La miserable copa que Salto ganó

Fue de los comentarios centrales en la Tribuna España, en la misma medida que se fue descubriendo el trofeo que iría a ser instituído al campeón de la zona Litoral-Norte.
¿Qué altura de ese trofeo? ? ¿Cuarenta o cincuenta centímetros? No más que eso.
Claro está que a esta altura de los tiempos, de la Organización del Fútbol del Interior, nada puede sorprender. La OFI, enfermizamente recaudadora, cae en esta nueva desventura: un «trofeito» a la cuenta de un equipo campeón. A la salida del Parque Dickinson, no faltó quien le susurró a EL PUEBLO: »Salto no debió haber aceptado esa copa: es una vergüenza».
El hecho es que a nivel de la Liga Salteña por ejemplo, los equipos campeones suelen acceder a trofeos que hacen al orgullo en función de las características de estos.
No sería mala cosa que en la próxima instancia a nivel de OFI (llámese congreso, por ejemplo), desde la dirigencia de Salto se plantee una protesta formal. Esa copa pareció transformarse en penosa tomadura de pelo. La Liga Salteña no lo merece como tal. Y menos los jugadores.