La receta del que decidió

n fútbol la palabra decisión, no es una palabra más. Es palabra clave, no transferible. No negociable. El que decide… decide. Y normalmente “se queda con la muchacha”, después de una conquista casi elemental. Cuando Ferro Carril ofreció esa pauta, alcanzó lo que fue a buscar en el Merazzi.
Si el rival es Zorrilla de Artigas, la diferencia es capaz de dibujarse en el trámite, a partir de una situación de hecho: la superioridad que el Campeón del Interior es capaz de ejercer a partir de las piezas que lo regulan. Por los 6′, el remate de Iriarte y en los 18′, el turno de Sebastián Silveira mandando por arriba esa pelota que hasta pudo ser gol.
Al fin de cuentas, señales a la cuenta de Ferro. Señales del que justamente comenzó a decidir. Y esa decisión de Quiroga en los 23′, cuando le fue metiendo la gambeta por afuera a Carlos Paz. El penal que no se discutió y Enzo Albano transformó en gol. 1 a 0.
¿Qué bastaba para que Ferro desnivelara?. Eso: decisión. No hay caso, esa es la palabra. La palabra que no se negocia.
DE IR Y BUSCAR
Pareció cantado el trámite. La pelota de Ferro. El control táctico de Ferro. La suficiencia de Ferro, más allá de algunos vacíos de ejecutividad. La clave movilidad de Paolo Patritti, el “Chango” Albano para escalar y desde el medio, las influencias  que no faltaron.
Fueron puntuales.
Que a los 38′ de ese primer tiempo, recibiera Patritti y lo derribaran, cuestión de lógica misma. El turno de Quiroga, palo y desviándose. En ese caso, la decisión que no fue. Una chance por Zorrilla en tiro libre, con Diego resolviendo. Pero este Zorrilla, con la modulación ofensiva capaz de limitarse. El muro defensivo de Ferro Carril. Y el equipo de Ramón Rivas, para convencerse de un aspecto vital: con la pelota, su encendida pretensión a todas luces superior. Aunque el resultado final busque trasmitir lo contrario. Después de todo, no siempre la distancia a la hora del gol, es la que golpea la puerta.
¿DÓNDE ESTÁ
LA RECOMPENSA?
Las variantes que Ramón fue ensayando para el segundo tiempo. Sobre todo, con Carlos Vera en la cancha, hasta que el equipo se propuso un vuelo menos rasante. Más a la medida de la pretensión. Y pese a ese empate transitorio de Castillo a los 24′  (el tiro libre se metió como perico por su casa sin que nadie reaccionara), quedaría en claro que Ferro debería soltarse otra vez. Dejar de ocultarse en alguna duda de partida, para situar perfiles de construcción y llegada. No siempre la recompensa a la vuelta de la esquina, pero con Sebastián Silveira para reordenar y Patritti para tornarse sólidamente lujoso arriba, ¿cómo no entender el desnivel?. El “Cuervo” Lairihoy volcó esa pelota desde derecha al medio y Paolo le entró  con un cabezazo bárbaro: el 2 a 1. Después, el turno de Vera. Por la derecha y esquinando el remate. Le salió una bala perforadora. El 3 a 1. Es que justamente, el poder de decisión frente a casos como estos. Sin vueltas. Patritti-Vera. Estando y estando.
LA MISION DE LA DIGNIDAD
Porque después de todo, Zorrilla concluyó siendo digno en la actitud. Incluso después del empate, salió de la condición de equipo sitiado, se atrevió a querer y hasta quiso. La misión de la dignidad al cabo, ante ese Ferro de la propuesta que fue y vino. Que a veces no fue estable y supo de grietas, pero con el sentido de orden suficiente. Sobre los 42′  el fondo de Ferro se expuso a la duda y Machado llegó al gol. Fue el 3 a 2.
Pero al fin de cuentas, con la justicia del rey del Interior venciendo, a veces sin aplicar la lógica en el procedimiento. Pero a  veces también, aplicando la receta del que decidió. La victoria para ser primero. Los tres puntos, para que en la tabla se transformen en 8 puntos. Ganar la llave. Ir a la búsqueda de Peñarol de Rivera. Allá irá. Con su firmamento a cuestas. Con la credibilidad que ostenta. O cuando decide.
