasión goleadora es cosa posible: el 1 a 1. Al fin de cuentas, a despecho del fútbol quebrantado y de las ideas difusas, apareció la madurez de esa consigna de Nacional. Para clausurar vías de llegada, para tornarse relampagueante en la salida, mientras Ceibal más que nunca fue apuesta en la clase de Pablo González. El mismo Pablo que a los 22′ gatilla con derecha y Carlos Regueira es resorte en el vuelo que evita el gol. Pero a la cuenta de todos, esa sensación más apta del Nacional regulado, aunque no siempre desarrolle la idea, para que germine en los veinte metros finales. Pero se quedó con los tres puntos, justamente a partir del orden mayor.
De no ser al cabo, tan frontal. Atreviéndose por las sendas laterales. Ceibal fue la otra cara de la moneda. Midió la ambición por el medio, traicionó las bandas. Apeló al centro y naufragó en la búsqueda. El 2 a 1 de Nacional. Este mismo. El de la irrenunciable y madura consigna.
Es cierto que Ramón Romero le inyectó sabia nueva a este Nacional. Es cierto. Pero, ¿cómo no entender que Nacional es la expresión generosa del equipo equilibrado, apto y resolutivo? No viene ganando por casualidad. Tiene razones. Y ayer también, para quedarse con los tres puntos frente a Ceibal y transformar la evolución en la tabla, en una constante vital. Fue a los 30′ de la recta final, cuando De Cuadro decidía con el remate y Christian Cavani terminó mandándola contra las piolas. Fue el 2 a 1.
En medio de ese trámite, al margen de lo pulcro desde lo técnico, con el agua gobernando y el barro también, costó conservar la vertical y asociar ideas. Nacional se fue ganando el primer tiempo, cuando en los 22′, Laforcada fue habilitación perfecta al “Tití” Leguizamo, para ejecutar el impacto al arco desierto. El “Coti” Regueira evitó por dos veces y en los 2′ de la recta final, el turno de Marcelo Malaquina. Un “Chelo” a categoría declarada, frente al remate de Leguizamo. Cinco minutos después, el golero para ofrecer reacción cuando Laforcada se hacía gol neto.
ENTRE QUERER Y BUSCAR
Las variantes en Ceibal, para potenciarlo. A su vez Nicolás Cáceres cortó circuitos y a Nacional le costó ser réplica. Y en los 8′, cuando Ceibal propone y de última, Denis Ferreira siente que rescatar su pasión goleadora es cosa posible: el 1 a 1. Al fin de cuentas, a despecho del fútbol quebrantado y de las ideas difusas, apareció la madurez de esa consigna de Nacional. Para clausurar vías de llegada, para tornarse relampagueante en la salida, mientras Ceibal más que nunca fue apuesta en la clase de Pablo González. El mismo Pablo que a los 22′ gatilla con derecha y Carlos Regueira es resorte en el vuelo que evita el gol. Pero a la cuenta de todos, esa sensación más apta del Nacional regulado, aunque no siempre desarrolle la idea, para que germine en los veinte metros finales. Pero se quedó con los tres puntos, justamente a partir del orden mayor.
De no ser al cabo, tan frontal. Atreviéndose por las sendas laterales. Ceibal fue la otra cara de la moneda. Midió la ambición por el medio, traicionó las bandas. Apeló al centro y naufragó en la búsqueda. El 2 a 1 de Nacional. Este mismo. El de la irrenunciable y madura consigna.
ASI PASO:
Árbitro central: Marcelo Díaz (Regular). Asistentes: Miguel Pereira-Víctor Rodríguez.
NACIONAL (2)- Carlos Regueira 4; Santiago Núñez 3, Jonhatan Neira 3, Richard Albin 4, Carlos Bicker 3; Juan José Núñez 3, Darío Rondán 3, Héber Martínez 3, Luis Leguizamo 3 (Ángel Pereira); Ricardo Laforcada 4 (Matías Leguizamo), Walter Tavárez 2 (Gabriel de Cuadro).
Director Técnico: Ramón Romero.
CEIBAL (1)- Marcelo Malaquina 4; Javier Zabala 2, Christian Cavani 3, Rodrigo Libonatti 2 (Martín Bordenave), Franco da Silva 2 (Nicolás Cáceres); Sebastián da Cunha 2, Fabio Rondán 4, Alejandro Pintos 2; Pablo González 4; Denis Ferreira 3, Nicolás Ferreira 2 (Gustavo Martín González).
Director Técnico: Ruben González.
GOLES: 22′ Luis Leguizamo (N). Segundo tiempo: 8′ Denis Ferreira (C); 30′ autogol de Christian Cavani (N).
EL MEJOR DE LA CANCHA: Carlos Regueira-Richard Albín-Ricardo Laforcada.
EL MEJOR DE CEIBAL: Marcelo Malaquina-Fabio Rondán-Pablo González.






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