La razón de la sinrazón

Cuando restaban segundos para la conclusión del partido que afrontaban Saladero y Salto Uruguay en campo de juego albinegro el pasado domingo, y jugando por la nueva fecha del Torneo Salteño de la “A”, la violencia comenzó a ganar espacios.
Insultos, agresiones e invasión al campo de juego, por parte de aficionados a la causa de Saladero, a tal punto que el árbitro central, Ruben Ferreira, procedió a la suspensión.
En la edición de la víspera de EL PUEBLO (suplemento deportivo, Página 7), nuestra compañera Eugenia Aguirre, destinada a la cobertura del partido aludido, narró lo observado y supo de condenas a los hechos marcadamente virulentos, instando a la defensa de la esencia del juego llamado fútbol, para que en el futuro no se reediten secuencias como las vividas.
Después de todo, el ultraje al deporte no debiera admitir la menor vacilación para su denuncia, si es que se pretende una manifestación más o menos digna y saliente. Lejos siempre de la barbarie.
El hecho es que Eugenia Aguirre, durante la jornada de la víspera, fue blanco puntual de expresiones agraviantes y ruines, más amenazas a través de mensajes o en redes sociales, atacando doblemente su condición de cronista deportiva y mujer.
En tanto EL PUEBLO se reserva el derecho de establecer un seguimiento sobre conductas penosamente irracionales contra nuestra compañera, nos resta solo dejar en claro el principio de básica solidaridad y amparo a quien asistió a un campo de juego a desarrollar la misión periodística.
No faltan a la cita puntual, los que no entenderán nunca el sentido de la libertad de pensamiento en un régimen democrático y el derecho a exponer lo que se observa, sin traicionar el eje de la mayor ecuanimidad crítica posible.
El deber de informar y juzgar también, partes indisolubles de un periodismo sin ataduras. Caso contrario, se le estaría abonando el terreno a quienes solo alimentan la razón de la sinrazón.
-DEPORTES EL PUEBLO-

Cuando restaban segundos para la conclusión del partido que afrontaban Saladero y Salto Uruguay en campo de juego albinegro el pasado domingo, y jugando por la nueva fecha del Torneo Salteño de la “A”, la violencia comenzó a ganar espacios.

Insultos, agresiones e invasión al campo de juego, por parte de aficionados a la causa de Saladero, a tal punto que el árbitro central, Ruben Ferreira, procedió a la suspensión.

En la edición de la víspera de EL PUEBLO (suplemento deportivo, Página 7), nuestra compañera Eugenia Aguirre, destinada a la cobertura del partido aludido, narró lo observado y supo de condenas a los hechos marcadamente virulentos, instando a la defensa de la esencia del juego llamado fútbol, para que en el futuro no se reediten secuencias como las vividas.

Después de todo, el ultraje al deporte no debiera admitir la menor vacilación para su denuncia, si es que se pretende una manifestación más o menos digna y saliente. Lejos siempre de la barbarie.

El hecho es que Eugenia Aguirre, durante la jornada de la víspera, fue blanco puntual de expresiones agraviantes y ruines, más amenazas a través de mensajes o en redes sociales, atacando doblemente su condición de cronista deportiva y mujer.

En tanto EL PUEBLO se reserva el derecho de establecer un seguimiento sobre conductas penosamente irracionales contra nuestra compañera, nos resta solo dejar en claro el principio de básica solidaridad y amparo a quien asistió a un campo de juego a desarrollar la misión periodística.

No faltan a la cita puntual, los que no entenderán nunca el sentido de la libertad de pensamiento en un régimen democrático y el derecho a exponer lo que se observa, sin traicionar el eje de la mayor ecuanimidad crítica posible.

El deber de informar y juzgar también, partes indisolubles de un periodismo sin ataduras. Caso contrario, se le estaría abonando el terreno a quienes solo alimentan la razón de la sinrazón.

-DEPORTES EL PUEBLO-







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