-ELEAZAR JOSÉ SILVA-
En fútbol la palabra decisión, no es una palabra más. Es palabra clave, no transferible. No negociable. El que decide… decide. Y normalmente “se queda con la muchacha”, después de una conquista casi elemental. Cuando Ferro Carril ofreció esa pauta, alcanzó lo que fue a buscar en el Merazzi.
Si el rival es Zorrilla de Artigas, la diferencia es capaz de dibujarse en el trámite, a partir de una situación de hecho: la superioridad que el Campeón del Interior es capaz de ejercer a partir de las piezas que lo regulan. Por los 6′, el remate de Iriarte y en los 18′, el turno de Sebastián Silveira mandando por arriba esa pelota que hasta pudo ser gol.
Al fin de cuentas, señales a la cuenta de Ferro. Señales del que justamente comenzó a decidir. Y esa decisión de Quiroga en los 23′, cuando le fue metiendo la gambeta por afuera a Carlos Paz. El penal que no se discutió y Enzo Albano transformó en gol. 1 a 0.
¿Qué bastaba para que Ferro desnivelara?. Eso: decisión. No hay caso, esa es la palabra. La palabra que no se negocia.
DE IR Y BUSCAR
Pareció cantado el trámite. La pelota de Ferro. El control táctico de Ferro. La suficiencia de Ferro, más allá de algunos vacíos de ejecutividad. La clave movilidad de Paolo Patritti, el “Chango” Albano para escalar y desde el medio, las influencias  que no faltaron.
Fueron puntuales.
Que a los 38′ de ese primer tiempo, recibiera Patritti y lo derribaran, cuestión de lógica misma. El turno de Quiroga, palo y desviándose. En ese caso, la decisión que no fue. Una chance por Zorrilla en tiro libre, con Diego resolviendo. Pero este Zorrilla, con la modulación ofensiva capaz de limitarse. El muro defensivo de Ferro Carril. Y el equipo de Ramón Rivas, para convencerse de un aspecto vital: con la pelota, su encendida pretensión a todas luces superior. Aunque el resultado final busque trasmitir lo contrario. Después de todo, no siempre la distancia a la hora del gol, es la que golpea la puerta.
¿DÓNDE ESTÁ
LA RECOMPENSA?
Las variantes que Ramón fue ensayando para el segundo tiempo. Sobre todo, con Carlos Vera en la cancha, hasta que el equipo se propuso un vuelo menos rasante. Más a la medida de la pretensión. Y pese a ese empate transitorio de Castillo a los 24′  (el tiro libre se metió como perico por su casa sin que nadie reaccionara), quedaría en claro que Ferro debería soltarse otra vez. Dejar de ocultarse en alguna duda de partida, para situar perfiles de construcción y llegada. No siempre la recompensa a la vuelta de la esquina, pero con Sebastián Silveira para reordenar y Patritti para tornarse sólidamente lujoso arriba, ¿cómo no entender el desnivel?. El “Cuervo” Lairihoy volcó esa pelota desde derecha al medio y Paolo le entró  con un cabezazo bárbaro: el 2 a 1. Después, el turno de Vera. Por la derecha y esquinando el remate. Le salió una bala perforadora. El 3 a 1. Es que justamente, el poder de decisión frente a casos como estos. Sin vueltas. Patritti-Vera. Estando y estando.
LA MISION DE LA DIGNIDAD
Porque después de todo, Zorrilla concluyó siendo digno en la actitud. Incluso después del empate, salió de la condición de equipo sitiado, se atrevió a querer y hasta quiso. La misión de la dignidad al cabo, ante ese Ferro de la propuesta que fue y vino. Que a veces no fue estable y supo de grietas, pero con el sentido de orden suficiente. Sobre los 42′  el fondo de Ferro se expuso a la duda y Machado llegó al gol. Fue el 3 a 2.
Pero al fin de cuentas, con la justicia del rey del Interior venciendo, a veces sin aplicar la lógica en el procedimiento. Pero a  veces también, aplicando la receta del que decidió. La victoria para ser primero. Los tres puntos, para que en la tabla se transformen en 8 puntos. Ganar la llave. Ir a la búsqueda de Peñarol de Rivera. Allá irá. Con su firmamento a cuestas. Con la credibilidad que ostenta. O cuando decide.
-ELEAZAR JOSÉ SILVA-